AUDIENCIA GENERAL: “EL MUNDO ANHELA LA PAZ, NECESITAD LA PAZ DE CRISTO”
PROFUNDAS RAÍCES CRISTIANAS DE ESPAÑA Y DINAMISMO IGLESIA ESPAÑOLA
TRAGEDIAS HACEN NECESARIO CONVENCER A TODOS DE QUE LA PAZ ES POSIBLE
FRANCIA: CRISIS DE IGLESIA REFLEJA LA PÉRDIDA DE VALORES EN LA SOCIEDAD
GRATITUD POR PROGRESOS ECUMÉNICOS REALIZADOS ENTRE CATÓLICOS Y LUTERANOS
DESARROLLAR EL TALENTO ARTÍSTICO PARA SERVIR AL PRÓJIMO Y LA SOCIEDAD
URGENTE COMPROMISO DE EDUCAR A LA PAZ

VISITA DEL PRESIDENTE DE MALTA

ÁNGELUS: QUE NUNCA SE REDUZCA EL COMPROMISO DE REZAR POR LA UNIDAD
OCTAVARIO DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
MENSAJE 38ª JORNADA MUNDIAL PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES
JUAN PABLO II GALARDONADO CON EL PREMIO CARLOMAGNO
NAVARRO CONFIRMA QUE EL PAPA HA VISTO “LA PASIÓN DE CRISTO”
EL CARDENAL KASPER VISITARÁ MOSCÚ EN FEBRERO
CLAUSURA DE LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
COMUNICADO DEL COMITÉ DE RELACIONES ISLÁMICO-CATÓLICAS
MENSAJE PARA LA 51 JORNADA MUNDIAL DE LA LEPRA
EL SACERDOTE SIRVE AL MUNDO PREDICANDO EL EVANGELIO SOCIAL DESDE EL ALTAR
NOMBRAMIENTOS PONTIFICIOS
COMENTARIO A LA LITURGIA DEL DOMINGO
II JORNADA EUROPEA DE LOS UNIVERSITARIOS: CRISTO, ESPERANZA PARA EUROPA
HEMOS LEÍDO PARA USTEDES

ENERO 2004
SEMANA DEL 19 AL 25

 

AUDIENCIA GENERAL: “EL MUNDO ANHELA LA PAZ"

“El mundo anhela la paz, hoy como ayer, tiene necesidad de la paz de Cristo”. Era el llamamiento del Papa durante la Catequesis de la Audiencia general del miércoles, dedicada al tema de la Semana de oración por la Unidad de los Cristianos.

Durante la Audiencia, el Santo Padre realizó también la tradicional bendición de los corderos, en la memoria de Santa Inés. Con la lana de estos animales se confeccionarán los palios de los arzobispos metropolitanos.

Un miércoles más, Juan Pablo II presidó en el Aula Pablo VI del Vaticano la habitual Audiencia General ante miles de fieles y peregrinos llegados de todo el mundo. La catequesis en esta ocasión estuvo centrada en la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos. El Papa indicó que las reflexiones del Octavario están centradas en las palabras pronunciadas por Jesús en la Última Cena: “Mi paz os doy”. Se trata, en un cierto modo, de su testamento espiritual. La promesa hecha a los discípulos encontrará plena realización en la Resurrección de Cristo: El don ofrecido a los apóstoles no es, por tanto, una “paz” cualquiera, sino que es la misma paz de Cristo: “Mi paz”, como Él mismo dice. Y para hacerse entender, explica de manera más simple: “yo os doy mi paz”... pero “esta paz no es como la que da el mundo”.

El mundo anhela la paz, hoy como ayer, tiene necesidad de paz. Pero “a menudo -prosiguió el Papa- la busca con medios impropios, incluso haciendo recurso a la fuerza” y a la violencia. Y en estos casos, deplora el Santo Padre, “el hombre vive con el corazón turbado por el miedo y la incertidumbre.”.”La paz de Cristo en cambio, reconcilia los ánimos, purifica los corazones, convierte las mentes”.

Juan Pablo II recordó que el tema de la Semana de Oración por la Unidad” ha sido propuesto este año por un grupo ecuménico de la ciudad siria de Alepo. Lo que le llevó a volver con el pensamiento a la peregrinación que realizó a Damasco. El Papa recordó con gratitud la calurosa acogida que recibió por parte de los dos Patriarcas el ortodoxo y el greco católico. “Un encuentro que representa un signo de esperanza en el camino ecuménico”. Pero el ecumenismo no es auténtico sino no existe conversión interior; porque el deseo de unidad nace de la renovación, de la abnegación y de la caridad”.

Se advierte cada vez más, observó el Santo Padre, la exigencia de una profunda espiritualidad de paz y de pacificación, no solamente entre la personas directamente comprometidas en el trabajo ecuménico, sino entre todos los cristianos. La causa de la unidad, de hecho, afecta a todos los creyentes, llamados a formar parte del único pueblo de los redimidos por la sangre de Cristo en la Cruz.

El Papa dijo que es alentador constatar cómo la búsqueda de la unidad entre los cristianos se está extendiendo cada vez más, gracias a oportunas iniciativas, en distintos ámbitos ecuménicos. Entre los signos de esperanza Juan Pablo II ha puesto de relieve el acrecentarse de la caridad fraterna y el progreso registrado en los diálogos teológicos con las distintas Iglesias y Comunidades eclesiales. A través de ellos ha sido posible alcanzar importantes convergencias sobre temáticas fuertemente controvertidas en el pasado. El Papa ha invitado a todos a no desanimarse ante las viejas y nuevas dificultades y afrontarlas con paciencia y comprensión, con la ayuda de Dios.

Este fue el resumen de la catequesis en español que en nombre del Santo Padre leyó un miembro de la Secretaría de Estado.

Queridos hermanos y hermanas:
Este año, la semana de oración y reflexión por la unidad de los cristianos tiene como lema las palabras de Jesús en la Última Cena: "Os dejo mi paz". Pero esta paz no es "como la que da el mundo", que a menudo se busca con medios equivocados, como es el recurso a la fuerza. Ésta produce miedo e inseguridad en el ser humano. En cambio, la paz de Cristo reconcilia a las personas y purifica los corazones.

El Concilio Vaticano II recuerda que no se da un auténtico ecumenismo "sin la conversión interior. Porque los deseos de unidad brotan y maduran como fruto de la renovación de la mente, de la negación de sí mismo y de una efusión libérrima de la caridad".

Luego, el mismo Santo Padre saludó a todos los fieles y peregrinos de nuestra lengua presentes en el aula Pablo VI.

Voz del Papa

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española, en especial a los peregrinos de tres parroquias de Alhama (Murcia) y a los venidos de México. A todos os invito a "trabajar por la paz" en vuestro propio ambiente. Muchas gracias.

El último pensamiento de la Audiencia lo dedicó el Papa como siempre a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. “En esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos os invito a vosotros, estimados jóvenes, -dijo el Pontífice- a ser testimonios de fiel adhesión al Evangelio, especialmente con vuestros coetáneos. Os pido a vosotros, estimados enfermos que ofrezcáis vuestros sufrimientos por la causa de la unidad de los cristianos. Os exhorto a vosotros, queridos recién casados, a ser siempre un sólo corazón y una sola alma en vuestra familias”.

Al final de la Audiencia, antes del besamanos al Papa, tuvo lugar la Oración de los fieles en ocasión de la Semana por la Unidad de los cristianos y el Rito de la Bendición de los corderos, en ocasión de la memoria litúrgica de Santa Inés, cuya lana se utilizará para confeccionar los sagrados palios que el Papa impondrá - en la solemnidad de los Santos Pedro y Pablo - a los nuevos Arzobispos metropolitanos, como símbolo del ministerio pastoral episcopal y signo de especial unión con la Iglesia de Roma.

En distintas lenguas, en la oración de los fieles se pidió entre otras cosas por las Iglesias de Oriente y Occidente, “para que la alabanza del único Señor apresure los tiempos para la plena unidad”...y se pidió también por los responsables de las naciones y de los organismos internacionales, “para que viendo el firme testimonio de las diversas confesiones cristianas en sus esfuerzos por la paz, la solidaridad, la promoción de la justicia y el respeto de la creación, se sientan impulsados a orientar sus propias actuaciones hacia estos auténticos valores y el bien común”.

 

ELOGIO DE LAS PROFUNDAS RAÍCES CRISTIANAS DE ESPAÑA Y DINAMISMO DE IGLESIA ESPAÑOLA

Juan Pablo II recibió el viernes por la mañana en audiencia en el Vaticano al presidente del Gobierno español, José María Aznar, con su esposa y séquito. En su breve discurso, el Santo Padre elogió las profundas raíces cristianas de España y el dinamismo de la Iglesia española.

Voz del Papa

Señor Presidente,
Me complace recibirle, junto con su distinguida familia, en esta visita que ha querido hacerme cuando está por concluir su encargo de Presidente del Gobierno Español, que ha desempeñado por casi ocho años. En este periodo hemos tenido oportunidad de encontrarnos en diversas ocasiones, la ultima de las cuales durante mi Quinto Viaje Apostólico a España el pasado mes de mayo.

En esa memorable ocasión pude constatar, una vez más, las profundas raíces cristianas del pueblo español y el dinamismo de la Iglesia en su noble País. Esas dos cualidades han marcado los momentos mas brillantes de su historia, y con ellas las nuevas generaciones podrán encaminarse hacia un futuro cada vez más prometedor.

Mientras me complazco por la colaboración sincera y leal entre la Iglesia y las Autoridades al servicio de los españoles, desde el respeto y la independencia, le agradezco su visita y renuevo mis votos por el progreso espiritual y material de los españoles, por su convivencia pacifica en concordia y libertad, a la vez que invoco del Altísimo toda clase de bendiciones sobre los amadísimos hijos e hijas de España.

Tras la audiencia el presidente del gobierno español fue recibido también por el secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano. Al final de la mañana el director de la oficina de prensa de la Santa Sede añadió que el coloquio entre el Papa y José María Aznar se había ampliado también a los temas de la situación actual del mundo, con especial énfasis en el área mediterránea y en Oriente Medio. Participaron también en esta audiencia los hijos del presidente y su esposa. Posteriormente durante la reunión con el secretario de Estado, el cardenal Sodano impuso a Ana Botella las insignias de Dama del Orden Piano, en reconocimiento a sus iniciativas benéficas y sociales.

Aznar se encontraba en Roma desde el jueves por la tarde y la audiencia del viernes fue la última que ha concedido el Papa al jefe del Gobierno español antes de que éste abandone el cargo tras las elecciones del próximo 14 de marzo. Tras esa audiencia, José Mª Aznar ofreció un almuerzo en la embajada de España ante la Santa Sede al secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, y a otros altos cargos de la Curia. El presidente del Ejecutivo español, junto con su esposa, Ana Botella, fue invitado el jueves por la noche a una cena de carácter privado por el presidente del gobierno italiano Silvio Berlusconi.

 

TRAGEDIAS DEMUESTRAN NECESARIO CONVENCER A TODOS QUE PAZ ES POSIBLE

Juan Pablo II exhortó a promover el diálogo, la mutua comprensión y el respeto, ahora que las tragedias que continúan afligiendo a la humanidad nos demuestran que es más necesario que nunca convencer a las personas de que la paz es posible. Esta fue la exhortación de Juan Pablo II durante la audiencia a los participantes en el IX Congreso del Comité de relaciones islámico-católicas que se ha celebrado esta semana en Roma.

Tras la conclusión del noveno encuentro anual de este Comité, que persigue facilitar la comunicación entre cristianos y musulmanes y que, durante un tiempo, causó gran expectación para la paz mundial, el Papa ha constatado que “desafortunadamente esta esperanza no se vio cumplida” y las tragedias continúan afligiendo a la humanidad. Por esta razón es más necesario que nunca convencer a las personas que la paz es posible. Es un deber. Os animo a vosotros y a los líderes religiosos -finalizó diciendo el Papa - a promover la cultura del diálogo, la mutua comprensión y el respeto”.

COMUNICADO DEL COMITÉ DE RELACIONES ISLÁMICO-CATÓLICAS

 

FRANCIA: CRISIS DE IGLESIA REFLEJA LA PÉRDIDA DE VALORES EN LA SOCIEDAD

La crisis que atraviesa la Iglesia en Francia refleja los cambios de la sociedad, la pérdida de valores y una actitud predispuesta a concebir todo en términos consumistas. Así lo recordaba el Santo Padre el sábado por la mañana a un grupo de prelados de la Conferencia Episcopal de Francia en visita ad limina, a quienes recibió junto a Mons. Alfio Rapisarda, arzobispo titular de Cannes y nuncio apostólico en Portugal y al reverendo Jean-Paul Soulet, administrador diocesano de Perpignan-Elne, Francia.

Comprendiendo la preocupación que causa mirar al futuro, el Papa invitó a todos a no dejarse desmoralizar por “la alarmante situación de las diócesis de Francia”, con la progresiva disminución de las vocaciones. Juan Pablo II recomendó rezar al Señor para que los jóvenes acojan la llamada al sacerdocio, en particular diocesano. Pidió a todos tener esperanza con “un acto de fe total al Espíritu Santo” y dando testimonio de la “grandeza y belleza” de la identidad del presbítero.

El compromiso de los sacerdotes y de los obispos debe ser el de “reafirmar la propia identidad, con valor, celo, tenacidad y firme coherencia con los valores del celibato y la castidad. Esta fidelidad –explicó el Papa- es el camino para “vivir en plenitud la vida sacerdotal” y es posible gracias a la intensidad de la experiencia espiritual personal.

El Pontífice habló también de la colaboración pastoral, agradeciendo en particular a aquellos sacerdotes que dejan su propia diócesis para responder a las necesidades de zonas en las que la presencia se ha reducido excesivamente. Es un ejemplo de “fraternidad positiva para el dinamismo de la Iglesia local si se vive “sin el miedo a las diferencias, ni sensibilidades particulares”. Otra de las formas de colaboración subrayadas por el Papa fue la de los laicos, sin olvidar la de los diáconos permanentes.

En definitiva “la urgencia en esta fase de creciente descristianización –finalizó diciendo- es un impulso misionero. Permanece siempre el valor de la oración, vivida con significado particular en esta semana dedicada a la unidad de los cristianos”. Y precisamente la unidad nos conduce a la relación cotidiana con Cristo, que el Papa identificó con la referencia primera y esencial para la “construcción y el crecimiento de esa vida espiritual que hay que testimoniar a las nuevas generaciones”.

Juan Pablo II recibió también el viernes a cuatro obispos de la Conferencia Episcopal Francesa en Visita ad limina Apostolorum. Nuestros micrófonos recogieron las impresiones de Mons. Martial Couderc. El vicario general de la diócesis de Cahors, nos habló sobre tres temas: el diálogo interreligioso y la paz; la inmigración y las raíces cristianas de Europa.

 

PROGRESOS ECUMÉNICOS REALIZADOS ENTRE CATÓLICOS Y LUTERANOS

En la semana de oración por la unidad de los cristianos Juan Pablo II recibió el lunes por la mañana a una delegación ecuménica de Finlandia, que se encontraba en Roma esos días con motivo de la fiesta de San Enrique, patrón del país escandinavo.

En sus palabras de bienvenida el Papa expresó su gratitud por los progresos ecuménicos realizados entre católicos y luteranos en estos cinco años, desde la firma de la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación. Además el Pontífice calificó como un signo prometedor en esta dirección de alcanzar una más visible y completa unidad, el establecimiento de un nuevo grupo de diálogo entre luteranos y católicos en Finlandia y Suecia.

Juan Pablo II expresó también su esperanza en que luteranos y católicos continúen poniendo en práctica cada vez más una espiritualidad de la comunión que, a través de elementos de la vida eclesial compartidos, reforzará su comunión en la oración y en el testimonio del Evangelio de Cristo.

Esta Declaración Conjunta constituyó en 1998 una «importante adquisición ecuménica alcanzada tras un atento proceso de valoración por parte de la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial.» Una Declaración que, afirmaba, como resultado de este diálogo comenzado inmediatamente después del Concilio Vaticano II, que “las Iglesias que pertenecen a la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica han alcanzado un alto grado de acuerdo sobre una cuestión, como es precisamente la de la Justificación, tan controvertida durante siglos”.

Se trata de una Declaración, que si bien no resolvía todas las cuestiones relativas a la enseñanza de la doctrina de la Justificación, expresaba un consenso en verdades fundamentales de dicha doctrina.

 

DESARROLLAR EL TALENTO ARTÍSTICO PARA SERVIR AL PRÓJIMO Y LA SOCIEDAD

El domingo después del Ángelus, Juan Pablo II asistió en la Sala Clementina a una exhibición de break-dance llevada a cabo por los mejores bailarines polacos de este género. En el marco de la Sala Clementina, en cuya plurisecular historia no se había producido una exhibición de este tipo, el Santo Padre se dirigió a los representantes de la fundación polaca “Centro de Creatividad Nacional” cuya finalidad primordial reside en la promoción del espíritu creativo en la vida, proyectado sobre todo hacia la juventud.

La oportunidad para este encuentro con el Papa ha surgido de la iniciativa “Carrusel de Cultura”, promovida por la Fundación Centro de Creatividad Nacional. Este Carrusel es un lugar de encuentro para los artistas de la llamada “alta cultura” y del “arte de la calle”, por medio de exhibiciones comunes de los representantes de ambas expresiones culturales. Los maestros de baile de la Ópera nacional se exhiben junto con los bailarines de break-dance, los pintores de prestigio con los que realizan los grafitis. Y todo ello, para ayudar y promover a los jóvenes, y para demostrar que lo que les une, es el deseo de crear.

En su discurso el Pontífice subrayó a todos los artistas presentes que el talento artístico es un don de Dios y quien lo posee tiene una doble responsabilidad: sabe que no puede desperdiciar este talento, sino que debe desarrollarlo para servir al prójimo y a la sociedad en la que vive. Citando a Platón, Juan Pablo II reafirmó que “la potencia del bien se refugia en la naturaleza de la belleza”. “Y de este forma cuando se habla de creatividad pensamos automáticamente en la belleza. Sin embargo la belleza sólo puede existir cuando en su naturaleza se refugia la potencia del bien. El artista es responsable no sólo por la dimensión estética del mundo y de la vida, sino también por su dimensión moral”.

El Centro de Creatividad Nacional promueve sobre todo a artistas decididos, pero pobres, particularmente los jóvenes de ambientes necesitados, afectados por la falta de trabajo y sumidos en la desesperación. “Con la creatividad, queremos sacarles de las calles y de los enclaves de la pobreza”, afirma el director de cine Krzysztof Zanussi, vicepresidente del Consejo del Centro.

El encuentro con Juan Pablo II es una etapa sucesiva del Carrusel, cuya primera edición finalizará en mayo de 2004. A la audiencia han asistido también entre otros: la ministra polaca Danuta Hübner, patrona honoraria de la Fundación, Mons. Tadeusz Pieronek, Krzysztof Zanussi – vicepresidente del Consejo de la Fundación, algunos destacados artistas polacos, empresarios y promotores del viaje a Roma, y sobre todo jóvenes artistas.

 

URGENTE COMPROMISO DE EDUCAR A LA PAZ

Juan Pablo II recibió el lunes a una delegación de los dirigentes y del personal de la Inspección General de la Seguridad Pública de la Ciudad del Vaticano con motivo de las felicitaciones por el nuevo año. Un año, el 2004, deseó el Pontífice, que espera “sereno y proficuo.” El Santo Padre agradeció al personal de seguridad del estado el servicio que prestan a su persona y que ha podido apreciar año tras año en este cuarto de siglo de Pontificado.

Una tarea que en los últimos tiempos se ha hecho más compleja, “porque episodios de feroz violencia terrorista han afectado fuertemente la seguridad de nuestras ciudades”, especificó el Papa. Mientras viene intensificada con todos los medios la acción de vigilancia, “se hace cada vez más urgente el compromiso de educar a la paz. He querido subrayar este importante desafío en el Mensaje para la reciente Jornada Mundial de la Paz”.

Ante las situaciones dramáticas de nuestro tiempo, para el Santo Padre el peligro “está en ceder al fatalismo, como si la paz fuera una meta casi imposible de alcanzar. Es necesario no sucumbir a tal tentación. La educación a la paz, con todas sus concretas exigencias, debe continuar siendo objeto de empeño incesante para todos”.

“El Papa que os acompaña en vuestro cotidiano servicio -terminó diciéndoles- comparte vuestras preocupaciones y os apoya en la oración implorando a Dios protección para vosotros y vuestras familias”. Con afecto, el Papa saludó a todos los miembros de la seguridad, tras impartirles la bendición.

 

VISITA DEL PRESIDENTE DE MALTA

Juan Pablo II evocó su peregrinación jubilar a Malta, hace tres años, recibiendo el jueves en audiencia al presidente de este país, Guido de Marco, acompañado por su esposa y séquito. “Mi peregrinación jubilar tras las huellas de San Pablo –dijo el Santo Padre- fue para mí una ocasión para apreciar una vez más la ancestral herencia cristiana de vuestro país y para alentar a los esfuerzos de los ciudadanos para edificar una sociedad digna de esta noble tradición cultural”.

El Pontífice subrayó también en su discurso cómo “la fortaleza de Malta han sido siempre sus familias, que no sólo han enriquecido el tejido social sino que también han contribuido significativamente en la misión universal de la Iglesia, a través de la abundante cosecha sacerdotal y de vocaciones religiosas”. Por ultimo el Papa deseó que las familias puedan seguir encontrando siempre apoyo en la labor de educación de la juventud, que es el futuro de Malta.

 

ÁNGELUS: QUE NUNCA SE REDUZCA EL COMPROMISO DE REZAR POR LA UNIDAD

Juan Pablo II recuerdó, en sus palabras antes del Ángelus, que la unidad de los Cristianos es un don que se debe acoger y desarrollar de un modo cada vez más profundo. Juan Pablo II dirigió el domingo, desde el balcón de su estudio privado del Palacio Apostólico vaticano, la oración mariana del Ángelus. En sus palabras recordó que “hoy, Fiesta de la Conversión del Apóstol Pablo, se concluye la “Semana de oración por la Unidad de los cristianos”, durante la cual, en todos los ángulos de la tierra, los cristianos han rezado juntos para que se realice su plena comunión según la voluntad del Señor. “Ut Unum sint – que sean una sola cosa” (Jn 17,21).

La ardiente invocación de Jesús en el Cenáculo continúa recordando a las comunidades cristianas que la unidad es un don que se debe acoger y desarrollar de un modo cada vez más profundo.

El Pontífice ha recordado que “la unidad de los cristianos ha sido una ansia constante de mi Pontificado y continúa siendo una prioridad exigente de mi ministerio”. Deseo de unidad que nos recordar el anhelo de Cristo, que es “imperativo que nos obliga, fuerza que nos sostiene y saludable reproche por nuestra desidia y estrechez”.

En este contexto, Juan Pablo II ha hecho un llamamiento para que nunca se reduzca el compromiso de rezar por la unidad y de buscarla incesantemente: “Obstáculos, dificultades, e incluso incomprensiones y fracasos, no pueden ni deben desanimarnos, ya que la “la confianza de poder alcanzar, incluso en la historia, la comunión plena y visible de todos los cristianos” no se apoya sobre nuestras capacidades humanas, sino más bien sobre la oración de nuestro común Señor.

“Invoquemos ahora confiados a María, Madre de Cristo, y de la Iglesia, concluyó el Romano Pontífice, para que sea Ella quien nos sostenga y acompañe en el camino ecuménico.

Y tras el rezo mariano del Ángelus y del responso por los fieles difuntos, el Papa recordó que por la tarde, en la Basílica de San Pablo extramuros, tiene lugar la tradicional Celebración ecuménica de clausura de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. “Os invito a todos a uniros espiritualmente a este importante momento de comunión”.

Juan Pablo II se refirió más adelante a la Jornada Mundial de la Lepra, que se celebraba este domingo: “mi pensamiento se dirige a los que todavía sufren a causa del morbo de Hansen. Mientras invito a rezar por ellos y por los que se cuidan de ellos, animo los esfuerzos de la comunidad internacional para erradicar esta enfermedad”.

El Papa señaló además que el próximo domingo se celebrará en Italia la Jornada por la Vida, y en la Diócesis de Roma dará comienzo la Semana de la Vida y de la Familia. Y terminó saludando de modo especial al Cardenal Vicario y a los niños y niñas de Acción Católica de Roma, que han formado la “Caravana de la Paz” desde la Plaza Navona a la Plaza de San Pedro, concluyendo así el “Mes de la Paz”.

 

OCTAVARIO DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Esta semana se ha celebrado el Octavario de Oración por la Unidad de los cristianos 2004. Con este motivo tuvimos con nosotros al P. Juan Usma del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos que nos habló de las reflexiones del Octavario, preparados por las iglesias cristianas de Alepo, en Siria.

 

MENSAJE 38ª JORNADA MUNDIAL PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES

“La dimensión ética de las comunicaciones debe desembocar en iniciativas prácticas orientadas a eliminar los peligros para el bienestar de la familia planteados por los medios de comunicación social”. Así se lee en el Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2004, publicado este 24 de enero, memoria de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas. El tema de la trigésima octava jornada, que se celebrará el próximo 23 de mayo, es:

«Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza»

Queridos hermanos y hermanas:

1. El extraordinario crecimiento de los medios de comunicación social y su mayor disponibilidad han brindado oportunidades excepcionales para enriquecer la vida no sólo de los individuos, sino también de las familias. Al mismo tiempo, las familias afrontan hoy nuevos desafíos, que brotan de los diversos mensajes, a menudo contradictorios, que transmiten los medios de comunicación social. El tema elegido para la Jornada mundial de las comunicaciones sociales de 2004, es decir, «Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza», es muy oportuno, puesto que invita a una sobria reflexión sobre el uso que hacen las familias de los medios de comunicación, y también sobre el modo en que los medios de comunicación tratan a la familia y las cuestiones que afectan a la familia.

El tema de este año sirve, además, para recordar a todos, tanto a los agentes de la comunicación como a las personas a las que se dirigen, que toda comunicación tiene una dimensión moral. Como dijo el Señor mismo, de la abundancia del corazón habla la boca (cf. Mt 12, 34-35). La estatura moral de las personas crece o disminuye según las palabras que pronuncian y los mensajes que eligen oír. En consecuencia, los agentes de la comunicación, los padres y los educadores, tienen especial necesidad de sabiduría y discernimiento en el uso de los medios de comunicación social, pues sus decisiones influyen en gran medida en los niños y en los jóvenes de los que son responsables y que, en definitiva, son el futuro de la sociedad.

2. Gracias a la expansión sin precedentes del mercado de las comunicaciones sociales en las últimas décadas, muchas familias en todo el mundo, incluso las que disponen de medios más bien modestos, ahora tienen acceso desde su casa a los inmensos y variados recursos de los medios de comunicación social. En consecuencia, gozan de oportunidades prácticamente ilimitadas de información, educación, enriquecimiento cultural e incluso crecimiento espiritual, oportunidades muy superiores a las que tenían en el pasado reciente la mayoría de las familias.

Con todo, estos mismos medios de comunicación tienen la capacidad de producir gran daño a las familias, presentándoles una visión inadecuada o incluso deformada de la vida, de la familia, de la religión y de la moralidad. El concilio Vaticano II captó muy bien esta capacidad de fortalecer o minar valores tradicionales como la religión, la cultura y la familia; por eso, enseñó que «para el recto uso de estos medios es absolutamente necesario que todos los que los utilizan conozcan las normas del orden moral en este campo y las lleven fielmente a la práctica» (Inter mirifica, 4). La comunicación, en todas sus formas, debe inspirarse siempre en el criterio ético del respeto a la verdad y a la dignidad de la persona humana.

3. Estas consideraciones se aplican especialmente al modo como los medios de comunicación tratan a la familia. Por una parte, el matrimonio y la vida familiar se presentan a menudo de un modo sensible, realista pero también benévolo, que exalta virtudes como el amor, la fidelidad, el perdón y la entrega generosa a los demás. Esto vale también para los programas de los medios de comunicación social que reconocen los fracasos y las decepciones que sufren inevitablemente los matrimonios y las familia —tensiones, conflictos, contrariedades, decisiones equivocadas y hechos dolorosos—, pero al mismo tiempo se esfuerzan por discernir lo correcto de lo incorrecto, distinguir el amor auténtico de sus falsificaciones, y mostrar la importancia insustituible de la familia como unidad fundamental de la sociedad.

Por otra parte, con demasiada frecuencia los medios de comunicación presentan a la familia y la vida familiar de modo inadecuado. La infidelidad, la actividad sexual fuera del matrimonio y la ausencia de una visión moral y espiritual del pacto matrimonial se presentan de modo acrítico, y a veces, al mismo tiempo, apoyan el divorcio, la anticoncepción, el aborto y la homosexualidad. Esas presentaciones, al promover causas contrarias al matrimonio y a la familia, perjudican al bien común de la sociedad.

4. Una reflexión atenta sobre la dimensión ética de las comunicaciones debe desembocar en iniciativas prácticas orientadas a eliminar los peligros para el bienestar de la familia planteados por los medios de comunicación social, y asegurar que esos poderosos medios de comunicación sigan siendo auténticas fuentes de enriquecimiento. A este respecto, tienen una responsabilidad especial los agentes de la comunicación, las autoridades públicas y los padres.

El Papa Pablo VI subrayó que los agentes de la comunicación «deben conocer y respetar las exigencias de la familia. Esto supone en ellos a veces una gran valentía y siempre un hondo sentido de responsabilidad» (Mensaje para la Jornada mundial de las comunicaciones sociales de 1969: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 18 de mayo de 1969, p. 2). No es tan fácil resistir a las presiones comerciales o a las exigencias de adecuarse a las ideologías seculares, pero eso es precisamente lo que los agentes de la comunicación responsables deben hacer. Es mucho lo que está en juego, pues cualquier ataque al valor fundamental de la familia es un ataque al bien auténtico de la humanidad.

Las autoridades públicas tienen el grave deber de apoyar el matrimonio y la familia en beneficio de la sociedad misma. En cambio, muchos ahora aceptan y actúan basándose en argumentos libertarios infundados de algunos grupos que defienden prácticas que contribuyen al grave fenómeno de la crisis de la familia y al debilitamiento del concepto auténtico de familia. Sin recurrir a la censura, es necesario que las autoridades públicas pongan en práctica políticas y procedimientos de reglamentación para asegurar que los medios de comunicación social no actúen contra el bien de la familia. Los representantes de las familias deben participar en la elaboración de esas políticas.

Los que elaboran las políticas en los medios de comunicación y en el sector público deben favorecer también una distribución equitativa de los recursos de los medios de comunicación tanto a nivel nacional como internacional, respetando la integridad de las culturas tradicionales. Los medios de comunicación no deben dar la impresión de que tienen un programa hostil a los sanos valores familiares de las culturas tradicionales, o de que buscan sustituir esos valores, como parte de un proceso de globalización, con los valores secularizados de la sociedad consumista.

5. Los padres, como primeros y principales educadores de sus hijos, son también los primeros en explicarles cómo usar los medios de comunicación. Están llamados a formar a sus hijos «en el uso moderado, crítico, vigilante y prudente de tales medios» en el hogar (Familiaris consortio, 76). Cuando los padres lo hacen bien y con continuidad, la vida familiar se enriquece mucho. Incluso a los niños pequeños se les pueden dar importantes explicaciones sobre los medios de comunicación social: que son producidos por personas interesadas en transmitir mensajes; que esos mensajes a menudo inducen a hacer algo —a comprar un producto, a tener una conducta discutible— que no beneficia al niño o no corresponde a la verdad moral; que los niños no deben aceptar o imitar de modo acrítico lo que encuentran en los medios de comunicación social.

Los padres también deben reglamentar el uso de los medios de comunicación en el hogar. Esto implica planificar y programar el uso de dichos medios, limitando estrictamente el tiempo que los niños les dedican, haciendo del entretenimiento una experiencia familiar, prohibiendo algunos medios de comunicación y excluyéndolos periódicamente todos para dejar espacio a otras actividades familiares. Sobre todo, los padres deben dar buen ejemplo a los niños, haciendo un uso ponderado y selectivo de dichos medios. A menudo les podría resultar útil unirse a otras familias para estudiar y discutir los problemas y las oportunidades que plantea el uso de los medios de comunicación. Las familias deberían manifestar claramente a los productores, a los que hacen publicidad y a las autoridades públicas lo que les agrada y lo que les desagrada.

6. Los medios de comunicación social poseen un inmenso potencial positivo para promover sanos valores humanos y familiares, contribuyendo así a la renovación de la sociedad. Conscientes de su gran fuerza para modelar las ideas e influir en la conducta de las personas, los agentes de la comunicación social deben reconocer que no sólo tienen la responsabilidad de brindar a las familias todo el estímulo, la ayuda y el apoyo que les sea posible con vistas a ese fin, sino también de practicar la sabiduría, el buen juicio y la honradez al presentar las cuestiones que atañen a la sexualidad, al matrimonio y a la vida familiar.

Los medios de comunicación cada día son acogidos como huéspedes habituales en muchos hogares y familias. En esta Jornada mundial de las comunicaciones sociales, exhorto tanto a los agentes de la comunicación como a las familias a reconocer este privilegio único, así como la responsabilidad que implica. Ojalá que todos los que están comprometidos en el ámbito de las comunicaciones sociales sean conscientes de que son los auténticos «dispensadores y administradores de un inmenso poder espiritual que pertenece al patrimonio de la humanidad y está destinado al enriquecimiento de toda la comunidad humana» (Discurso a las personas comprometidas en el campo de las comunicaciones sociales, Los Ángeles, 15 de septiembre de 1987, n. 8: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 18 de octubre de 1987, p. 14). Y ojalá que las familias logren encontrar siempre en los medios de comunicación una fuente de apoyo, estímulo e inspiración al tratar de vivir como comunidades de vida y amor, educar a los jóvenes en los sanos valores morales y promover una cultura de solidaridad, libertad y paz.

Vaticano, 24 de enero de 2004, fiesta de San Francisco de Sales

 

JUAN PABLO II GALARDONADO CON EL PREMIO CARLOMAGNO

Juan Pablo II ha sido galardonado con el premio internacional Carlomagno, en reconocimiento a su compromiso y el de la Santa Sede en favor de la unidad de los pueblos de Europa, según informó el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls. El premio le ha sido concedido, "de forma extraordinaria y única" por la ciudad alemana de Aquisgrán, "en reconocimiento a su compromiso personal y al de la Santa Sede en favor de la unidad de los Pueblos de Europa sobre la base de los valores radicados en la naturaleza humana y eficazmente promovidos por el Cristianismo". Según precisó Navarro Valls el galardón le será entregado el próximo 25 de marzo en el Vaticano.

 

NAVARRO CONFIRMA QUE EL PAPA HA VISTO “LA PASIÓN DE CRISTO”

El director de la oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó a la prensa que Juan Pablo II había visto la película “La Pasión de Cristo”, y como de costumbre no había realizado algún juicio publico sobre esta producción cinematográfica, como suele hacer con todas las obras artísticas.

La película “La Pasión” de Mel Gibson se estrenará Estados Unidos este 25 de febrero. “La Pasión de Cristo” lleva a la pantalla las últimas 12 horas de la vida de Jesucristo, en el día de su crucifixión en Jerusalén. El guión, del que Gibson es co-autor, se basa en los diarios de la mística Ana Catalina Emmerich (1774-1824) presentados en el libro “La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”. La Producción y el rodaje comenzaron el 4 de noviembre del 2002 en Matera y Craco, al sur de Italia, luego el set se trasladó a los estudios de Cinecittá, en Roma, para las escenas de interiores.

 

EL CARDENAL KASPER VISITARÁ MOSCÚ EN FEBRERO

El cardenal Walter Kasper visitará Moscú el próximo 16 de febrero acogiendo la invitación de la Conferencia de los obispos católicos de la Federación Rusa. Así lo comunicaba Joaquín Navarro Valls el jueves en una declaración a los periodistas. El portavoz explicó que el presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la unidad de los cristianos prolongará su estancia en la Federación Rusa hasta el 20 de febrero y se encontrará con los obispos del país y con la comunidad católica de Moscú.

“Durante esta visita, impulsada también por los sentimientos de estima hacia la Iglesia ortodoxa rusa –añadió el director de la oficina de prensa de la Santa Sede- el cardenal Kasper será recibido por el Patriarca de Moscú y de toda Rusia, Alejo II. En el contexto del diálogo ecuménico entre ambas iglesias, el purpurado tendrá también un coloquio con el Metropolita de Smolensk y Kaliningrado, Kirill, presidente del departamento para las relaciones eclesiásticas exteriores del Patriarcado de Moscú. Acompañan al cardenal Kasper: Mons Brian Farrel, secretario del mismo consejo pontificio y el P. Jozef M Maj, oficial de la sección oriental del mismo dicasterio.

 

CLAUSURA DE LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

El domingo por la tarde tuvo lugar, en la Patriarcal Basílica de San Pablo Extramuros de Roma, la clausura de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que ha tenido como lema “Mi paz os doy”. La celebración ecuménica, que consistió en el rezo de las segundas vísperas de la Solemnidad de la Conversión de San Pablo, fue presidido como legado pontificio por el Cardenal Walter Kasper, Prefecto del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.

Una celebración ecuménica en la que participaron distintos representantes de otras iglesias y comunidades eclesiales cristianas, e incluso los coros reflejaron el carácter ecuménico de la celebración con la intervención del coro de la comunidad copta ortodoxa y el de la comunidad luterana, ambos de Roma.

En su homilía el cardenal Kasper subrayó el vínculo especial de este año con los cristianos de Oriente Medio y en particular de Siria, donde concretamente en Alepo, se ha preparado el texto para la Semana de oración. El purpurado pidió con fervor que “la paz pueda regresar a esta región del mundo atormentada”. Una paz que no significa sólo silencio de las armas, sino el ordenamiento querido por Dios para todas las cosas, un mundo donde todos los hombres convivan sin violencia, libres y felices.

Tras subrayar el alcance de esta paz que abarca a las naciones, el interno de un mismo pueblo y lo más profundo de cada corazón, el cardenal Kasper denunció que frente a la urgencia de este mensaje de paz “nuestro corazón se llena de dolor y vergüenza, porque la imagen de nuestro mundo e incluso de nuestras iglesias en bien distinta. Nuestras iglesias están separadas; durante el curso de la historia su testimonio ha sido mas de antagonismo que en favor de la paz”.

No obstante el purpurado reconoció que en las últimas décadas se han realizado grandes progresos: “Ya no recurrimos a expresiones de odio, de desprecio y escarnio recíproco. Se ha desarrollado, en cambio un nuevo espíritu de hermandad... Pero no podemos fingir que todo sea perfecto. A veces notamos amagos de cansancio ecuménico, intentos de minar el camino hacia la unidad”.

El cardenal Kasper sostuvo que “no puede existir el ecumenismo sin apertura a la reforma y a la renovación... El ecumenismo nos impulsa a ejercer la autocrítica”. Y citando a Juan Pablo II, debemos añadir al examen de conciencia, una exhortación a pedir perdón.

El prefecto del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos añadió un segundo punto relacionado con el diálogo, que es el método mismo del ecumenismo. “No es un simple intercambio de ideas y argumentos, sino un intercambio de dones. No debemos concentrarnos sobre lo que carece el contrario, sino prestar atención a sus puntos fuertes, a su riqueza. Podemos aprender los unos de los otros, enriquecernos recíprocamente”.

“Es equivocado –finalizó el cardenal Kasper- pensar que el ecumenismo sea un proceso de empobrecimiento, donde el encuentro se produce en base al mínimo común denominador. Todo lo contrario, el ecumenismo no implica perder nada, sino que es un proceso de crecimiento y enriquecimiento... Si la virtud principal de los cristianos no es la arrogancia o la obstinación, sino la humildad, esto puede aplicarse también al ecumenismo.

 

COMUNICADO DEL COMITÉ DE RELACIONES ISLÁMICO-CATÓLICAS

Esta semana se ha reunido en el Vaticano el Comité de relaciones islámico-católicas para tratar el tema de “la dignidad y los derechos humanos en los conflictos armados”, bajo el punto de vista religioso y las enseñanzas de ambas tradiciones religiosas.

La delegación católica estuvo encabezada por el arzobispo Michael Fitzgerald, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, y la islámica por el presidente del Foro Islámico Internacional para el Diálogo, Hamid bin Ahmad Al-Rifaie. Tras esta reunión anual el comité de relaciones hizo publica una serie de puntos de coincidencia de ambas confesiones religiosas.

En el primero de ellos, se afirma que cristianos y musulmanes coinciden en considerar que la paz es en nombre de Dios y que la dignidad humana es un don del Altísimo. “Por esta razón exhortamos continuamente a rezar por la paz y afirmamos que la justicia y la paz son las bases de relación e interrelación entre los seres humanos.

El comunicado insta además a poner fin inmediatamente a todos los conflictos armados y a cualquier forma de agresión contra la seguridad y la estabilidad de los pueblos. Se reivindica también el derecho de autodeterminación de los pueblos, el respeto de la vida humana especialmente el de las personas inocentes, niños, mujeres, ancianos e incapacitados.

Las delegaciones católica e islámica apelan al respeto de la ley humanitaria y los derechos de los civiles y de los prisioneros durante los conflictos. Y en el mismo contexto se incluye el acceso al agua, alimentos, medicinas y cuidados médicos, como la preservación de las estructuras, propiedades, casas y todo lo que sea necesario para la vida.

Ambas confesiones piden respeto a los lugares sagrados y un compromiso para preservarlos y protegerlos en tiempos de guerra y de paz. En el mismo punto se incluye la defensa del derecho a la libertad religiosa. Por último ambas delegaciones coinciden en la creencia de que la violencia sólo general violencia, un circulo vicioso que debe interrumpirse. “Nosotros creemos que el diálogo es la forma mejor de resolver los conflictos y guerras, y hacer realidad la justicia y la paz entre los seres humanos y las sociedades”.

TRAGEDIAS DEMUESTRAN QUE ES NECESARIO CONVENCER A TODOS DE QUE LA PAZ ES POSIBLE

 

MENSAJE PARA LA 51 JORNADA MUNDIAL DE LA LEPRA

Con ocasión de la Celebración el domingo, 25 de enero, de la 51ª Jornada Mundial de la Lepra, el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud hizo público el Mensaje para esta jornada 51ª jornada mundial, así como la situación de esta pandemia en el mundo, con datos de la Organización Mundial de la Salud. Según la OMS en el 2003 se han producido 620 mil casos nuevos. De los cuales 48 mil en África, 40 mil en América y más de medio millón en Asia, de los cuales el 78% en la India. A ellos hay que añadir entre 2 y 3 millones más de personas inválidas a causa de los efectos del morbo de Hansen.

La Iglesia Católica desde siempre ha abierto los brazos maternos a estos hijos doblemente heridos por la enfermedad física y por los prejuicios sociales que los llevan a una humillante marginación. La Iglesia se esfuerza desde siempre en el campo sanitario siguiendo y curando a los enfermos de lepra e intentando abatir las barreras psicológicas y sociales que se forman en torno a ellos.

Cristo tuvo una especial atención por los leprosos de su tiempo y en la historia de la Iglesia son famosos el beso de San Francisco al leproso y el trabajo heroico de tantos religiosos, religiosas, sacerdotes y laicos comprometidos en las tareas de atención a estos hermanos enfermos. En el Mensaje se destaca la obra de Raoul Follereau que hace exactamente 40 años lanzó la iniciativa “Un día de guerra para la paz” en la que llamó la atención de las Naciones Unidas a cerca de la grave situación de los enfermos de lepra.

El plan de la OMS expone en modo claro que si se afronta desde el principio la enfermedad tras las primeras manifestaciones y síntomas puede ser controlada y erradicada en seis meses con una intensiva terapia. Pero un lúcido y sincero informe de la misma OMS indica los límites de este rápido éxito debido a algunas dificultades y obstáculos como son la cobertura geográfica de las unidades de base sanitarias para el tratamiento de la enfermedad y, por otro lado, las guerras civiles y los conflictos bélicos que dificultan seriamente las infraestructuras sanitarias.

El Mensaje concluye impulsando, desde el punto de vista doctrinal, la investigación científica, indicando a los especialistas los contenidos y los valores que han de respetar, así como los criterios éticos y los principios morales que guían una buena práctica clínica en la curación del leproso. En el apartado pastoral se pone en el centro de las preocupaciones al enfermo y a su cuidado espiritual; y finalmente en el aspecto organizativo, se intenta ofrecer nuevos servicios, más adecuados a las necesidades actuales y reales de la gente, llamando a colaborar a hombres y mujeres de buena voluntad que respeten la fe católica y promuevan la dignidad del hombre.

 

EL SACERDOTE SIRVE AL MUNDO PREDICANDO EL EVANGELIO SOCIAL DESDE EL ALTAR

Interesarse por la promoción humana, anunciar las reglas de una nueva convivencia en la paz y en la justicia, trabajar junto a todos los hombres de buena voluntad para la instauración de relaciones e institución es más humanas, todo ello forma parte de la predicación del Evangelio. Así lo recordó el presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, el cardenal Renato Martino, a los alumnos del Almo Colegio Capránica en Roma en el marco de las celebraciones de su Patrona, Santa Inés.

En la homilía de la eucaristía que presidió el martes en la Capilla del Instituto romano, del que él mismo fue alumno en los años 50, el purpurado afirmó que el sacerdote «no sirve al mundo cuando olvida la propia naturaleza y se diluye en actividades directas sociales y económicas. Le sirve predicando el Evangelio social desde el altar; anunciando en la predicación la liberación de Cristo y denunciando las negaciones de los derechos humanos y el desprecio de la dignidad de la persona; mostrando la explosiva fuerza de amor y de justicia que mana del Evangelio».

«En esta entrega a Dios y al hombre, continuó el Cardenal Martino, se encuentra el elemento esencial de la llamada al sacerdocio y el martirio de nuestro ser sacerdotal en este mundo actual que, en muchas manifestaciones, no es menos hostil de aquél en el que vivió la mártir Santa Inés, pero que nosotros continuaremos a consolar con las palabras del Evangelio y a servir con el amor de Dios para llevarle de nuevo al bien y a la vida».

 

NOMBRAMIENTOS PONTIFICIOS

ARCHIDIÓCESIS DE SHKODRË (ALBANIA)
El Santo Padre ha aceptado la renuncia del obispo auxiliar de la archidiócesis de Shkodrë, cerca de Scutari, presentada por motivos de edad por Mons. Zef SIMONI.

DIÓCESIS DE LIVRAMENTO DE NOSSA SENHORA (BRASIL)
Juan Pablo II ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis, presentada por Mons. Hélio PASCHOAL, C.S.S, en conformidad al canon 401 § 1 del Código de Derecho Canónico. En su lugar el Papa ha nombrado nuevo obispo al sacerdote Armando BUCCIOL, del clero de Vittorio Veneto (ITALIA), sacerdote fidei donum en Brasil al servicio de la diócesis de Caetité.

DIÓCESIS DE LAMEZIA TERME (ITALIA),
El Papa ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis presentada por Mons. Vincenzo RIMEDIO, en conformidad al can. 401 §1 del Código de Derecho Canónigo y ha nombrado como nuevo obispo de la diócesis a Mons. Luigi CANTAFORA, del clero de la archidiócesis de Crotone-Santa Severina, hasta ahora Párroco de la parroquia de Santo Domingo de Crotone.

ARCHIDIÓCESIS DE ESZTERGOM-BUDAPEST (HUNGRÍA)
Juan Pablo II ha nombrado auxiliares de la Archidiócesis a los monseñores del clero de la misma archidiócesis:

  • László KISS-RIGÓ, hasta ahora Director del Consejo Superior de las Escuelas Católicas, asignándole la Sede titular episcopal de Pudenziana;
  • Mons. György UDVARDY, hasta ahora Vicario General y párroco de la parroquia de Szent Ersébt, asignándole la Sede titular episcopal de Marazane.

ARCHIDIÓCESIS DE TAIPEI (TAIWÁN)
Juan Pablo II ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la Archidiócesis de Taipei y de Administrador Apostólico de las Islas Kinmen o Quemoy y Matzu, presentada por Mons. Joseph TI-KANG, en conformidad al canon 401 § 1 del Código de Derecho Canónico, y ha nombrado en su lugar a Mons. Joseph Cheng TSAI-FA, actualmente obispo de Tainan.

DIÓCESIS DE TAINAN (TAIWÁN)
El Papa ha nombrado obispo de Tainan a Mons. Bosco Lin CHI-NAN, obispo titular. de Alessano y auxiliar de la diócesis de Kaohsiung.

NUNCIATURA APOSTÓLICA EN BURUNDI
El Santo Padre ha nombrado nuncio apostólico en Burundi a Mons. Paul Richard GALLAGHER, hasta ahora enviado especial, observador permanente en el Cosejo de Europa de Estrasburgo, elevándolo al mismo tiempo a la sede titular de Hodelm, con dignidad de arzobispo.

CONSEJO PONTIFICIO PARA LA CULTURA
Juan Pablo II ha nombrado miembros del Consejo a los cardenales:

  • Frédéric ETSOU NZABI BAMUNGWABI, arzobispo de Kinshasa (REPUBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO);
  • Dionigi TETTAMANZI, arzobispo de Milán (ITALIA);
  • Polycarp PENGO, arzobispo de Dar es Salaam (TANZANIA);
  • Francis Eugene GEORGE, Arzobispo de Chicago (ESTADOS UNIDOS);
  • Francisco Javier ERRÁZURIZ OSSA, arzobispo de Santiago de Chile (CHILE);
  • Lubomyr HUSAR, arzobispo mayor de Lviv de los ucranianos (UCRANIA).

Y a los monseñores:

  • Michael Louis FITZGERALD, arzobispo titular de Nepte, presidente del Consejo Pontificio para el Dialogo Inter Religioso;
  • Mark Benedict COLERIDGE, obispo titular de Teveste, auxiliar de Melbourne (AUSTRALIA);
  • Fabio DUQUE JARAMILLO, obispo de Armenia (COLOMBIA).

El Santo Padre ha nombrado consultores del mismo Consejo Pontificio para la Cultura a:

  • Mons. Peter D. FLEETWOOD, secretario general adjunto del C.C.E.E. (Consejo de las Conferencia Episcopales de Europa);
  • Prof. Pedro MORANDÉ, de la Pontificia Universidad Católica de Santiago de Chile (CHILE);
  • Prof. Nurukyor Claude SOMDA, Ouagadougou (Burkina Faso);
  • Dr. Alfredo Augusto GARCÍA QUESADA (Perù);
  • Sr. Léon ZECHES, Director del periódico católico Luxemburger Wort (LUXEMBURGO);
  • Srta. Manuelita NÚÑEZ, responsable de Cultura de la Conferencia Episcopal de Panamá (PANAMÁ);
  • Sra. María Eugenia DÍAZ DE PFENNICH, presidente internacional de la Union Mondiale des Organisations Féminines Catholiques - UMOFC (MÉXICO);
  • Sra. Agnès ADJAHO AVOGNON, Cotonou (BENIN);
  • Srta. Annie LAM SHUN WAI, presidente de la Asociación de la Prensa Católica de Asia Oriental (HONG KONG).

CONSEJO PONTIFICIO PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Juan Pablo II ha nombrado consultor del Consejo a Mons. Angelo AMATO, arzobispo titular de Sila, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

ENVIADO ESPECIAL A LA JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO
El Papa ha nombrado al Cardenal Javier LOZANO BARRAGÁN, Presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, su Enviado Especial a la celebración de la XII Jornada Mundial del Enfermo, que tendrá lugar en Lourdes (Francia) el próximo 11 de febrero.

 

Can. 402

§ 1.
El obispo a quien se haya aceptado la renuncia de su oficio conserva el título de obispo dimisionario de su diócesis, y, si lo desea, puede continuar residiendo en ella, a no ser que en determinados, por circunstancias especiales, la Sede Apostólica provea de otra manera.

§ 2.
La Conferencia Episcopal debe cuidar de que se disponga lo necesario para la conveniente y digna sustentación del Obispo dimisionario, teniendo en cuenta que la obligación principal recae sobre la misma diócesis a la que sirvió.

 

COMENTARIO A LA LITURGIA DEL DOMINGO

DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO (C): 25 de enero de 2004
«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír»

En este domingo, el profeta Nehemías nos relata la solemne lectura del libro de Dios en el templo de Jerusalén, reconstruido a la vuelta del exilio de Babilonia.: el sacerdote Esdras, trajo el libro a la asamblea de hombres y mujeres y de todos los que podían comprender… Abrió el libro a vista de todo el pueblo, pues se hallaba en un puesto elevado, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso en pie. Leyó el libro, en la plaza de la puerta del agua, desde el amanecer hasta el mediodía, en presencia de hombres, mujeres y a los que tenían uso de razón; y todo el pueblo estaba atento al libro de la ley.

Hoy es Jesús el que vuelve a su pueblo, Nazaret, y se pondrá de pie en la sinagoga, para hacer él mismo la lectura. Inaugurará así la escucha nueva de la Palabra a la que cada domingo acudimos los cristianos. Este año escucharemos su Evangelio según Lucas. El mismo que nos dice hoy por qué lo escribió: Para que conozcamos la solidez de las enseñanzas que hemos recibido. Él se nos presenta como nuestro catequista. Aquel que nos quiere ayudar este año a profundizar el primer anuncio del Evangelio que acogimos. Él nos quiere transmitir sus vivencias privilegiadas, esas que él mismo ha recogido del testimonio de aquellos que fueron sus testigos oculares y encargados por el Señor como servidores de su Evangelio. Es así como nos llevará a redescubrir mejor la solidez de nuestra fe en Cristo, que es quien da sentido y significado verdadero a la vida.

Tras su bautismo en el Jordán, Jesús ha predicado por algunas sinagogas. Ya ha cundido su fama de profeta. Pero se quiere presentar oficialmente ante sus paisanos, aquellos entre quienes creció en edad y en gracia de Dios. Sólo que ahora viene ya con la fuerza del Espíritu. Con él ha sido ungido como Mesías por su Padre. Aquel sábado acudió a la sinagoga de su pueblo, como era su costumbre cuando aún era artesano. Y se levantó para hacer la lectura, como quizás otras veces había hecho desde que a los doce años era ya “hijo del precepto”. Se acercó al ambón, y abriendo el Libro de Isaías, que pidió, buscó el texto elegido: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”. Un texto que expresaba magníficamente el cambio operado en él. Con estas palabras se podía presentar como el profeta enviado por Dios con la misión de evangelizar.

Era la presentación de su programa pastoral; del objetivo prioritario marcado ya por su Padre desde antiguo: Proclamar la Buena Noticia de la liberación de Dios; abrir los ojos a la verdad de lo alto; liberar en un nuevo éxodo a los oprimidos por el mal. Todos aquellos que están convencidos de no tener en sí la capacidad de cambiar radicalmente; aquellos que sentían la necesidad de la mano salvadora de Dios; aquellos que sólo en él buscan la salida definitiva. Es a esos a los que ahora anuncia ya, con alegría, su programa: la espera ha terminado, porque la misericordia de Dios va a actuar. No, no viene sólo a predicar. No viene simplemente a recordar, sino a proclamar “el año de amnistía total”, el tiempo de la mejor presencia del amor de Dios, la ocasión para librarse radicalmente del pecado, raíz de todos los males. Éste es el objetivo de su programa. Éste es su asunto. Esto es lo que Dios nos ofrece hoy en su Hijo predilecto, Jesús de Nazaret. No es sólo anuncio, sino realidad. Por eso, cuando todos están pendientes de su comentario, dice con rotundidad: “Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura que acabáis de oír”. Sí, es él mismo la salvación, que es fruto de la escucha creyente de su palabra: ese don del amor del Espíritu que realiza la comunión con Dios y la unidad entre los hombres, como nos recuerda hoy San Pablo.

 

II JORNADA EUROPEA DE UNIVERSITARIOS: CRISTO, ESPERANZA PARA EUROPA

Cristo, esperanza para Europa” es el lema de este año de la Jornada Europea de los universitarios que tendrá lugar el sábado 13 de marzo. Organizada conjuntamente por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa, la Comisión de los episcopados de la Comunidad Europea y el Vicariato de Roma, la segunda Jornada europea de los universitarios incluye conexiones en directo con las capitales de los países que entrarán a formar parte de la Unión Europea: Varsovia, Vilnius, Praga, Lubiana, Nicosia, Valleta, Riga, Tallín, Bratislava y Budapest. El momento central de esta Jornada será la vigilia mariana con el Papa en el Aula Pablo VI del Vaticano.

El tema de esta Jornada: “Cristo esperanza para Europa”, se apoya en un texto-base de referencia como es la exhortación apostólica postsinodal “Ecclesia in Europa”, firmada por el Papa el 28 de junio de 2003. En efecto la exhortación constituye un sólido mensaje de esperanza. Desde el principio Juan Pablo II establece como punto de referencia privilegiado el Apocalipsis, revelación profética que revela a la comunidad de los creyentes el sentido escondido y profundo de la realidades que ocurren.

El Apocalipsis, explica el Papa, “contiene un aliciente dirigido a los creyentes: más allá de cualquier apariencia y aunque no se vean todavía los efectos, la victoria de Cristo se ha cumplido y es definitiva. La segunda jornada europea de los universitarios pretende llamar la atención sobre algunos de los contenidos más importantes, para la utilización del documento en congresos, seminarios, debates... que se lleven a cabo en las Universidades y en los centros culturales de Europa.

 

HEMOS LEÍDO PARA USTEDES

Dios, ¿una incógnita o un desconocido?
Javier GARRIDO, Preguntar y buscar. Reflexiones para agnósticos y creyentes, Verbo Divino, Estella (Navarra) 2003, 227 pág.

Quien se haya inmerso en la sociedad de hoy, sea del nivel que sea, se encontrará con muchas personas que se plantean de alguna manera el problema de Dios.

Hay demasiada gente, sin embargo, que quizá coincidan con el pensamiento de Ortega, cuando habla de la “gran X en el horizonte de la vida”, antes de la cual todo se explica sin él, y más allá de lo que alcanza la vista no nos interesa porque es una nada incognoscible.

Pero el hombre, en todas las épocas – y más aún en la nuestra – está angustiado por la realidad que vive, tan compleja, tan llena de desazón y sinsentido, y necesita avizorar una respuesta que responda a su inquietud. La palabra de San Agustín, que en él tiene respuesta:” nuestro corazón está inquieto, y no encontrará paz hasta que descanse en ti”. Pero para muchos esto es una palabra pronunciada en el siglo V, y hoy vivimos en el siglo XXI. ¿Tanto hemos cambiado?

Javier Garrido, hombre de gran experiencia pastoral y con profundos conocimientos religiosos ha escrito unas páginas para la reflexión. Esto quiere decir, que no se pueden leer de un tirón, sino que hay que ir paso a paso entrando en ellas, porque son a menudo breves instantáneas o ideas que de pronto iluminan la mente, si sabe uno detenerse en ellas.

No es Nada atreverse a hablar de Dios en una sociedad que lo ignora, o que, a través de los siglos ha ido pasando de su omnipresencia absoluta a su ausencia total. Se ha hablado de la “muerte de Dios” con demasiada frivolidad, sin alcanzar a comprender lo que hay detrás del pensamiento de quienes la anunciaron la primera vez. Basta con analizar las amplia tesis del primer Garaudy, para percibir un poco, lejanamente quizá, lo que esto quiso decir y cuáles fueron las razones. Y quizá se puede atisbar algo de todo ello en el más reciente EL TESTAMENTO DE DIOS, del francés Paul-Henry Levy.

Garrido no entra en disquisiciones metafísicas, y habla desde la óptica de la escuela franciscana a la que pertenece: no plantea problemas metafísicos, sino que va directamente al núcleo de la persona, en esta compleja y real simbiosis de mente y corazón.

No tiene miedo en ponerse frente a frente con el hombre, y dejarle que él mismo responda sus grandes y últimas preguntas. Todos los PORQUES tienen una frontera, y se acepte o no, hay que atravesarla o darse la vuelta y desandar camino. Quien da un paso al frente, arriesga, y se enfrente a su propia debilidad y también a su propia fuerza. Una paradoja aparente, que tiene ya lejana respuesta en la frase de San Pablo: cuanto más débil soy, más poderoso me siento. Quien emprende viaje de regreso, se queda con sus propias cuitas y también acepta – sin saberlo o no – el desafío de una inquietud que no cesa.

Lo importante es “dar el paso”, hacer un camino que será siempre personal, y que afrontará todos los conflictos que supone en el vivir esta aventura “hacia Dios y desde Dios”. Pero vale la pena, porque se entra en un camino de transformación, que es impredecible, impagable, aunque a veces resulta previamente inverosímil.

Javier Garrido ha escrito páginas, densas, que no dejan resquicio alguno de escapismo a quien se adentra en ellas. Vale la pena, si uno es creyente, que las lea, y si para él Dios es la incógnita de que hablan los agnósticos, quizá gritará desde la cofa, como en el texto citado de Ortega, “Dios a la vista.