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Hoy, 8 de enero, la Iglesia conmemora a SAN LORENZO JUSTINIANO en el aniversario de su santa muerte ocurrida el año 1455 en Venecia, Italia. Nacido en el año 1381, en esta ciudad, perteneció a la Congregación de Canónigos regulares de San Jorge, siendo luego consagrado Obispo patriarcal de Venecia. En 1690 el Papa Alejandro VIII, confirmó sus heroicas virtudes, declarándolo SANTO.
Unidos con gran alegría a la congregación de los Canónigos Regulares y a la ciudad de Venecia, brindemos nuestro vivo aplauso a San Lorenzo Justiniano.
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QUERIDO SAN LORENZO JUSTINIANO, recordar tu vida es ver al Obispo que supo desempeñar su misión con todo corazón y responsabilidad. Te escuchaban decir con frecuencia: "El trabajo de emperador o de Rey, en comparación con el de Obispo, es un juego. Aquellos gobiernan solo lo visible, mientras nosotros los obispos, lo invisible". Perteneces a una de las principales familias venecianas y cuando decides dejarla para retirarte a la vida religiosa, tus parientes se oponen tajantemente. Tu, sin embargo, fiel a tu conciencia y vocación, sigues adelante con tu idea, contra viento y marea.
Por fin ya en la vida consagrada, empiezas a brillar con luz propia por tu humildad, penitencia y sabiduría. A pesar de tu noble cuna, no te sonrojas en salir a las calles a pedir pan y limosna. Tus parientes, en cambio, se avergonzaban. Tu madre, para evitar que pidieras limosna, acto que consideraba humillante y no digno de la familia, dio orden a los empleados para que, en cuanto te vieran salir a la calle, llenaran inmediatamente tu saco de mendigo con todo lo necesario, para que así retornases al convento, sin tener que llamar a otras puertas. Pero tu, al darte cuenta de la estratagema, les aceptabas solo un par de panes y seguías adelante en tu camino de mendigo. Fue notable tu fortaleza en soportar con serenidad y paciencia todas las privaciones y dificultades. "De otra forma, decías, "¿cómo vamos a poder soportar las penas del purgatorio?" Tu secreto fue tener siempre presente las penas y tormentos que pasaron Nuestro Señor Jesucristo, los santos y los mártires.
Elegido Obispo, guías a tu grey con delicadeza y firmeza, mostrando una excepcional bondad y caridad hacia el prójimo. Fuiste un incansable protector y amigo de los pobres y necesitados quienes siempre encontraron en ti a un Padre. La gente quedaba conmovida al ver tu extraordinaria piedad. "Verdaderamente, este es un hombre de Dios", decían.
San Lorenzo Justiniano, hoy en el día de tu fiesta, te pedimos nos alcances la gracia de no avergonzarnos ante las humillaciones y las cruces de nuestra vida.
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