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"No
tengan miedo !!...abran las puertas a Cristo...!
más bien, ábranlas de par en par ..!"
(datos
actualizados al 29 de Octubre del 2000)
Nota
histórica
Al
29 de Octubre 2000 las Naciones con relaciones diplomáticas con
la Santa Sede eran 184. Más precisamente 182 con relaciones diplomáticas
plenas. A estos se agregan 2 Misiones con carácter especial: la
Misión ante el Gobierno de la Federación Rusa (con un Embajador)
y la Oficina de la Organización para la Liberación de Palestina
(con un Director). Otras situaciones particulares son: el Soberano Militar
de la Orden de Malta y el Delegado ante la Organización de la Liga
de los estados Árabes que agrupa 22 países.
14
DE SEPTIEMBRE DEL 2000
JUBILEO DE LOS REPRESENTANTES PONTIFICIOS
"El Nuncio es pastor y testimonio al servicio de la comunión
con Pedro"
El
Jubileo de los Representantes Pontificios comenzó el 14 de septiembre
del 2000 en la basílica de Santa Cruz en Jerusalén, donde
el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, presidió las segundas
vísperas. El 15 en la mañana los Nuncios y Representantes
participaron en la misa presidida por el cardenal Sodano, Secretario de
estado, en la basílica de San Pedro, seguida de una audiencia con
Juan Pablo II al finalizar la mañana.
LA ALOCUCIÓN DEL PONTÍFICE. "!La paz sea con vosotros!",
dijo el Papa a
los representantes, recordando que en sus tareas a menudo especiales y
delicadas, deben ser "hombres en paz" y "hombres de paz".
"Quisiera reservar una palabra especial de afecto a los más
ancianos entre vosotros, tanto por edad como por servicio -agregó-
y han afrontado generosamente el 'pondus diei et aestus' (el peso de los
días y los años) en sedes a menudo difíciles por
la situación sociopolítica o por el clima". Ser pastores
y testimonios. El Santo Padre subrayó a continuación que
los nuncios son "representantes del Papa ante los gobiernos de las
naciones o ante las Instituciones internacionales, pero en primer lugar
son testigos de su ministerio de unidad ante las Iglesias locales".
Estáis también, puntualizó, "al servicio de
la unidad de todos los cristianos". Refiriéndose a las "numerosas
personalidades" ilustres que han prestado servicio en la diplomacia
vaticana, el Papa quiso recordar la obra y la personalidad del beato Juan
XXIII, cuyo lema era, recordó el pontífice, "obediencia
y paz". "Inspirarse en él constituye un antídoto
eficaz contra el abatimiento o la tristeza que pueden hacer mella en vosotros
-dijo- cuando una iniciativa en la que habíais trabajado durante
mucho tiempo no surte los efectos deseados, o cuando un paso dado con
la más noble de las intenciones se malinterpreta, o también
cuando salen a la luz aspectos humanos menos agradables en las situaciones
de la vida o en la organización de vuestro trabajo". "El
secreto espiritual del beato Juan XXIII -prosiguió- estaba en la
capacidad de transformar en ocasión para el bien, con la fuerza
interior de la oración, cualquier situación: su jornada,
sus preocupaciones, las alegrías y las tristezas, el pasar de los
años".
UN SERVICIO DE COMUNIÓN. El Papa recordó que conocía
las dificultades de vivir y trabajar en comunidades pequeñas como
lo es una nunciatura: "La colaboración puede ser difícil
a veces, debido a las diferencias de edad, nacionalidad, formación
y mentalidad". Todos los que son nuncios de la Iglesia en un país
en el que viven "rinden un servicio de comunión, (...) pero
debe constituir también una presencia pastoral auténtica.
El nuncio -no lo olvidéis nunca- es también un pastor".
Juan Pablo II recordó entonces los sacrificios de los representantes
apostólicos a la hora de afrontar "cambios de clima, de idioma,
de mentalidad, de cultura, de condiciones de vida. Durante mis viajes
apostólicos -añadió- he tenido la ocasión
de conoceros mejor, de visitaros en vuestros respectivos puestos de trabajo".
El Papa recordó que una vez dijo a uno de los nuncios, antes de
dejar el país después de una visita apostólica: "'Hoy
para Usted es el día de la liberación'. Con esa broma -dijo-
quise decir que había entendido lo que significa para un nuncio
la preparación y el desarrollo de una visita apostólica".
El Santo Padre expresó la "gran consideración"
que sentía por el compromiso de los representantes apostólicos
de la Santa Sede así como por "el trabajo de intermediación
llevado a cabo ante las instancias políticas y sociales de los
países en los que actuáis o en las relaciones con los organismos
internacionales. Vuestro objetivo constante es promover la paz. (...)
En vuestra tarea, podéis contar con el prestigio de una diplomacia
con una historia secular".
NOTA
HISTÓRICA SOBRE LAS REPRESENTACIONES PONTIFICIAS
El
servicio diplomático más antiguo del mundo es el de la Santa
Sede, y sus orígenes se remontan a los primeros siglos de la Iglesia
católica cuando los Legados papales -"legati a latere"-
eran enviados por los Papas para representarlos en concilios importantes
o por otros motivos. De hecho, un Legado estuvo presente en el Concilio
de Nicea en el 325.
LOS PRIMEROS REPRESENTANTES. Aunque la misión de los primeros representantes
papales fue de carácter eminentemente espiritual, comenzó
a haber cambios entre el siglo V y el VIII, cuando los Papas mandaban
emisarios temporales a las ceremonias civiles especiales así como
a eventos religiosos. A mitad de siglo XV comenzó a aparecer la
representación papal permanente y ya en el siglo XVI, la historia
registra el establecimiento de nunciaturas apostólicas en distintos
países, con un intercambio de representantes entre esos países
y la Santa Sede. La primera nunciatura apostólica se estableció
en Venecia en 1500. Como se afirma en la Convención Diplomática
de Viena del 18 de abril de 1961, los Embajadores de la Santa Sede, llamados
Nuncios Apostólicos, son considerados los decanos del cuerpo diplomático
del país en el que están acreditados. Donde no existe una
presencia "de iure", la Santa Sede establece de todos modos
una nunciatura, dirigida por un Nuncio con el rango de Embajador. La Santa
Sede ejerce tanto el derecho "activo" de enviar emisarios a
otros Estados como el derecho "pasivo" de recibir a sus emisarios.
RELACIONES CON 184 NACIONES. Actualmente la Santa Sede intercambia
representantes con 184 naciones. Esto incluye misiones especiales como
la de la Federación Rusa, la Oficina de la Organización
para la Liberación de Palestina y la Soberana Orden Militar de
Malta, y las relaciones establecidas este año del 2000 con Bahrain
y Gibuti. El 24 de junio de 1969, el Papa Pablo VI, que durante el Concilio
Vaticano II había expresado el deseo de que las funciones de los
Legados papales se definieran más claramente, promulgó el
Motu Proprio "Sollicitudo omnium Ecclesiarum" (La solicitud
por todas las Iglesias), que trataba precisamente esta cuestión.
LOS RANGOS DE LAS REPRESENTACIONES. Este Motu Proprio clasificaba
a los representantes pontificios de la siguiente manera: Nuncio Apostólico,
un arzobispo con el rango de Embajador que representa al Santo Padre ante
la Iglesia católica local y ante el Estado o gobierno; Pro-Nuncio
Apostólico, con las mismas funciones y el mismo rango que el Nuncio,
aunque no era decano del cuerpo diplomático; Delegado Apostólico,
un arzobispo que representa al Papa sólo ante la Iglesia local,
porque el país del que se trata y la Santa Sede no tienen relaciones
diplomáticas; Encargado de negocios, que dirige la nunciatura en
ausencia del Nuncio o del Delegado Apostólico. Una quinta categoría,
Inter-Nuncio, desapareció con el nuevo Código de Derecho
Canónico. En los nuevos nombramientos sólo se usa el título
"Nuncio": el prefijo "Pro" ya no se emplea. Además
de las categorías de Legados destacadas aquí, el derecho
canónico afirma: "Representan también a la Sede Apostólica
aquellos que son enviados en Misión pontificia como Delegados u
Observadores ante los Organismos internacionales o ante las Conferencias
y Reuniones".
LOS DERECHOS DEL PONTÍFICE. Los Cánones 362 a 367
del Código de Derecho Canónico de 1983 conciernen a los
Legados pontificios. El primero dice:
"El Romano Pontífice tiene el derecho nativo e independiente
de nombrar a sus propios Legados y Enviarlos tanto a las Iglesias particulares
en las diversas naciones o regiones como a la vez ante los Estados y Autoridades
públicas; tiene asimismo el derecho de transferirlos y hacerles
cesar en su cargo, observando las normas del derecho internacional en
lo relativo al envío y cese de los Legados ante los Estados".
El Canon 364 define los deberes de un Legado: "Informar a la Sede
Apostólica acerca de las condiciones en que se encuentran las Iglesias
particulares (...); prestar ayuda y consejo a los Obispos, sin menoscabo
del ejercicio de la potestad legítima de éstos; mantener
frecuentes relaciones con la Conferencia Episcopal (...); en lo que atañe
al nombramiento de Obispos, transmitir o proponer a la Sede Apostólica
los nombres de los candidatos (...)". También son funciones
suyas: "Esforzarse para que se promuevan iniciativas en favor de
la paz, del progreso y de la cooperación entre los pueblos; defender
juntamente con los Obispos, ante las autoridades estatales, todo lo que
pertenece a la misión de la Iglesia y de la Sede Apostólica;
ejercer además las facultades y cumplir los otros mandatos que
le confíe la Sede Apostólica". "El cargo de Legado
pontificio -afirma el Canon 367- no cesa al quedar vacante la Sede Apostólica,
a no ser que se determine otra cosa en las cartas pontificias; cesa al
cumplirse el tiempo del mandato, por revocación comunicada al interesado
y por renuncia aceptada por el Romano Pontífice".
LA REALIDAD ACTUAL EN EL PLANO INTERNACIONAL. La Santa Sede está
representada ante organizaciones gubernamentales internacionales, entre
ellas: la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU),
en Nueva York (EE.UU.); las Oficinas e Instituciones Especializadas de
la ONU, en Ginebra (Suiza) y en Viena (Austria); la Agencia Internacional
de Energía Atómica, en Viena (Austria); la Organización
para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OCSE), también
en Viena; el Consejo de Europa, en Estrasburgo (Francia); la Organización
de los Estados Americanos (OEA), en Washington, DC (EE.UU.); Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),
en Roma (Italia); Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en París (Francia) y la Organización
Mundial del Comercio (OMC), en Ginebra (Suiza). También tiene relaciones
diplomáticas con la Comunidad Europea. Un laico representa a la
Santa Sede como delegado ante el Instituto Internacional para la Unificación
del Derecho Privado. La Santa Sede tiene representación permanente
ante 10 Organizaciones internacionales no Gubernamentales (ONGs). Los
futuros diplomáticos de la Santa Sede reciben su formación
en la Pontificia Academia Eclesiástica, fundada por el Papa Clemente
XI en 1701. El 8 de septiembre de 1937, Pío XI estableció
que el Cardenal Secretario de Estado fuera el protector "pro tempore"
de la Academia. El Presidente actual es el arzobispo Giorgio Zur. Los
candidatos a la Academia tienen que haber recibido un título universitario
y otro en Derecho Canónico. El programa de estudio, que incluye
idiomas, dura entre tres y cuatro años. En la Academia hay un promedio
de 35 estudiantes provenientes de al menos 20 países.
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