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Hoy, 29 de enero, la Iglesia, con sentimientos de profunda alegría, conmemora el nacimiento para el cielo de la BEATA VILLANA BOTTI en el aniversario de su santa muerte ocurrida en un día como hoy de 1361 en Florencia, Italia. Oriunda de esta ciudad en 1332, fue madre de familia y terciaria de Santa María Novella. En 1824 el Papa León XII confirmó su culto declarándola beata. Su cuerpo se conserva incorrupto. Bernardo Rosselino esculpió un monumento en tu honor y el Beato Angélico pintó un bello lienzo.
Unidos, pues, a la Iglesia de Italia y a cuantos desde su posición laical hacen un compromiso serio de servicio a Dios, brindemos nuestro cálido la Beata Villana Botti.
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BEATA VILLANA BOTTI, recordar tu vida es ver uno de los más curiosos casos de conversión. Desde muy pequeña te distinguías por una excepcional vida de piedad y una extraordinaria mortificación. Cierto día manifestaste a tus padres el deseo de ingresar a un monasterio, pero ellos no estuvieron de acuerdo. Ante esto, no sabiendo qué hacer, tu optas por escaparte de la casa paterna, pero, al poco tiempo, te encontraron. Tu familia, entonces, empezó a desanimarte a seguir el camino de la vocación religiosa y te fueron orientando hacia la vida matrimonial. En efecto, contraes matrimonio con Rosso Benintendi, con quien tienes un hijo. Es entonces, que tus proyectos de vida espiritual poco a poco se fueron enfriando, y te fuiste entregando a una vida de lujo y vanidad. Hasta que un hecho inesperado estremeció tu vida. Cuentan que cierto día, mirándote al espejo, viste aparecer en lugar de tu imagen, un monstruo deforme. Aterrada, sales corriendo y vas a la iglesia de Santa María Novella en donde caes de rodillas y te confiesas. Desde ese momento, se produjo un cambio radical en tu vida. Retomas la penitencia y oración, llegando a ser conocida en la ciudad por tu entrega espiritual a la que se sumaron algunos carismas, especialmente el de la profecía. Centras tu espiritualidad en el crucifijo, del que comentabas: "no hay penitencia tan dura que ahora no me parezca dulcísima". A tu muerte, la asistencia del pueblo fue tal, que se vieron forzados a dejar expuesto tu cuerpo por más de 30 días, para la veneración de los fieles. Beata Villana: hoy en el día de tu fiesta te suplicamos nos alcances la gracia de poder ver también nosotros el monstruo de nuestro orgullo para así nunca separarnos del servicio y del amor de Dios.
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