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AUDIENCIA GENERAL: LLAMAMIENTO POR LA CRISIS SOCIAL EN BOLIVIA El Santo Padre, antes de finalizar la Audiencia del miércoles, hizo un llamamiento para que en Bolivia, que está pasando por momentos difíciles, supere la crisis social que vive, privilegiando para ello el diálogo: “Suscitan viva preocupación las noticias que provienen de Bolivia, donde está en curso una grave crisis, con muertos y heridos. Expreso mi solidaridad espiritual a aquellos que sufren, mientras invito a todos a rezar para que el Señor inspire las partes en causa a privilegiar el diálogo civil y a buscar soluciones justas, en el respeto de la legalidad, a los problemas que afligen la Nación”. Juan Pablo II en su catequesis de la Audiencia General prosiguió hablando el miércoles sobre la introducción a la Liturgia de las Vísperas. En la Audiencia General, celebrada en la plaza de san Pedro, participaron miles de peregrinos de todo el mundo. El Pontífice centró la catequesis en concreto sobre la estructura de las Vísperas. El canto que evoca los misterios cumplidos para la salvación del hombre en la hora vespertina, en particular, el sacrificio cumplido por Cristo en la Cruz. Por numerosos testimonios sabemos que, comenzando desde el siglo IV, los Laudes y las Vísperas son una institución estable en todas las grandes Iglesias orientales y occidentales, como, por ejemplo, lo testimonia san Ambrosio, recordó el Papa. San Ambrosio dice: “que cada día, al ir a la Iglesia o dedicándose a la oración en casa, comenzamos por Dios y con Él terminamos. Así toda la jornada de nuestra vida aquí en la tierra y a lo largo de cada día en particular siempre el principio y el fin es Él”. Y si los Laudes se desarrollan por la mañana, las Vísperas encuentran su lugar al anochecer, en la hora en la que, en el templo de Jerusalén, se ofrecía el holocausto con el incienso. En aquella hora Jesús, después de su muerte en la Cruz, descansaba en el sepulcro, habiéndose ofrecido asimismo al Padre por la salvación del mundo. Las distintas Iglesias, ha manifestado Juan Pablo II, siguiendo las tradiciones respectivas, han organizado, según su propia ritualidad, el Oficio divino. Y el Santo Padre, como ejemplo, tomó en consideración el rito romano. Abre la plegaria la invocación Deus in auditórium, segundo verso del Salmo 69, que san Benito prescribió para cada hora. El verso recuerda que solamente de Dios puede venirnos la gracia de alabarle dignamente. Sigue el Gloria al Padre, porque la glorificación de la Trinidad expresa la orientación esencial de la oración cristiana. Finalmente, a excepción del tiempo de Cuaresma, se añada el Aleluya, expresión hebrea que significa “Alabad al Señor”, y que se ha convertido, para los cristianos, en una alegre manifestación de confianza en la protección que Dios reserva a su pueblo. El canto del Himno hace que resuenen los motivos de la alabanza de la Iglesia en oración, evocando poéticamente los misterios cumplidos para la salvación del hombre en la hora vespertina, en particular, el sacrificio cumplido por Cristo en la Cruz. Después, el Pontífice, continuó refiriéndose a la Salmodia de las Vísperas que consta de dos Salmos propios para esa hora y de un cántico cuyo origen es del Nuevo Testamento. La tipología de los Salmos destinados a las Vísperas presentan varias matizaciones. Hay Salmos lucernarios; Salmos que manifiestan la confianza de Dios; Salmos de acción de gracias y de Laudes; Salmos de los que transluce el sentido escatológico, y otros de carácter sapiencial o de entonación penitencial. Asimismo encontramos Salmos del Hallel, con referencia a la Última Cena de Jesús con los discípulos. En la Iglesia latina se han introducido elementos que favorecen la comprensión de los Salmos y su interpretación cristiana, como los títulos, las oraciones sálmicas y sobre todo las antífonas. Un lugar relevante, prosiguió diciendo el Papa, lo tiene la lectura breve, que en las Vísperas está sacada del Nuevo Testamento. Ésta tiene la finalidad de proponer con fuerza y de forma incisiva todas las sentencias bíblicas y de imprimirla en los corazones para que se traduzca en vida. Para facilitar la interiorización, a la lectura sigue un silencio y un responsorio, que tiene la finalidad de “responder”, con el canto de algunos versos, al mensaje de la lectura, favorable a la acogida cordial por parte de los participantes en la oración. Con gran honor, introducido por el signo de la cruz, se entona el Cántico evangélico de la beata Virgen María. Incluido ya en la Regla de san Benito, el uso de cantar en los Laudes el Benedictus y en las Vísperas el Magnificat “está convalidado por la tradición secular y popular de la Iglesia Romana”. En efecto, ha manifestado el Papa, estos Cánticos son ejemplares porque expresan el sentido de la alabanza y de la acción de gracias a Dios por el don de la Redención. Tras el Cántico, las intercesiones dirigidas al Padre o a Cristo, manifiestan la voz suplicante de la Iglesia, memorial de la solicitud divina para la humanidad, obra de sus manos. Finaliza con el recuerdo por los fieles difuntos. La liturgia de las Vísperas se corona con la oración de Jesús, el Padre nuestro, síntesis de toda alabanza y de toda súplica. Para concluir la jornada, la tradición cristiana ha puesto en relación el perdón implorado por Dios en el Padre nuestro y la reconciliación fraterna de los hombres entre ellos. La oración vespertina se concluye por una oración que, en sintonía con Cristo crucificado, manifiesta la consigna de nuestra existencia en las manos del Padre. El resumen en español de la catequesis del Papa fue leído esta semana por Mons. Vicente Juan Segura, de la Secretaría de Estado. Las Vísperas se celebran al finalizar el día. Tras la invocación "Dios mío, ven en mi auxilio", se recita un Himno, expresión de la alabanza de la Iglesia en oración. Después dos Salmos y un cántico. A la lectura breve del Nuevo Testamento, sigue el Canto del Magníficat para expresar el agradecimiento a Dios por la Redención. Se concluye con las preces, el padrenuestro y la oración final, en la que se presenta nuestra vida a Dios y se pide su bendición. Este fue el saludo del Papa en español: Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. En especial a la Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas, de Huesca, y a los Heraldos del Evangelio del Perú, así como a los demás grupos venidos desde otros países de América latina *************************** Como siempre, después de haber saludado en varias lenguas el Papa se dirigió a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados, a quienes deseó que “imiten el ejemplo de Santa Teresa de Ávila, de la que hoy celebramos la memoria: esforzaos, como ella, por vivir de manera auténtica la vocación cristiana”. Asimismo el Papa expresó a todos su reconocimiento por “las felicitaciones y oraciones que me han hecho en ocasión del vigésimo quinto aniversario de mi Pontificado. Invito a todos los romanos y peregrinos a unirse a mí, aquí en la Plaza de San Pedro mañana por la tarde a las seis, para alabar al Señor y darle gracias en esta alegre circunstancia”.
CLAUSURA DEL CONGRESO EN OCASIÓN DEL XXV ANIVERSARIO PONTIFICADO Juan Pablo II se reunió con el Colegio Cardenalicio clausurando el Congreso dedicado a repasar algunos temas de su magisterio en estos 25 años de Pontificado. El Papa subrayó el sentido de “colegialidad” que debe animar a los Pastores de la Iglesia. Por su parte el Colegio Cardenalicio reafirmó «unánimemente su apego filial a la persona» de Juan Pablo II, así como «fiel y total adhesión a su alto Magisterio de Pastor de la Iglesia Universal». El Santo Padre tuvo el sábado un encuentro con el Colegio cardenalicio en el Aula del Sínodo del Vaticano al final del Congreso que el mismo colegio ha organizado esta semana, en ocasión del 25 aniversario del pontificado de Juan Pablo II y en el que se ha profundizado sobre algunas líneas pastorales y doctrinales que han inspirado, en el transcurso de este cuarto de siglo, la actividad del Sucesor de Pedro. Juan Pablo II presentó su más sincero agradecimiento a todos los cardenales, patriarcas y presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo reunidos en Roma para los festejos del aniversario del Papa esta semana y el consistorio de la próxima. Un encuentro --dijo el Santo Padre-- que es “una elocuente demostración del sentido de unidad de la Iglesia” En cierta manera hoy es más visible el sentido de unidad y de colegialidad que debe animar a los sagrados Pastores en su común servicio al Pueblo de Dios”. “El hombre de hoy se debate en una afanosa búsqueda de valores”, recordó el Santo Padre. “Las transformaciones profundas de estos últimos 25 años cuestionan nuestro ministerio de pastores puestos por Dios como testigos intrépidos de verdad y esperanza. Por ello, señaló, “la verdad de proclamar el Evangelio no debe disminuir, es más hasta el último aliento debe ser nuestro principal compromiso afrontado con dedicación siempre renovada”. “Tanto más incisiva será nuestra obra, --subrayó el Papa-- cuanto más sabremos hacer que resplandezca el rostro de la Iglesia que ama a los pobres y a los simples y que se decanta de la parte de los débiles. Un ejemplo emblemático de esta postura evangélica nos la ofrece Madre Teresa de Calcuta, que mañana tendré el gozo de inscribir en el libro de los beatos”. Juan Pablo II terminó su discurso pidiendo al Colegio cardenalicio “un esfuerzo constante de plena fidelidad a Dios y a la Iglesia, apoyando al Sucesor de Pedro en el cumplimiento de su misión: “Os pido que continuéis rezando por mí, para que pueda cumplir fielmente mi servicio a la Iglesia hasta que Dios querrá”. Precisamente en el Mensaje del Colegio Cardenalicio, leído por el cardenal decano Joseph Ratzinger, los purpurados al finalizar el Encuentro dedicado a los veinticinco años de este Pontificado han querido «reafirmar unánimemente su apego filial a la persona» de Juan Pablo II, así como «fiel y total adhesión a su alto Magisterio de Pastor de la Iglesia Universal». El Card. Ratzinger manifestó la profunda gratitud del Colegio Cardenalicio al Señor y al Santo Padre por este cuarto de siglo de «fecundo trabajo como Sucesor de San Pedro. Arco de tiempo en el que Juan Pablo II ha guiado la barca de la Iglesia navegando también contra viento y en el mar movido de la historia». Mar movido «por contrastes entre ricos y pobres, entre pueblos y culturas, entre posibilidades abiertas por las capacidades humanas y el peligro de autodestrucción del hombre, precisamente por estas mismas posibilidades», señaló el Card. Ratzinger, poniendo de relieve luego que, ante todo ello, el gran número de santos y beatos que el Papa ha elevado al honor de los altares «son signo elocuente» de que en la historia humana no se ha apagado la luz de Dios. Refiriéndose más adelante a Juan Pablo II como Peregrino del Evangelio, el purpurado agradeció también en nombre de todos los cardenales, al Santo Padre por anunciar a Cristo en todos los continentes, defendiendo sin cesar el respeto de la dignidad del hombre, el respeto a la vida y la promoción de la justicia y de la paz. Sin olvidar, por supuesto a los jóvenes, a los enfermos, a los que sufren y a los pobres, promoviendo la unidad de los cristianos, el diálogo interreligioso, recuerda el Mensaje de los cardenales, Juan Pablo II es «para toda la humanidad, más allá de todas las barreras y divisiones, un gran mensajero de paz». Después de esta audiencia, Juan Pablo II almorzó con los miembros del Colegio Cardenalicio en la Casa de Santa Marta, en el Vaticano. Un momento de encuentro fraternal en el que el Papa agradeció el generoso donativo que el secretario de estado le ha entregado en nombre de todos los cardenales y que el Santo Padre destinará a las comunidades cristianas de Tierra Santa, tan duramente probadas. Asimismo, el Pontífice se refirió a los encuentros de los próximos días con los cardenales. Como el de la beatificación de la Madre Teresa y el del martes 21 para el consistorio. “Son jornadas ricas de significado que muestran la unidad y la vitalidad de la Iglesia”. Juan Pablo II finalizó su saludo pidiendo a todos los prelados que cuando regresen a sus respectivas comunidades eclesiales lleven para todos el afecto del Papa.
PRESIDENTE URUGUAY DESTACA LUCHA DEL PAPA POR UN MUNDO MEJOR Juan Pablo II recibió en audiencia el lunes al presidente de Uruguay, Jorge Batlle, quien en declaraciones a muestra emisora resaltó la lucidez del Papa y su extraordinaria fuerza en la lucha por un mundo mejor. El Santo Padre recibió el lunes por la mañana en audiencia al presidente de la República de Uruguay, Jorge Batlle Ibáñez, al que acompañaba un séquito de 10 personas. El encuentro privado entre ambos duró un cuarto de hora, mientas que 5 minutos fueron dedicados a presentar a Juan Pablo II las personas que acompañaban al gobernante y al intercambio de dones. Cuando el presidente uruguayo entró en la biblioteca pontificia, el Santo Padre lo recibió sentado pero le estrechó calurosamente las manos. Al término de la audiencia Jorge Batlle ofreció una rueda de prensa y fue entrevistado por Radio Vaticano.
VISITA AD LIMINA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE INGLATERRA Y GALES El Pontífice recibió el jueves en audiencias sucesivas a 7 prelados de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales en visita ad limina apostolorum. Y precisamente esa misma la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales hacía público un comunicado en el que denuncian el inquietante gesto de insensibilidad mostrado por la emisora de televisión británica BBC al decidir emitir dos programas hostiles a la Iglesia católica, precisamente en la semana en que se celebra, en todo el mundo, el vigésimo quinto aniversario de la elección de Juan Pablo II y la beatificación de Madre Teresa. Los prelados, que muestran su aprecio por la cobertura televisiva que la BBC ha dado a las celebraciones del 25 aniversario del Pontificado, critican la decisión de esta misma emisora de transmitir dos programas hostiles a la Iglesia Católica y que han ofendido a muchos fieles. El primero de estos programas se basa en el argumento, insostenible, de que mientras el Papa reza por la paz y la vida, sus enseñanzas y las acciones de la Iglesia, opuesta al aborto y la contracepción, conllevan pobreza y muerte. El segundo se centra en casos pasados de abusos de menores en los que estaban implicados dos sacerdotes hace 20 años, y en el que como prueba contra la Iglesia se presentaba una única fuente sin corroborar. “Desde hace muchas décadas – escriben los prelados – la BBC ha gozado de una reputación de imparcialidad y objetividad, que se ha visto empañada progresivamente. En Inglaterra y Gales hay una considerable preocupación porque los integrantes de la BBC son hostiles a las creencias y tradiciones religiosas. Todo ello contribuye a disminuir aún más la credibilidad de la BBC como servicio publico”.
EL PAPA BEATIFICA A UNA GIGANTE BIENHECHORA DE LA HUMANIDAD, LA MADRE DE LOS POBRES, UNA PEQUEÑA MUJER A QUIEN NI LAS GUERRAS PUDIERON DETENER
Juan Pablo II en una jornada radiante de gozo para toda la Iglesia beatificó el domingo en la plaza de san Pedro, ante el fervor de miles de fieles y peregrinos llegados de todo el mundo, a la Madre Teresa de Calcuta, Fundadora de los Misioneros y las Misioneras de la Caridad. Una solemne celebración litúrgica en la que subió al honor de los altares a la gran sierva de los pobres: “a la madre de los pobres”. Una vida que fue un testimonio de verdadera caridad cristiana, de la dignidad y el privilegio del servicio humilde. "Quien quiera ser el primero entre vosotros, sea esclavo de todos". “Estas palabras de Jesús a los discípulos, indican cuál es el camino que conduce a la ‘grandeza’ evangélica”, afirmó el Papa, al comienzo de su homilía, que fue leída por el sustituto de la Secretaría de estado, Mons. Sandri y por el arzobispo de Calcuta, Mons. Lucas Sirkar. Una homilía que describió el itinerario de Madre Teresa hacia la santidad. “Un itinerario de amor, entrega y servicio -dice el Papa- que da la vuelta a toda lógica humana: ¡Ser el siervo de todos! Siguiendo el camino que el mismo Jesucristo recorrió hasta la Cruz”. “Por esta lógica se ha dejado conducir la Madre Teresa de Calcuta, que tengo hoy el gozo de inscribir en el libro de los Beatos. Estoy personalmente agradecido a esta mujer atrevida, que he sentido siempre junto a mí. Icono del Buen Samaritano, ella iba a todas partes para servir a Cristo, en los más pobres entre los pobres. Ni tan siquiera los conflictos y las guerras lograron pararla”. El Santo Padre explicó que de vez en cuando la Madre Teresa vino a hablarle de sus experiencias al servicio de los valores evangélicos. Y recordó con emoción lo que le dijo, por ejemplo, recibiendo el premio Nobel de la paz en 1979: "Si oís que alguna mujer no quiere tener a su criatura y desea abortar, tratad de convencerla a traerme el recién nacido. Yo lo querré, viendo en él el signo del amor de Dios". ¿Quizás no es significativo que su beatificación, se pregunta Juan Pablo II, ocurra justo en el día en que la Iglesia celebra la Jornada Misionera Mundial? Con el testimonio de su vida, la Madre Teresa recuerda a todos que la misión evangelizadora de la Iglesia pasa por medio de la caridad, alimentada en la oración y en la escucha de la palabra de Dios.
“Su grandeza radica -como afirmó el Papa- en el dar sin contar el costo; en el dar hasta que “duela”. Trabajar por la salvación y santificación de los pobres, (saciando así la sed de Jesús en su amor a los hombres), se convirtió en el único objetivo de la existencia de la Madre Teresa y su fuerza interior la hicieron salir de sí misma y “correr a prisa” a lo largo de la tierra. Lo que hicisteis a uno de estos mis pequeños hermanos, a mi lo hicisteis”. Este pasaje del Evangelio, fue entendido por Madre Teresa como servicio al pobre, y fue la base de su completo convencimiento de que atendiendo los cuerpos destrozados del pobre tocaba el cuerpo de Cristo, explica el Papa. En la entrega total de sí misma a Dios y al prójimo, Madre Teresa encontró su más grande cumplimiento y vivió así las cualidades de su feminidad. Ella quiso ser “un signo del amor de Dios, de la presencia de Dios, de la compasión de Dios” y así nos recuerda todo el valor y la dignidad de cada una de las criaturas de Dios, “creadas para amar y ser amadas”. La Madre Teresa ha compartido la pasión del Crucificado, de modo especial durante los largos años de "oscuridad interior". Aquella fue una prueba en algunos momentos hiriente, acogida como un singular "regalo y privilegio." En las horas más oscuras ella se agarró con más tenacidad a la oración ante el Santísimo Sacramento. Este duro trabajo del parto espiritual, escribe al final de su homilía el Santo Padre, la ha llevado a identificarse cada vez más con los que cada día servía. Le gustaba repetir que la pobreza más grande es no ser deseados, no tener a nadie que se cuide de ti. “Demos alabanza a esta pequeña mujer enamorada de Dios, humilde mensajera del Evangelio e incansable bienhechora de la humanidad”. “Honramos en ella una de las personalidades más relevantes de nuestra época. Acojamos su mensaje y sigamos su ejemplo”. El Papa pidió a la Virgen María, Reina de todos los Santos, su intercesión para que nos ayude a ser mansos y humildes de corazón como esta intrépida mensajera del amor. Nos ayude a servir con el gozo y la sonrisa a cada persona que encontramos. A ser misioneros de Cristo, nuestra paz y nuestra esperanza. Al final de la solemne celebración eucarística, y antes del rezo mariano del Ángelus, el Papa saludó a los 300 mil fieles y peregrinos presentes en la plaza de san Pedro y sus alrededores, provenientes de Italia y del mundo entero. En particular Juan Pablo II saludó en italiano, inglés, polaco, albanés y macedonio a los misioneros y misioneras de la Caridad y a cuantos trabajan en el servicio a los más pobres. Mientras nos preparamos a rezar el Ángelus, dijo el Santo Padre, recordemos que María Santísima ha sido siempre el modelo de Madre Teresa, ya sea en la oración, como en la acción misionera. Que gracias a la intercesión de la nueva beata, la Virgen nos ayude a progresar en el amor a Dios y al prójimo.
Al final de la celebración que duró 2 horas y media, el Papa se mostró visiblemente cansado respecto al inicio del rito, cuando se mostraba sonriente y distendido. De todas maneras quiso saludar durante algunos minutos a algunas personalidades entre ellas la Reina Fabiola de Bélgica y al presidente de Albania. La representación española estuvo encabezada por el ministro Michavila. DELEGACIONES MUSULMANAS ASISTIERON A LA BEATIFICACIÓN Entre las decenas de delegaciones presentes en la beatificación de la Madre Teresa se encontraba también un par de representaciones musulmanas: la Comunidad sunnita de Albania y la comunidad musulmana de Bectascian también de Albania, patria de la nueva beata. Asimismo estaban presentes una delegación de la Iglesia ortodoxa albanesa y de la Iglesia católica de Albania. Y el padre Roger fundador de la Comunidad de Taizé gran amigo de la nueva beata. Ya por la noche, a las 8, con un espectáculo barroco de juegos artificiales ofrecidos por el ayuntamiento de Roma a Juan Pablo II en el 25 aniversario de su pontificado, finalizó una semana muy intensa para el Santo Padre que prosigue su tarea pastoral también la próxima semana con el consistorio ordinario de creación de cardenales, previsto para el martes 21. 77 TELEVISIONES RETRANSMITIERON LA CEREMONIA EN 48 PAÍSES Una día antes, en la plaza de san Pedro y en sus alrededores, estaba prácticamente todo ultimado para la solemne beatificación de Madre Teresa de Calcuta. La misa de Juan Pablo II fue retransmitida a 48 países por 77 televisiones de todo el mundo. Se esperaba la asistencia a la ceremonia litúrgica de miles de fieles de los cinco continentes, en uno de los eventos más multitudinarios de la era moderna en el Vaticano.
CONCELEBRACIÓN EUCARÍSTICA EN OCASIÓN XXV ANIVERSARIO DE PONTIFICADO En la tarde del jueves, 16 de octubre, tuvo lugar una Solemne Concelebración Eucarística, presidida por el Santo Padre, en la Plaza de san Pedro en ocasión del vigésimo quinto año de su elección al Pontificado. Concelebraron con Juan Pablo II, cardenales, arzobispos. Obispos y párrocos de Roma. Al comienzo de la Misa de acción de Gracias, el cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio Cardenalicio, saludó al Papa recordando los momentos de la elección de Juan Pablo II como Sucesor de Pedro. “En estos 25 años, usted, dijo el purpurado alemán, en calidad de Vicario de Jesucristo en la sucesión apostólica, ha viajado por el mundo incansablemente, no solamente para llevar a los hombres el Evangelio del amor de Dios; usted ha atravesado también los continentes del espíritu, muchas veces lejanos uno del otro y contrapuestos uno del otro, para acercar a los extraños, y los que están lejanos hacerles amigos, y para dar espacio en el mundo a la paz de Cristo. Aprovechamos con gusto esta circunstancia para reconfirmarle nuestra voluntad de perseverar “cum Petro et sub Petro” en nuestro servicio a Cristo y a la Iglesia. Con estos sentimientos Le decimos desde lo más profundo del corazón: ¡Felicidades, Santo Padre!. El Papa Juan Pablo II comenzó su homilía recordando el salmo 88, Cantaré sin fin las misericordias del Señor. “Hace 25 años experimenté de manera particular la divina misericordia. En el Cónclave, por medio del Colegio Cardenalicio, Cristo ha dicho también a mí, como una vez a Pedro en el Lago de Genesaret: “Apacienta mis ovejas”. Juan Pablo II recordó los momentos en los que fue elegido Papa. Como vivió esos momentos humanamente trepidantes. “Fue necesario recurrir a la divina misericordia para responder con confianza a la pregunta ¿Aceptas?: “En la obediencia a la fe, ante Cristo mi Señor, confiándome a la Madre de Cristo y a la Iglesia, consciente de las grandes dificultades, acepto”. Tras agradecer el haber compartido con todos una experiencia que se prolonga ya un cuarto de siglo, Juan Pablo II recurrió a las palabras de san Juan “El buen pastor da la vida por las ovejas”. A lo largo de los siglos los sucesores de los Apóstoles, guiados por el Espíritu Santo, han continuado a reunir la grey de Cristo y a guiarlo hacia el Reino de los cielos, consciente de poder asumir una responsabilidad tan grande solamente “por Cristo, Cristo y en Cristo”. Esta misma conciencia he tenido yo cuando el Señor me llamó para desarrollar la misión de Pedro en esta querida ciudad de Roma y al servicio del mundo entero. Desde el comienzo del pontificado, mis pensamientos, mis oraciones y mis acciones han estado siempre animadas por un único deseo: testimoniar que Cristo, Buen Pastor, está presente y obra en su Iglesia. Él , dijo Juan Pablo II, continúa buscando cada oveja descarriada, la reconduce al rebaño, cura sus heridas; cura la oveja débil y enferma y protege a la fuerte. Por ello, desde el primer día, no he cesado de exhortar: “No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad”. Repito hoy con fuerza: “¡Abrid, más, abrid de par en par las puertas a Cristo!”. ¡Dejaos guiar por Él! ¡Fiaos de su amor!. Mientras con vosotros doy gracias a Dios por estos 25 años, señalados completamente por su misericordia, tengo la necesidad de expresaros mi gratitud, Hermanos y Hermanas de Roma y de todo el mundo, que habéis respondido y continuáis respondiendo de varias maneras a mi petición. Petición de ayuda que realice al inicio de mi pontificado. Sólo Dios sabe cuantos sacrificios, oraciones y sufrimientos han sido ofrecidos para sostenerme en mi servicio a la Iglesia. Os lo pido una vez más: ¡ayudad al Papa, y a cuantos quieren servir a Cristo, servir al hombre y a toda la humanidad! Juan Pablo II finalizó su homilía con una oración de ofrecimiento, perdón y de confianza al Señor y a María: A Ti,
Señor Jesucristo, Al final de la solemne concelebración Eucarística el Papa ha saludado a los presentes en varias lenguas. En español ha dicho: “Gracias por la adhesión a las enseñanzas de la Sede Apostólica”. A la misa asistieron representantes de una veintena de países, entre ellos los presidentes de Italia, Carlo Azeglio Ciampi y de Polonia Aleksander Kwasniewski. Nuestro micrófono recogió el testimonio del embajador de Colombia ante la Santa Sede, Guillermo León Escobar.
“EL
OBISPO SERÁ PROFETA DE JUSTICIA Y DE PAZ, DEFENSOR DE
LOS DERECHOS DE LOS MÁS DÉBILES Y LOS EXCLUIDOS” Juan Pablo II firmó y promulgó el jueves su Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores Gregis, Sobre el Obispo Servidor del Evangelio de Jesucristo para la Esperanza del Mundo. “El obispo debe estar atento a las necesidades de la Iglesia y del mundo, afrontando los retos del momento presente. Será profeta de justicia y de paz, defensor de los derechos de los mas débiles y los excluidos. Proclamará a todos el Evangelio de la vida, de la verdad y del amor. Tendrá una actitud de predilección hacia la multitud de pobres que pueblan la tierra”. Estos fueron algunos de los deberes de los obispos que enumeró Juan Pablo II durante el acto de la firma, promulgación y entrega de la Exhortación Apostólica post-sinodal “Pastores gregis”. Una multiplicidad de tareas confiadas por el Señor a los pastores del rebaño quienes tienen un encargo difícil y grave, como reconoció el Santo Padre. Una Exhortación que ha sido redactada en base a las distintas contribuciones realizadas por los padres de la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se centró en el tema: “El obispo, ministro del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo”. El Pontífice retomó la gran importancia del servicio episcopal señalada entonces por los padres sinodales, así como la figura evangélica del Buen Pastor, que resume en una sola imagen el espíritu con que el obispo tiene que desarrollar su servicio en la Iglesia. El conocimiento del rebaño, el amor hacia todos y la atención a cada individuo, la misericordia y la búsqueda de la oveja extraviada, son sólo algunas de las características que contra distinguen el ministerio del obispo y sobre las que el Papa insistió en este discurso. “Siguiendo el ejemplo de Cristo, el obispo está llamado a ser padre, maestro, amigo y hermano de cada hombre”. Además como guía del pueblo cristiano, el obispo deberá promover la participación de todos los fieles en la edificación de la Iglesia. Con la Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores Gregis, Sobre el Obispo Servidor del Evangelio de Jesucristo para la Esperanza del Mundo, que firmó y promulgó en el día en el que cumplía un cuarto de siglo como Supremo Pastor de la Iglesia Universal - Juan Pablo II repitió idealmente a los Obispos de todo el mundo la llamada que resonó con firmeza y entusiasmo al comienzo de su Pontificado: «¡No tengáis miedo!». El documento, que el Papa entregó a los 4.695 Obispos de la Iglesia de hoy, se puede considerar casi como una «regla pastoral» y se basa en las propuestas y sugerencias que emergieron en la X Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebró del 27 al 30 de octubre de 2001 sobre el tema «El Obispo ministro del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo». Con su Introducción y siete capítulos, en su Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores Gregis, Juan Pablo II va delineando la identidad y la vida del obispo al comienzo del tercer milenio – en la primera parte – y luego – en la segunda – presenta el ministerio del obispo como pastor de la diócesis, en el contexto de los desafíos que los prelados deben afrontar en la actualidad. Todo el documento se enfoca desde la esperanza que el obispo está llamado a reavivar en los fieles y en el mundo. Juan Pablo II hace hincapié en que el obispo está llamado a ser profeta, testigo y servidor de la Esperanza. «La Esperanza, cuando fracasan las esperanzas», subraya el Santo Padre recordando que «las sesiones del Sínodo de los Obispos se desarrollaron durante días muy dramáticos». Pues «en los Padres sinodales estaba aún muy vivo el eco de los terribles acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, que causaron innumerables víctimas inocentes e hicieron surgir en el mundo graves e inusitadas situaciones de incertidumbre y de temor por la civilización humana misma y la pacífica convivencia entre las naciones» (n.4) Esos «nuevos horizontes de guerra y muerte» que se iban perfilando – señala Juan Pablo II - «sumándose a las situaciones de conflicto ya existentes, manifestaban en toda su urgencia la necesidad de invocar al Príncipe de la Paz para que los corazones de los hombres volvieran a estar disponibles para la reconciliación, la solidaridad y la paz» (n.4). Asimismo, el Papa destaca que «junto con la plegaria, la Asamblea sinodal hizo oír su voz para condenar toda forma de violencia e indicar en el pecado del hombre sus últimas raíces». «Ante el fracaso de las esperanzas humanas que basándose en ideologías materialistas, inmanentistas y economicistas, pretenden medir todo en términos de eficiencia y relaciones de fuerza o de mercado», el Papa reitera sin cesar que «sólo la luz del Resucitado y el impulso del Espíritu Santo ayudan al hombre a poner sus propias expectativas en la esperanza que no defrauda… Cristo ha resucitado verdaderamente». Por lo tanto, Juan Pablo II recuerda que el obispo, anunciador de la Esperanza, nunca deberá desfallecer en construir caminos de salvación y reconciliación, en transformar los conflictos en ocasiones de crecimiento y de diálogo, en alimentar siempre la confianza en que la oveja perdida se puede volver a encontrar. «Caridad, conocimiento de la grey, solicitud por todos, misericordia para con los pobres, peregrinos e indigentes, ir en busca de las ovejas extraviadas y devolverlas al único redil». Son los rasgos propios del Buen Pastor, figura evangélica que Juan Pablo II destaca constantemente en esta Exhortación. A la luz de la eclesiología del Vaticano II y según la antigua tradición patrística tanto de Oriente como de Occidente este documento pontificio profundiza en la dimensión trinitaria del episcopado. El obispo es imagen del Padre, signo vivo de Cristo Buen Pastor, animador de comunión de espiritualidad y de santidad en el Espíritu Santo. Tras dedicar partes importantes de la Exhortación Apostólica Postsinodal Pastores Gregis a los fundamentos del ministerio episcopal y de la vida del obispo, a las dimensiones colegiales del Episcopado, a la espiritualidad y formación permanente del obispo, y tras destacar el ejemplo de los obispos santos, Juan Pablo II se detiene asimismo en las funciones de «enseñar», «santificar» y «gobernar», con la palabra y el ejemplo. Recordando la responsabilidad magisterial y personal del obispo en el campo moral, la actualidad de los diez mandamientos, con especial referencia a lo que concierne a la vida humana, su nacimiento y su muerte natural, la libertad de la persona y de las naciones, así como la justicia social, el Papa pone de relieve la importancia de la coherencia personal del obispo. Asimismo, el pontífice subraya la centralidad de la Liturgia, la celebración Eucarística, el domingo y el año litúrgico, la iniciación cristiana, la disciplina penitencial y la piedad popular. Ante los desafíos que presenta la actualidad mundial, el obispo está llamado a anunciar al mundo – con confianza y valentía apostólica – a Jesucristo, Salvador del hombre. En calidad de misionero del Evangelio, con la conciencia de actuar en nombre de «la Iglesia experta en humanidad y cercana a los hombres de nuestro tiempo», el obispo «tiene el deber de desenmascarar las falsas antropologías, rescatar los valores despreciados por los procesos ideológicos y discernir». «Obispo como profeta de justicia» - señala el Santo Padre, destacando luego que «hoy más que ayer, la guerra de los poderosos contra los débiles ha abierto profundas divisiones entre ricos y pobres». Enfatizando que ¡los pobres son legión!, Juan Pablo II lamenta la existencia de «un sistema económico injusto», el agravamiento «de día en día» de la situación de los marginados, «el hambre en muchas partes del mundo» y la «opulencia» en otras. «Las víctimas de estas dramáticas desigualdades son sobre todo los pobres, los jóvenes y los refugiados», reitera el Papa citando también la situación de la mujer en muchos lugares, donde es «envilecida en su dignidad de persona, víctima de una cultura hedonista y materialista». Condenando enérgicamente el terrorismo y el genocidio, levantando la voz ante la injusticias, en favor de los que están sin trabajo; por los niños ultrajados de innumerables y gravísimas maneras, el Obispo es también defensor y padre de los pobres y de los derechos humanos, hace hincapié Juan Pablo II reiterando también con firmeza que ante éstos y «tantos otros dramas colectivos…se impone un cambio de orden moral…». Y citando además epidemias y males como los estragos que produce el paludismo, el sida, el analfabetismo, los menores de la calle, la pornografía, la intolerancia , la instrumentalización inaceptable de la religión para fines violentos, el tráfico de droga y el comercio de las armas, el Papa destaca la urgencia de un «llamamiento a la paz y un compromiso en favor suyo». Y «¿Cómo callar sobre los fundamentalismos religiosos, siempre enemigos del diálogo y de la paz?», pregunta el Santo Padre advirtiendo que «en muchas regiones del mundo la tierra se parece a un polvorín a punto de explotar y diseminar sobre la familia humana enormes sufrimientos». En el punto dedicado a «la vida civil, social y económica» se refiere a la globalización, analizando este fenómeno y exhortando a impulsar sus aspectos positivos, promoviendo una «globalización de la caridad», fundada en la dignidad humana, en la solidaridad y en la subsidiariedad. Aspectos que requieren la opción preferencial por los pobres y la elección del bien común internacional. Recomendando asimismo una atención especial del obispo a los aspectos éticos de la ecología, para la salvaguardia de la creación y de los recursos de la tierra, recordando que el hombre es el centro de la creación, Juan Pablo II destaca la importancia de la tutela de la salud humana, la humanización de la medicina y la asistencia a los enfermos, así como la promoción de una cultura de la vida.
LLAMAMIENTO EN FAVOR DE LOS POBRES Y LOS HAMBRIENTOS DEL MUNDO Juan Pablo II realizó un llamamiento en favor de los pobres y los hambrientos del mundo, subrayando en particular el continente africano donde la población no sólo sufre los desequilibrios de la producción y la consiguiente escasez alimentaria, sino que además está asediada por conflictos, epidemias e incesantes éxodos que en muchos casos podrían prevenirse llevando a cabo estrategias y programas basados en el respeto de la vida y la dignidad humana. El llamamiento del Papa, en ocasión de la Jornada Mundial de la Alimentación, recuerda que la acción de la FAO evidencia cómo el doloroso fenómeno de la pobreza y del hambre no puede ser achacado sólo a las condiciones ambientales, a los procesos económicos o a las consecuencias de hechos ya acaecidos. Es necesario reconocer que la ausencia de autoridad, el avance de sistemas ideológicos y políticos que niegan la solidaridad, la extensión de guerras y conflictos que contradicen los principios fundamentales de la convivencia internacional contribuyen en gran manera a crear o agravar las injusticias socioeconómicas. Muchos de estos países viven una continua inestabilidad política e institucional y cada vez se vuelven más dependientes de las ayudas y las importaciones alimentarias de naciones económicamente más desarrolladas. El circulo vicioso de la pobreza se amplia cuando estos países se ven obligados a privilegiar el cultivo intensivo de los campos para poder comercializar sus productos al ritmo impuesto por los mercados mundiales. Un trabajo intensivo de las tierras agrícolas que terminará por dañar los ecosistemas agrícola y forestal, y empobrecerá aún más al país. Para superar esta situación insostenible es necesaria la instauración de un orden internacional inspirado en la justicia y animado por la fraternidad. “Participar activamente en la lucha solidaria y concertada contra la miseria y el hambre significa colaborar en instaurar una acción a favor de la justicia y la paz”. “La Jornada Mundial de la Alimentación – escribe el Pontífice- nos recuerda que el hambre y la malnutrición ponen en peligro la supervivencia de tantos hermanos y hermanas. Una amarga realidad que provoca división entre personas, grupos sociales, comunidades y países, y señala la diferencia entre los distintos niveles de desarrollo y de esperanza de vida en las distintas regiones del mundo”.
“CONSTRUYAMOS JUNTOS UNA EUROPA POR LA PAZ” Se celebró el domingo 12 de octubre la marcha de la paz Perugia-Asís. Con este motivo Juan Pablo II envió un Mensaje al Obispo de Asís Mons. Sergio Gorett. En su Mensaje el Papa recordaba a su venerado predecesor, el beato Juan XXIII, que escribió la “Pacem in Terris”, de la que hemos celebrado el 40 aniversario, y que esta marcha de la paz quiso conmemorar. El Papa hablando del tema de la marcha: “Construyamos juntos una Europa por la paz”, manifestaba en su mensaje la alegría con los organizadores y protagonistas, porque con esta iniciativa han querido unir las dos dimensiones: Europa y la paz.
AYUNTAMIENTO DE ROMA: HOMENAJE AL PAPA POR 25 AÑOS DE PONTIFICADO En el marco del vigésimo quinto aniversario de la elección del Papa Juan Pablo II, en la Sala Julio Cesar del Ayuntamiento de Roma se tuvo lugar el lunes por la tarde una Junta Extraordinaria en homenaje de los 25 años de pontificado de Karol Woitila. En nombre del Papa estuvo presente el cardenal Vicario de Roma Camillo Ruini que transmitió el saludo del Pontífice a la ciudad. Una ciudad con la que el Papa ha instaurado en el curso de estos años una relación extraordinaria y unos profundos sentimientos de afecto recíproco. El ánimo con el que Juan Pablo II vive su relación con Roma -dijo el cardenal Ruini- quedó reflejado en las palabras del mismo Santo Padre cuando el 15 de enero de 1998 visitó el ayuntamiento. En aquella ocasión dijo que “el Señor había confiado a Roma la tarea de ser en el mundo “prima inter urbes” faro de la civilización y la fe”. Y el Papa pidió a la ciudad que estuviera a la altura de su glorioso pasado, del Evangelio que le ha sido anunciado, de los mártires y de los santos que han hecho grande su nombre. “Abre, Roma, a Cristo las riquezas de tu corazón y de tu historia”. Las celebraciones en honor del Papa, por su significado, nos llevan a la relación milenaria que, a partir de la presencia y del martirio del apóstol Pedro en esta ciudad, une Roma al Papa, su obispo. El cardenal Ruini renovó el auspicio para que esta relación muestre siempre su inextinguible fecundidad por el bien de Roma, de la Iglesia y de la entera humanidad.
CONCIERTO PARA CONMEMORAR 25 ANIVERSARIO El viernes por la tarde Juan Pablo II asistió al concierto que en su honor fue ofrecido en el Aula Pablo VI del Vaticano por la Orquesta alemana y Coros de Leipzig para conmemorar sus 25 años de Pontificado. Juan Pablo II, que escuchó todo el concierto, presentaba mejor aspecto físico, con el semblante más relajado tras la larga ceremonia litúrgica del jueves con la que conmemoró su aniversario. El Santo Padre tras unas palabras de agradecimiento, fue saludado por el cardenal alemán Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien dijo al Papa que la orquesta, (que ofreció la Novena Sinfonía de Beethoven y Ecce Sacerdos Magnus, de Bruckner) proviene de una parte de Alemania que tras la Segunda Guerra Mundial sufrió la dictadura comunista y que todavía padece hoy las heridas. "La herida más profunda la produjo el hecho de intentar alejar a Dios y apagar la fe de tantos corazones", añadió el purpurado alemán.
PRESENTACIÓN DE LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA "PASTORES GREGIS" El jueves Juan Pablo II firmó y promulgó de manera solemne la Exhortación Apostólica "Pastores Gregis" en el Vaticano, coincidiendo con sus 25 años de pontificado, cerrando así la X asamblea ordinaria del Sínodo de Obispos celebrada hace 2 años cuyo tema fue: “El obispo servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo”. El viernes en la sala de prensa del Vaticano se presentaba el documento pontificio que consta de 88 páginas. La conferencia de prensa estuvo presidida por el cardenal Jan Schotte, secretario general del Sínodo de los obispos y por el relator de la X Sesión General Ordinaria del mismo, el cardenal Jorge Mario Bergoglio arzobispo de Buenos Aires. En la exhortación apostólica que el Papa ofrece a la Iglesia, resuenan de muchas maneras y con un ritmo constante palabras vivas que provienen del evangelio y que configuran los latidos del corazón de un pastor: esperanza y servicio, misión y comunión. La perspectiva del documento está marcada sobre todo por la “esperanza”. Así el Papa nos presenta el corazón del Obispo moldeado a la luz de esta esperanza que sugestiona todo el documento. Pone a las desesperanzas en la barca, mar adentro; y la Iglesia es la casa de comunión de este desafío. Una esperanza fundada en Cristo Buen Pastor que va formando el corazón del Obispo y lo hace: corazón de profeta, de testigo y de servidor de la esperanza. La esperanza en Jesús Buen Pastor, llena de compasión el corazón del obispo y lo hace arrodillarse junto al dolor y la vulnerabilidad de todo hombre y mujer que sufre confiando en que la oveja perdida pueda ser encontrada. En vísperas de su beatificación, el cardenal Bergoglio, puso como ejemplo el caso de la Madre Teresa de Calcuta: desde el centro de su encuentro con Cristo acudía a las periferias mas lejanas y la conducía al Centro, resolviendo en Cristo toda antinomia. Con esta misma esperanza, el Papa concluye la Exhortación utilizando otra imagen: la de la multitud que no tiene pan. Encontrar la oveja y compartir el pan son imágenes de inclusión y de proximidad: “esto es comunión evangélica”. De esta manera la exhortación queda enmarcada en una perspectiva de esperanza tensionada hacia la comunión. La persona del obispo, como servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo, es la que, por el sendero de la santidad, se lanza a la misión creando comunión. La estructura de la Exhortación, que recoge el fruto de todo el iter sinodal, incluye también las bases del ministerio episcopal; la dimensión colegial del episcopado; la espiritualidad y la formación permanente del obispo; sus funciones de enseñar, santificar y gobernar; y los desafíos actuales que tienen que afrontar los prelados. ******************************************** La Santa Sede y la República Italiana han ratificado la Convención de Seguridad Social firmada en el Vaticano el 16 de junio de 2000. Mons. Jean Louis Tauran, por parte de la Santa Sede, y el ministro de Asuntos Exteriores italiano, subrayaron la proficua colaboración existente entre los dos Estados tanto en el plano de las relaciones bilaterales como en referencia a las problemáticas internacionales.
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL AL SERVICIO DE LA PAZ «Los medios de comunicación social al servicio de la auténtica paz a la luz de la ‘Pacem in terris’». Es el tema del Mensaje de Juan Pablo II para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año, que se celebró el pasado 1 de junio. Mensaje el que el Santo Padre recuerda que «la Encíclica del Beato Juan XXIII llegó como un faro de esperanza para los hombres y mujeres de buena voluntad en los oscuros días de la Guerra Fría», afirmando «que la auténtica paz requiere ‘guardar íntegramente el orden establecido por Dios’» (Pacem in terris, 1) y señalando «la verdad, la justicia, la caridad y la libertad como los pilares de una sociedad pacífica (ibid., 37)». Al recordar el cuadragésimo aniversario de la Pacem in terris, Juan Pablo II destaca que en la actualidad «la división de los pueblos en bloques contrapuestos es casi sólo un recuerdo doloroso, pero todavía la paz, la justicia y la estabilidad social están ausentes en muchas partes del mundo». Y, lamentando que «el terrorismo, el conflicto en Oriente Medio y otras regiones, las amenazas y contra-amenazas, la injusticia, la explotación y las violaciones a la dignidad y la sacralidad de la vida humana, tanto antes como después del nacimiento, son realidades que causan consternación en nuestros días», Juan Pablo II destaca que «mientras tanto ha crecido enormemente el poder de los medios para moldear las relaciones humanas e influenciar la vida política y social, tanto para el bien como para el mal».«El mundo de los medios tiene todavía mucho que aprender del mensaje del Beato Papa Juan XXIII», reitera Juan Pablo II haciendo hincapié en que «la exigencia moral fundamental de toda comunicación es el respeto y el servicio a la verdad. La libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también y especialmente sobre la naturaleza y destino de la persona humana, respecto a la sociedad y el bien común, respecto a nuestra relación con Dios». Una vez más, Juan Pablo II recuerda que los que trabajan en los medios de comunicación «tanto por vocación como por profesión, están llamados a ser agentes de paz, de justicia, de libertad y de amor, contribuyendo con su importante labor a un orden social “basado en la verdad, establecido de acuerdo con las normas de la justicia, sustentado y henchido por la caridad, y realizado bajo los auspicios de la libertad» (Pacem in terris, 167).Precisamente sobre la importancia que destaca el Santo Padre en el papel de los medios de comunicación, les ofrecemos el testimonio del testimonio del Presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, el Arzobispo estadounidense John Foley:
UNA CÁTEDRA DEDICADA A KAROL WOJTYLA El martes tuvo lugar la inauguración de la Cátedra Karol Wojtyla, en el Instituto Pontificio que lleva el nombre del Papa para los estudios sobre Matrimonio y Familia de la Pontificia Universidad de Letrán. Acto que se enmarca en las celebraciones del vigésimo quinto aniversario de Pontificado de Juan Pablo II. La Pontificia Universidad Lateranense señala que esta cátedra dedicada a Karol Wojtyla se propone promover y profundizar en el magisterio del Papa en el ámbito de la antropología filosófica y teológica. Entre las actividades previstas se destacan investigaciones, cursos, lecciones, encuentros, publicaciones, seminarios y otras iniciativas que se consideren oportunas para los fines de la investigación científica y su difusión. Además se promoverá la formación de jóvenes investigadores por medio de bolsas de estudio. También en el contexto del aniversario del cuarto de siglo de pontificado de Juan Pablo II, el Consejo pontificio para la Cultura y la Embajada de Austria ante la Santa Sede, organizaron una muestra, que, con el tema «Iconos modernos», se propone destacar la gran importancia que Juan Pablo II ha atribuido siempre «al diálogo ecuménico con la ortodoxia, de forma especial en los últimos años». El comunicado de prensa que presenta esta muestra señala que «los modernos ‘iconos del diálogo’ representan un redescubrimiento de la gran tradición de estas imágenes del Occidente de los tiempos pasados y, por lo tanto, un acercamiento a la forma de pensar que se mantuvo en Oriente». Esta exposición fue inaugurada el miércoles 15 de octubre, a las 11 y media de la mañana, por el Cardenal Paul Poupard, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, y permanecerá, en el Palacio de San Calixto, hasta el 9 de noviembre. Se trata de la primera vez que se presenta en el Vaticano esta muestra que ha recorrido ya numerosas ciudades de Europa occidental y oriental y que se ha presentado también en Jerusalén, Addis Abeba y Nairobi. Se calcula que, desde 1967, año de su comienzo, más de 350 mil personas han acudido para admirar estos iconos, obra de Anton Wollenek. Este artista austriaco, nacido en 1920, en su experiencia como soldado en Rusia y Ucrania, durante la Segunda Guerra Mundial, quedó prendado por los iconos ortodoxos y, en 1947, elaboró una iconografía contemporánea imprimiendo en ella el alma de la tradición de fe occidental y oriental.
LAS OBRAS FILOSÓFICAS Y ENSAYOS DE KAROL WOJTYLA EN ITALIANO El lunes fue presentada en el aula Juan Pablo II de la Sala de Prensa del Vaticano, la obra “Metafísica de la persona. Todas las obras filosóficas y ensayos integradores de Karol Wojtyla” en su edición italiana. Participaron en la presentación los Profesores Giovanni Reale y Tadeusz Styczen editores de la obra, y el Honorable Profesor Rocco Buttiglione.
VISITAS VIRTUALES A LA CAPILLA ‘REDEMPTORIS MATER’ DEL VATICANO El jueves pasado se inauguró la página web de la capilla ‘Redemptoris Mater’ del Palacio Apostólico que ofrece al visitante la posibilidad de acceder al interior de la capilla, lugar utilizado habitualmente por el Santo Padre para sus retiros espirituales y en el que tienen lugar las predicaciones de Adviento y Cuaresma. La oficina para las celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice en colaboración con la Oficina encargada de internet en la Santa Sede han sido las encargadas de este proyecto cuya realización ha sido posible gracias a la generosidad de los Caballeros de Colón de los Estados Unidos de América. La capilla ‘Redemptoris Mater’ ha sido restaurada y embellecida, en ocasión del 50 aniversario de sacerdocio del Santo Padre, con un revestimiento de más de 600 metros cuadrados de mosaico en las paredes y el techo, para conseguir expresar la síntesis de la esencia teológica de Oriente y Occidente, los dos pulmones de la Iglesia. A través de la dirección vatican.va, el visitante puede acceder por el momento a una interesante visión panorámica de la capilla, y conocer las antiguas técnicas de construcción de mosaicos, la historia de la reestructuración de la capilla y el significado de las escenas individuales e iconos. A partir de diciembre de 2003 se ampliarán las posibilidades en la segunda fase, que prevé nueva documentación, la posibilidad de oír la homilía pronunciada por el Santo Padre y las reflexiones del artista que ha guiado la realización de los mosaicos, y otras de liturgistas y teólogos.
ENTREVISTA AL ARZOBISPO DE SEVILLA Esta semana tuvimos con nosotros al arzobispo de Sevilla. Mons. Carlos Amigo Vallejo, que Juan Pablo creará cardenal en el próximo consistorio del 21 de octubre.
400 ANIVERSARIO PRESENCIA DE LOS HERMANOS DE SAN JUAN DE DIOS EN CUBA “Que el mundo se abra Cuba y que Cuba se abra al mundo”. Recordando estas palabras de Juan Pablo II Mons. José-Luis Redrado Marchite emprendía su viaje rumbo a esta Isla caribeña para conmemorar el 400 aniversario de la presencia de los Hermanos de San Juan de Dios, precisamente en Cuba. El Secretario del Consejo Pontificio para la pastoral de la Salud habló ante nuestros micrófonos antes de iniciar su viaje, que finalizó el día 15. Más adelante Mons. Redrado nos enumeraba las casas que la Orden Hospitalaria tiene en la Isla. Además de esta histórica celebración el fin de este viaje es el de animar la pastoral sanitaria en Cauba, como nos señalaba Mons. Redrado. Por último, y refiriéndose al viaje de Juan Pablo II a Cuba en 1998 y a los frutos esperados, afirmaba.
«HINDÚES Y CRISTIANOS: PROMOCIÓN DE LA DIGNIDAD HUMANA» También este año, el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso dirigió un Mensaje a los hindúes con motivo de la fiesta del ‘Diwali’, conocida como la fiesta de la luz, que este año se celebra el 25 de octubre. El documento - titulado «Hindúes y cristianos: promoción de la dignidad humana» - invita a «caminar juntos compartiendo las preocupaciones que tenemos en común»; recuerda que «ni el dharma hindú ni la fe cristiana enseñan el odio, el desprecio o la falta de respeto al prójimo»; y - tras reiterar que, precisamente el «odio y el desprecio desacreditan la religión y su papel en la sociedad» - es también un Mensaje que anuncia la disponibilidad del Dicasterio del Papa para las relaciones con las distintas religiones a recibir las sugerencias que deseen presentar los hindúes con el fin de aunar esfuerzos en la promoción de la dignidad de todo ser humano. El presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso - que firma este Mensaje - preguntando «qué podemos hacer juntos, los cristianos y los hindúes, para promover y tutelar la dignidad de cada ser humano» y «si ofender tan solo a una persona, en nombre de la religión, no significa acaso, ofender toda su tradición religiosa», afirma que «serán bienvenidas» las sugerencias que deseen brindar los hindúes. Pero no sólo serán recibidas con gusto por parte de este Consejo, sino también por parte de los líderes y de los miembros de la Iglesia Católica en las distintas zonas en que se encuentren los hindúes. Con la invitación «a caminar juntos» se añade también el anhelo de «escucharnos atentamente los unos a los otros» y el llamamiento a «hablar francamente, con la conciencia de nuestras responsabilidades en lo que se refiere a las elecciones que tenemos que cumplir para resolver los problemas del mundo de hoy». El Mensaje a los «queridos amigos hindúes» recuerda que esta «fiesta de la luz» reúne a las familias e impulsa a la reconciliación. Y subraya que «las fiestas religiosas no sólo nos invitan a renovar y reforzar nuestra fe en Dios, Bien Supremo de todo ser viviente, revitalizando nuestras relaciones recíprocas, sino que además nos llaman a redescubrir, reiterar el respeto y defender con valentía nuestra misma dignidad y la de toda persona, en su calidad de ser humano creado por Dios». El arzobispo Michael Fitzgerald hace hincapié en la necesidad de que los católicos y los hindúes amplíen sus esfuerzos para propagar cada vez más la reconciliación y la paz duradera en todo el mundo. Y, tras recodar que «el amor a Dios y al prójimo es el corazón de la fe cristiana», el presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso afirma textualmente: «como líder religioso perdería credibilidad si permitiera que esta verdad fundamental quedara oscurecida». Destacando luego que la tradición hindú señala de forma elocuente no sólo el amor de Dios para con nosotros y el nuestro a Dios, sino también el amor que los seres humanos deben tener los unos a los otros, Mons. Fitzgerald pone de relieve que «la dignidad de toda persona procede de Dios, Creador de todos, y que promover, proteger y defender esta dignidad es parte integrante de la vida de todo creyente». La festividad hindú de la luz ayuda a reflexionar precisamente sobre la enseñanza de esta tradición religiosa de que «la luz vence las tinieblas, obteniendo la victoria del bien sobre el mal». Y de que «el odio, por medio del perdón, deja su lugar al amor».
DIÓCESIS
DE MOCOA-SIBUNDOY (COLOMBIA) DIÓCESIS
DE CAROLINA (BRASIL) DIÓCESIS
DE ROMA (ITALIA) DIÓCESIS
DE ABERDEEN (ESCOCIA) ARCHIDIÓCESIS
DE KAUNAS (LITUANIA) DIÓCESIS
DE GRAND RAPIDS (ESTADOS UNIDOS) ARCHIDIÓCESIS
DE NAGASAKI (JAPÓN) ARCHIDIÓCESIS
DE YAOUNDÉ (CAMERÚN) COMISIÓN
PONTIFICIA PARA LOS BIENES CULTURALES
COMENTARIO A LA LITURGIA DEL DOMINGO DOMINGO
XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO (B): 19 DE OCTUBRE DE 2003 De uno de aquellos cánticos con los que Isaías anunció la misión del Siervo de Dios, escuchamos hoy: “El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación verá su descendencia, prolongará sus años; lo que el Señor quiere prosperará por sus manos. A causa de los trabajos de su alma, verá y se hartará, con lo aprendido mi Siervo justificará a muchos cargando con los crímenes de ellos.” Fiel a su vocación, Jesús se encamina decidido a consumar este destino del Siervo, este sacrificio de sí mismo como don para los otros, anunciado por el profeta. Hoy son dos jóvenes discípulos, Santiago y Juan, quienes se le acercan. No van ya como aquel joven que el domingo pasado también se le acercó, pero no fue capaz de renunciar. Ellos lo han dejado todo y quieren asegurarse los primeros puestos como recompensa, no en este mundo, sino en su Reino: “Concédenos sentarnos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús, entonces, los enfrenta con la medida de su propia generosidad, quiere hacerles entender hasta dónde están dispuestos a compartir con él su propio destino: “No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?”. Y no rechazan el cáliz ni la pasión. Por lo menos manifiestan con sinceridad estar dispuestos a beberlo, aunque luego, a la hora de la verdad, el temor los traicione y debilite. Y con esta ocasión, Jesús hoy nos promete el futuro a los que queramos seguirle hasta el final. Nos dice cómo llegar con él a compartir su destino. Hay que elegir entre estar con los primeros del mundo para ser después los últimos o estar como siervos a la altura de los humildes para reinar con Cristo definitivamente. Por eso les dice: “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”. Y es que la causa de Jesús, que es el Siervo de Dios, exige no servirse, sino servir; no reservarse la vida, sino perderla como él; cargar con los crímenes de todos soportando y abrazando las consecuencias del pecado, que sufren más los oprimidos, los aplastados. Para convertirse así en expiación, sirviendo con esfuerzo a los que están debajo. Y es que, como nos dice hoy Hebreos se trata de “mantener la confesión de la fe imitando a aquel que ha atravesado el cielo, Jesús, el Hijo de Dios, y ha llegado al sumo pontificado porque es experto en sufrimientos y puede compadecerse de toda debilidad”. Es así como ha alcanzado la plena compenetración con Dios, que es misericordioso por esencia. Pidamos hoy con el salmista: “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros como lo esperamos de ti”. El nos anima hoy a esta alabanza: “Aclamad, justos, al Señor, que la Palabra del Señor es sincera y todas sus acciones son leales, el ama la justicia y el derecho y su misericordia llena la tierra”. Ojalá y este domingo nos conceda el Señor experimentar ese amor, que es el secreto para llegar a los primeros puestos ante él, aunque suponga el último puesto ante los grandes de este mundo. Porque, como nos sigue asegurando el salmista, “los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre”.
"JUAN PABLO II EN ESPAÑA Y EN EL MUNDO" En este aniversario del cuarto de siglo de Pontificado de Juan Pablo II, la Fundación Universitaria San Pablo-CEU ha editado el video "Juan Pablo II en España y en el mundo". La cinta cuenta con las mejores imágenes de los cinco viajes del Papa a nuestro país. El Nuncio apostólico de su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, que mostró su satisfacción por presidir esta presentación, señaló que el título refleja muy bien el contenido del documental: un Papa que ha recorrido el mundo con su bastón de peregrino como mensajero de paz, amor y fraternidad. El video recuerda también a los españoles canonizados por Juan Pablo II en estos 25 años de Pontificado. El documental, que ha tardado un año en realizarse, muestra la sencillez de Juan Pablo II, su proximidad con niños y jóvenes y su firmeza en la defensa de los principios de la fe cristiana.
MUESTRA: “VISIONES Y ÉXTASIS” EN EL BRAZO DE CARLOMAGNO Con obras de arte de Caravaggio, Guido Reni, los hermanos Carracci, Guercino, y otros importantes autores del renacimiento tardío y el barroco se abrió, el Brazo de Carlomagno, la galería que une la basílica de san Pedro con la columnata de Bernini. La ocasión es la inauguración de la muestra: “Visiones y éxtasis”. Un evento que se enmarca en las manifestaciones por el cuarto centenario de San José de Copertino, conocido como “el santo de los vuelos”. Se trata de una exposición grandiosa de pintura que como ha dicho el superintendente Antonio Paolucci “hace sentir los susurros del Paraíso”. Las obras de arte religioso provienen de las principales colecciones, iglesias y museos europeos, que han llegado de Italia, desde luego, pero también de España, Francia y los Países Bajos. La muestra después de Roma se expondrá a partir de primavera, en París. |