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Hoy 24 de enero, la Iglesia conmemora el traslado de los restos de SAN FRANCISCO DE SALES a su ciudad natal, que se realizara en un día como hoy del año 1623. Nacido en 1567 en Annecy, Sales, Francia, fue Obispo de Ginebra y co-fundador, junto con Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal, de la Orden de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María. Descansó en el Señor un 28 de diciembre del año 1622, en la ciudad de Lyon en Francia. En 1665 el Papa Alejandro VII lo declaró SANTO y en 1877 Pío XI lo elevó al rango de Doctor de la Iglesia. En 1923 fue declarado patrono de los periodistas y de la prensa católica. Sus restos se veneran en la iglesia de la Visitación en Annecy, junto con los de Santa Juana Francisca. Unidos, pues, a todos los periodistas que hoy celebran a su protector celestial y a las visitandinas, brindemos nuestro vivo aplauso a San Francisco de Sales.
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QUERIDO SAN FRANCISCO DE SALES: recordar tu vida es ver al infatigable obispo, al escritor y al fundador. Nacido en el castillo de Sales, en un ambiente distinguido por su cultura y bienes, estudias derecho en París y Padua, doctorándote brillantemente. Luego de combatir una dura batalla interior, abandonas la carrera para hacerte sacerdote. Ordenado, partes inmediatamente a Ginebra para realizar en medio del mundo calvinista tu apostolado sacerdotal. Aquí vives varios años, con no pocos peligros e incluso varios atentados personales. Pero por tu persistencia logras convertir a la fe católica más de 8.000 calvinistas. Promovido a la sede episcopal de Ginebra, recorres con gran celo toda tu diócesis, organizando el clero e inculcándoles que enseñen el catecismo y que prediquen con palabras claras, sencillas y gran sobriedad. Y para esto fundas el seminario en Annecy. Tu mismo fuiste un incansable predicador, y fue precisamente en una predicación de cuaresma cuando encuentras a Juana Francisca Fremiot de Chantal, con quien fundas la orden de la Visitación cuyo carisma es vivir del trabajo. "Quien hace voto de pobreza - decías- debe vivir como los pobres, de su trabajo".
Como escritor ascético y estilista, nos dejaste una excelente obra: "La Introducción a la Vida devota". Aún en nuestros días resuena el cariñoso sobrenombre que te puso la gente que te conoció y que tanto te amó: "El gentil Cristo de ginebra".
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