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Hoy, 28 de enero, la Iglesia conmemora el traslado de las reliquias de SANTO TOMS DE AQUINO, que tuviera lugar en un día como hoy del año 1368, en Tolosa, Francia. Nacido hacia el año 1225 en Roccasecca, Aquino, Italia, fue religioso sacerdote de la Orden de Predicadores, Padres Dominicos y en opinión de muchos, un verdadero genio de la teología. Murió el 07 de marzo de 1274 en Fossanova, cerca de Roma. En 1323 el Papa Juan XXII le inscribió en el libro de los santos, y en 1567, Pío V le declaró Doctor de la Iglesia. Es llamado el "Doctor Angélico". En 1880 el Papa León XIII le proclamó Patrono de las Universidades y estudiantes católicos. Sus reliquias se veneran en la Iglesia de Santa María sobre Minerva en Roma, como también en diversas ciudades europeas.
Unidos pues, a la familia dominicana, brindemos nuestro férvido aplauso a Santo Tomás de Aquino
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QUERIDO SANTO TOMS DE AQUINO: recordar tu vida es ver a uno de los más grandes teólogos y pensadores de todos los tiempos. Ingresas a la orden de Predicadores recién fundada, con el deseo de plasmar en tu vida el carisma de Santo Domingo: "Proclamar la palabra de Dios ardientemente contemplada, solemnemente celebrada y científicamente investigada". En Colonia, Alemania, encuentras a un gran maestro que influirá decididamente en tu vida: San Alberto Magno. Él, en cierta ocasión que escuchó que burlonamente te decían "el buey mudo" por ser corpulento y más bien reservado, comentó: "algún día los mugidos de su doctrina se oirán en el mundo entero". En París llegas a ser maestro de teología con solo 31 años de edad y vuelto a Italia, entras al servicio del Papa Urbano IV, iniciando allí tu carrera de escritor. Realizas una síntesis genial de las distintas escuelas filosóficas: aristotélica, neoplatónica, historicista, y en la "Suma Teológica", tu obra máxima, plasmas una síntesis creativa y original de todo tu pensamiento teológico en la que unes maravillosamente la razón, la revelación y la tradición. Tu alimento fue la oración y la penitencia y tu libro de inspiración el crucifijo. Estudias, oras y trabajas, solo por amor a Cristo.
Santo Tomás, jamás nos cansaremos de darte gracias por la extraordinaria obra que nos has dejado y que sigue teniendo tanta influencia.
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