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AUDIENCIA GENERAL: ORACIONES POR EL PUEBLO IRAQUÍ Y POR TODOS LOS INOCENTES «GOLPEADOS POR LA CIEGA BARBARIE DEL TERRORISMO» En su audiencia general del miércoles, antes de su bendición final, Juan Pablo II aseguró sus oraciones cotidianas por el pueblo iraquí, alentando a los cristianos a impulsar la reconciliación y expresando su firme repulsa por el terrorismo: «Acompaño cada día, en la oración, a la querida población iraquí que intenta reconstruir las instituciones de su propio país. Al mismo tiempo, aliento a los cristianos a seguir ofreciendo con generosidad su ayuda fundamental en la reconciliación de los corazones. Expreso, además, mi afectuosa participación en el dolor de las familias de las víctimas y en los sufrimientos de los rehenes y de todos los inocentes golpeados por la ciega barbarie del terrorismo». En su catequesis de este encuentro semanal con unos veinte mil peregrinos procedentes de numerosos países para escucharle y recibir su bendición, el Papa meditó sobre la segunda parte del Salmo 48, que «condena firmemente la idolatría de la riqueza», que constituye «una de las tentaciones constantes de la humanidad». Tras señalar que este salmo «nos propone una meditación realista y severa sobre la muerte, meta ineludible y fundamental de la existencia humana», Juan Pablo II hizo hincapié en que, a pesar de que intentemos ignorar esta realidad – en la inútil fatiga de alejarla – en efecto, «la reflexión sobre la muerte se revela benéfica, porque relativiza tantas otras realidades secundarias, como – precisamente – la riqueza, el éxito, el poder… Como advierte el sabio del Antiguo Testamento – ‘ En todas tus acciones ten presente tu fin, y jamás cometerás pecado’ (Ec 7, 36)». Pero si el dinero no logra ‘rescatarnos de la muerte’ -reiteró el Santo Padre- este mismo salmo nos recuerda: «Dios rescatará mi alma, de las garras del seol me cobrará». De esta forma se abre para el justo un horizonte de esperanza e inmortalidad. Concluyendo esta meditación, el Papa evocó las palabras de Jesús, que nos presenta el verdadero tesoro que desafía a la muerte. «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla y herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón». En sus acostumbrados saludos a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, el Santo Padre los exhortó a fundar sus vidas en Cristo, «para ser testimonios y constructores de la civilización del amor». El Papa saludó asimismo a los peregrinos en otras lenguas, éstas fueron sus palabras en español: Saludo a los peregrinos de España y América Latina, especialmente a las Carmelitas Misioneras Teresianas, a las Siervas de María Ministras de los Enfermos, a los grupos de Carmona, Reus, Castilla y Ciudad Real, y a los militares españoles. Saludo también a los cooperadores salesianos, a los diocesanos de San Andrés de Tuxtla, así como a los estudiantes chilenos ¡Gracias por vuestra presencia! Entre los miles de fieles, que participaron en la audiencia General del Santo Padre, se encontraba el Nuncio Apostólico en Méjico, el arzobispo Giuseppe Bertello. En primer lugar nos habló del 48 Congreso Eucarístico Internacional celebrado recientemente en la ciudad mejicana de Guadalajara: Seguidamente Mons. Bettello nos manifestó el esfuerzo realizado por la Archidiócesis de Guadalajara, para preparar el mencionado Congreso Eucarístico: El Nuncio Apostólico en Méjico nos avanzó los frutos que la Iglesia espera, tras esta celebración Eucarística a nivel Internacional: Finalmente, Mons. Giuseppe Bertello, recordó el cariño que el Santo Padre tiene a los pueblos de América y en particular al pueblo mejicano, después de 26 años de pontificado:
LA CONTRIBUCIÓN DEL CRISTIANISMO EN EUROPA ES INNEGABLE Juan Pablo II recordó al presidente de la comisión europea, Romano Prodi, la contribución del Cristianismo a la formación de una conciencia común de los pueblos de Europa, “que independientemente de que se haya reconocido o no en los documentos oficiales, es un hecho innegable que ningún historiador podrá olvidar”. Juan Pablo II recibió el jueves en audiencia al presidente de la comisión europea, Romano Prodi, a quien recordó la contribución dada por el Cristianismo a la formación de una conciencia común de los pueblos de Europa, que independientemente de que se haya reconocido o no en los documentos oficiales, es un hecho innegable que ningún historiador podrá olvidar. El Santo Padre subrayó de esta forma al presidente de la comisión europea cómo la Santa Sede ha favorecido la formación de la Unión Europea incluso antes de que se estructurara jurídicamente y cómo ha seguido con interés sus etapas posteriores. “La Santa Sede ha sentido siempre el deber de expresar abiertamente las justas esperanzas de un gran número de ciudadanos cristianos de Europa y ha contribuido en gran manera a plasmar su civilización”. El presidente de la comisión europea se encontraba en Roma con motivo de la firma mañana de la Constitución Europea por los 25 estados que ahora componen la Unión Europea. “El lugar elegido –dijo el Papa recordando que es el mismo en el que en 1957 nació la Comunidad Europea- conlleva un claro valor simbólico”, que identifica a Roma con la irradiación de valores jurídicos y espirituales universales. El Pontífice felicitó además a Romano Prodi por el trabajo desarrollado durante su mandato a la cabeza de la Comisión Europea y ha formulado su deseo de que se resuelvan, a través del recíproco respeto y el espíritu de concordia, las dificultades que han surgido los últimos días con respecto a la nueva comisión. El Papa se refería de esta forma al hecho de que el futuro presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, se haya visto forzado a retirar a su equipo de comisarios ante la derrota anunciada en el Parlamento Europeo al mantener en la lista al italiano Rocco Buttiglione, candidato a comisario de Justicia, Seguridad y Libertad.
AMPLIACIÓN DE LA UE A ESTADOS QUE HAN CONTRIBUIDO A LA FORMACIÓN DEL FUNDAMENTO ESPIRITUAL E INSTITUCIONAL DE EUROPA El Papa confía que aún faltando en la Constitución Europea una ''explícita referencia a las raíces cristianas'', los ''valores perennes elaborados sobre el fundamento del Evangelio, continuarán a inspirar los esfuerzos de los que tienen responsabilidad en la formación del rostro de nuestro continente. Un día después de la firma de la Constitución Europea Juan Pablo II recibió en audiencia en su biblioteca privada, al primer ministro polaco, Marek Belka. En su discurso, que fue leído por un miembro de la Secretaría de Estado, el Papa manifestó su satisfacción por poder hacerlo “en un momento tan importante para Polonia y Europa. “Es un acontecimiento, dijo, que concluye la ampliación de la Comunidad a aquellos estados que siempre han cooperado a la formación del fundamento espiritual e institucional del Viejo Continente”. E insistió en cómo “la Santa Sede y yo personalmente hemos intentado sostener este proceso para que, Europa pudiese respirar plenamente con los dos pulmones: con el espíritu de Occidente y el de Oriente”. “Confío que, aunque falta en la Constitución Europea una referencia explícita a las raíces cristianas de la cultura de todas las naciones que componen hoy la Comunidad, los valores perennes elaborados sobre el fundamento del Evangelio de los que nos han precedido, continuarán a inspirar los esfuerzos de los que asumirán la responsabilidad de la formación del rostro de nuestro continente. Espero que esta estructura, que en el fondo es una comunidad de naciones libres, no sólo hará lo posible para no privarla de su patrimonio espiritual, sino que también lo custodiará como fundamento de la unidad”. El Santo Padre agradeció al gobierno y al parlamento de Polonia su comprensión y apoyo para que la nueva Constitución europea “fuera entendida en el espíritu de los valores europeos, a la base de los cuales está la visión cristiana del hombre y de la política como servicio dedicada a mismo hombre y a toda la comunidad”. Por último, el Papa deseó que esta nueva situación produzca en breve tiempo para Polonia frutos abundantes para la prosperidad de todos los polacos.
PARA CONSTRUIR UN FUTURO COMÚN QUE GARANTICE LA PAZ LOS ESTADOS DEBEN DOTARSE DE INSTRUMENTOS ESTABLES, EFICACES Y RECONOCIDOS “Para alcanzar un orden internacional equilibrado, frente al terrorismo que pretende imponer su ley, y construir un futuro común que garantice la paz para todos, los estados deben dotarse de instrumentos estables, eficaces y reconocidos, como la Organización de las Naciones Unidas y las demás organizaciones internacionales”. El Santo Padre recibió el jueves las cartas credenciales del nuevo embajador de Irán, una nación que mantiene relaciones diplomáticas con la Santa Sede desde hace 50 años. En su discurso Juan Pablo II recogió la preocupación de Irán ante el deterioro de la situación internacional y frente a las amenazas, que a distintos niveles, pesan sobre la humanidad. En este sentido el Pontífice subrayó que “para alcanzar un orden internacional equilibrado, sobre todo frente al terrorismo que pretende imponer su ley, la voluntad de construir un futuro común que garantice la paz para todos presupone el compromiso de los Estados para dotarse de instrumentos estables, eficaces y reconocidos, como la Organización de las Naciones Unidas y las demás organizaciones internacionales”. “Esta acción en favor de la paz -continuó el Papa- implica también otra acción valerosa contra el terrorismo y para construir un mundo en el que todos puedan reconocerse como hijos del mismo Dios Omnipotente y misericordioso. Además la edificación de la paz presupone una confianza recíproca para acoger al prójimo no como una amenaza sino como un interlocutor, aceptando los tratados y acuerdos multilaterales, en los distintos ámbitos de las relaciones internacionales que conciernen al bien de la humanidad como el respeto del ambiente, el control del comercio de armas y de la no proliferación de las armas nucleares, la tutela de la infancia y los derechos de las minorías”. Juan Pablo II coincidió con el nuevo embajador iraní en el deber común de los creyentes de anunciar los valores fundamentales, expresados en la religión, a nuestros contemporáneos. Unos valores que garantizan la dignidad del ser humano y que regulan las relaciones entre los hombres. En este sentido el Papa recordó que los fieles católicos por su parte, dan testimonio, en cualquier circunstancia, en favor de una cultura de la vida que respete al ser humano desde su concepción hasta su fin natural, y que garantice la defensa de sus derechos y deberes imprescindibles. Entre estos Juan Pablo II situó en primer lugar el derecho a la libertad religiosa. En este contexto “la Santa Sede cuenta con el apoyo de las autoridades iraníes para permitir a los fieles de la Iglesia católica presente en Irán, como a los demás cristianos, la libertad de profesar su religión y para favorecer el reconocimiento de la personalidad jurídica de las instituciones eclesiásticas, facilitando así su labor en el seno de la sociedad iraní”. Para concluir el Santo Padre insistió en la necesidad de que las confesiones cristianas y las grandes religiones de la humanidad colaboren entre ellas para eliminar las causas sociales y culturales del terrorismo, enseñando la grandeza y la dignidad de la personas y difundiendo una mayor consciencia de la unidad del género humano. Además las grandes religiones deben dialogar también para conocerse mejor, para apreciar sus riquezas recíprocas y para colaborar para el bien de la humanidad.
UNA ESTACIÓN RENOVADA DE SANTIDAD SOCIAL “En un época como la nuestra, caracterizada por la globalización de la cuestión social, la Iglesia invita a todos a reconocer y afirmar la centralidad del ser humano en cualquier ámbito y manifestación de la sociabilidad”. Esta era la exhortación de Juan Pablo II en su discurso a los participantes en la Asamblea Plenaria y en el Primer Congreso Mundial promovido por el Consejo Pontificio “Justicia y Paz”. La del viernes fue una audiencia especial del Papa a los miembros de Justicia y Paz que en estos días celebraban su Asamblea Plenaria centrada en individuar las mejores formas de esa nueva evangelización de lo social tan necesaria y urgente. Junto a ellos estaban también los participantes en el Primer Congreso Mundial de los Organismos Eclesiales comprometidos en la promoción de la justicia y la paz, que a través de la doctrina social de la Iglesia han reflexionado sobre las formas más adecuadas para anunciar el evangelio en la compleja realidad de nuestros días. Juan Pablo II recordó la reciente publicación del Compendio de la doctrina social de la Iglesia, “un instrumento en grado de ayudar a los cristianos en su cotidiano compromiso de hacer un mundo más justo”, y subrayó la necesidad de difundirla integralmente y testimoniarla con una acción pastoral constante y coherente. En concreto la doctrina social de la Iglesia interpela a los cristianos laicos a quienes abre los horizontes de la caridad. “Ahora es momento de la caridad –insistió el Papa- de la caridad social y política, capaz de animar las realidades humanas del trabajo, de la economía, de la política, diseñando los caminos de la paz, la justicia y la amistad entre los pueblos. Este es el momento de una estación renovada de santidad social, de santos que manifiesten al mundo y en el mundo la perenne e inagotable fecundidad del Evangelio. Y, entre los participantes en este Primer Congreso Mundial de organismos eclesiales que trabajan en favor de la justicia y de la paz, se encontraba el obispo de la diócesis paraguaya de San Pedro. Mons. Fernando Lugo - que es también presidente de la Pastoral Social y de Caritas de Paraguay - expresó ante nuestros su gratitud por la organización de este importante evento. Haciendo hincapié en la plaga de la pobreza y de la violencia, desafío para la Iglesia universal de cara a la proclamación de la justicia y de la paz en todo el mundo: Mons. Lugo puso también de relieve el papel y la responsabilidad de los laicos llamados a manifestar ‘al mundo y en el mundo’ la caridad cristiana activa, testimoniando a Cristo Salvador:
RECONOCIMIENTO DE LA IGLESIA A LAS TERCIARIAS CAPUCHINAS DE LA SAGRADA FAMILIA Juan Pablo II expresó a las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia «el reconocimiento de la Iglesia» por su labor «en favor de los más necesitados, ancianos, enfermos, los jóvenes y niños, ofreciendo amparo, educación, alegría de vivir y de creer en Cristo». En su audiencia del lunes a las participantes en el vigésimo capítulo general que coincide con el 150º aniversario del nacimiento del fundador de este Instituto, el venerable Mons. Luis Amigó y Ferrer, el Papa destacó estos dos acontecimientos significativos que «ofrecen la oportunidad de dar nuevo vigor a la experiencia espiritual del propio carisma e impulsar la misión evangelizadora característica» de las mismas religiosas. Tras hacer hincapié en la necesidad de «vivir santamente, siguiendo de cerca a Jesús, que se hizo enteramente pobre para hacer llegar a los hombres la riqueza de la misericordia divina» (cf. Hb 2, 17-18), el Pontífice recordó que el Capítulo General de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia «tiene la misión» de hacer presente al Salvador «de manera apropiada al momento actual, discerniendo lo que ‘el Espíritu sugiere a las distintas comunidades’ (Tertio millennio adveniente, n. 23) y buscando el modo más adecuado de dar testimonio y anunciar a Cristo en el mundo de hoy, cada vez mas globalizado», como indica, precisamente el lema escogido para las reflexiones capitulares. Exhortando a estas religiosas – que desarrollan su apostolado en Europa, Asia, América y África – a prolongar «la misión y el estilo de Jesús, que dignifica y eleva la humanidad mediante el sacrificio de sí mismo, la abnegación, el acompañamiento fraterno y la plena confianza en la fuerza de Dios», Juan Pablo II reiteró que «la salvación verdadera, la que no tiene límites ni caduca en el tiempo, sólo se obtiene con la redención, aunque esto contraste con una mentalidad que, a menudo, tiene únicamente en cuenta la promoción y el éxito inmediato». En este contexto, el Papa invitó asimismo a las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia «a intensificar cada día más la unión con Cristo mediante la contemplación y oración asidua» y a dar vitalidad a sus trabajos «imitando su actitud redentora, pues ‘cuanto más se vive de Cristo, tanto mejor se le puede servir en los demás, llegando hasta las avanzadillas de la misión y aceptando los mayores riesgos’ (Vita consecrata, 76). Trasmitiendo además, «desde una honda y rica experiencia interior», «el atractivo que Jesús despierta en las nuevas generaciones, insinuando en ellas esa voz penetrante de la vocación, como la de aquellos discípulos llamados ‘para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar’ (Mc 3, 14)».
CENTENARIO PRESENCIA EN ROMA DE LA FAMILIA RELIGIOSA Y LAICA DEL BEATO LUIGI GUANELLA Juan Pablo II recibió el sábado en el aula Pablo VI del Vaticano a la peregrinación de las Familias Religiosas del beato Luigi Guanella, peregrinación formada por 2.500 personas que han querido venir a saludar el Papa al termino de las celebraciones centenarias de su presencia en Roma. En su breve discurso, el Papa agradeció esta especial visita y saludó a todos los representantes del Movimiento Laical Guaneliano, de los amigos de la Obra y de las comunidades parroquiales de Roma confiadas a los Religiosos Guanelianos. Un pensamiento especial dedicó el Santo Padre a los enfermos y a las personas discapacitadas presentes. “Hace 100 años, el beato Luigi Guanella entraba en Roma con algunos colaboradores suyos, para ‘hacer un poco de bien en favor del prójimo’. Desde entonces, vosotros queridos miembros de su familia espiritual -dijo el Papa-, no habéis cesado de seguir sus huellas, fieles al estilo del Fundador, que amaba decir: “el bien es necesario hacerlo bien”. Y también ahora, intentando ser ‘buenos samaritanos’ de los pobres, vosotros lleváis adelante obras que están a la vanguardia, y respondéis a las diferentes exigencias de los tiempos, con un apostolado caritativo y multiforme. “¿Y qué decir del cuidado que reserváis a los enfermos terminales? Desde siempre, la muerte y el morir -prosiguió diciendo el Santo Padre-, representan un desafío angustioso para el hombre. Fundando la ‘Pía Unión del Tránsito de san José’, para los moribundos, don Guanella supo suscitar una corriente de oraciones para ayudar a cuantos se disponen a atravesar el umbral de la eternidad”. “De vuestro fundador -terminó diciendo el Pontífice- habéis aprendido que para dar amor a los hermanos, es necesario obtenerlo del ‘horno de la caridad divina’, gracias a un contacto constante con Cristo en la oración”. “Que os anime aquel fuerte espíritu de fe que hacía repetir a don Guanella: ‘Dios es quien hace las cosas, nosotros somos sólo instrumentos de la Providencia’. Que la presencia estos en días en Roma de sus restos mortales, os anime a imitar sus virtudes para tender con todas las fuerzas a la medida más alta de la vida cristiana, que es la santidad.”
CENTENARIO DE LA SOCIEDAD EDITORA “LA SCUOLA DI BRESCIA” El jueves Juan Pablo II recibió en audiencia a una delegación de la Sociedad Editora La Scuola, que celebra este año el centenario de su fundación por un grupo de laicos católicos, entre ellos el padre del Papa Pablo VI, y algunos sacerdotes. El Pontífice elogió la fidelidad de la Editorial a los ideales originarios que la caracterizaban como instrumento para asegurar a la escuela italiana la inspiración cristiana. “Una empresa difícil –añadió el Papa- considerando las orientaciones de una gran parte de la cultura actual”. Por último el Santo Padre les instó a aprovechar este centenario para mirar hacia el futuro, y les ha confiado la preparación de las oportunas propuestas para la formación escolar de las futuras generaciones.
PEREGRINACIÓN DE FIELES DE LA DIÓCESIS POLACA DE BYDGOSZCZ Juan Pablo II recibió en audiencia el martes un numeroso grupo de fieles de la nueva diócesis polaca de Bydgoszcz, que han peregrinado a Roma en acción de gracias. En su saludo de bienvenida, el Papa destacó la importancia de la comunión con la Santa Sede y con el Sucesor de Pedro. Manifestando su satisfacción por la alegría con la que ha sido acogida la fundación de esta nueva diócesis, el Pontífice alentó a sus miembros a impulsar el desarrollo de las estructuras necesarias para el buen funcionamiento de la misma. Con el anhelo de que «con la estrecha colaboración entre todos, laicos, sacerdotes, comunidades religiosas y su obispo se obtengan abundantes frutos». En su exhortación «para un mayor compromiso que impulse el desarrollo espiritual de todos», el Papa transmitió una bendición a toda la comunidad de esta nueva diócesis polaca, «abrazando en especial a los jóvenes, a los niños y a los que sufren».
CHIPRE: UNA NACIÓN PROFUNDAMENTE CREYENTE EN EL MENSAJE CRISTIANO El Papa recibió el sábado en audiencia al presidente de Chipre, a través de quien dirigió un cordial saludo a la nación chipriota, de cuyos ciudadanos destacó su profunda creencia en el mensaje cristiano. Juan Pablo II animó al pueblo de Chipre a continuar fomentando el diálogo y la tolerancia entre los distintos grupos étnico y religiosos del país “porque sólo a través del entendimiento y del respeto mutuo pueden resolverse las tensiones y caminar unidos basándose en los principios de solidaridad y justicia”.
PEREGRINACIÓN DE LA DIÓCESIS ANGLICANA DE ROCHESTER Juan Pablo II recibió el lunes a un grupo de peregrinos de la diócesis anglicana de Rochester, que habían llegado desde Inglaterra para conmemorar el 400 aniversario de la ordenación de su primer obispo, San Justo. Santo que había sido enviado por el papa san Gregorio a predicar el Evangelio, precisamente, a los ingleses. Destacando que esta peregrinación sigue las huellas de san Agustín de Canterbury y de san Justo, el Obispo de Roma expresó su anhelo de que la misma «sea ocasión de enriquecimiento espiritual y de impulso para perseverar en el camino hacia la comunión plena».
ÁNGELUS: QUE CRISTIANOS LLEVEN A LAS INSTITUCIONES EUROPEAS LOS FERMENTOS EVANGÉLICOS Juan Pablo II deseó antes del Ángelus que “los cristianos continúen llevando a todos los ambientes de las instituciones europeas aquellos fermentos evangélicos que son garantía de paz y de colaboración entre todos los ciudadanos”. Juan Pablo II dirigió el rezo del Ángelus, a mediodía de este último domingo de octubre, desde el balcón de su despacho privado del Palacio Apostólico. En las palabras previas a la oración mariana, dirigiéndose a la multitud que llenaba completamente la Plaza de San Pedro, el Papa recordó el importante acontecimiento europeo vivido en Roma el pasado viernes, 29 de octubre, la firma en el Campidoglio del Tratado constitucional de la Unión Europea. “Ha sido un momento altamente significativo en la construcción de la “nueva Europa”, dijo el Papa, a la que continuamos a mirar con confianza”. Y puso en evidencia que es “la etapa más reciente de un camino que será todavía largo y que aparece cada vez más laborioso”. Más adelante, el Pontífice recordó cómo la “Santa Sede siempre ha sido favorable a la promoción de una Europa unida sobre la base de aquellos valores comunes que forman parte de su historia”. E insistió en que “tener en cuenta las raíces cristianas del Continente significa valerse de un patrimonio espiritual que permanece como fundamental para el futuro desarrollo de la Unión”. Y antes de confiar a María, Reina de Europa, a todos los pueblos del Continente, expresó este deseo: “Deseo, por tanto, que también en los años venideros, los cristianos continúen llevando a todos los ambientes de las instituciones europeas aquellos fermentos evangélicos que son garantía de paz y de colaboración entre todos los ciudadanos en el compromiso compartido de servir al bien común”. Y tras el rezo mariano del Ángelus y del recuerdo por los fieles difuntos, Juan Pablo II saludó a los diversos grupos presentes en la Plaza Vaticana. De modo especial se dirigió a las autoridades y a los niños que participan en la ideal “Carrera de relevos del corazón”, con la carrera pedestre “Peoples Run”, que iniciaba simultáneamente en Tirana, Albania, cuyos participantes recibieron la bendición papal en una conexión vía satélite. El Pontífice deseó un gran éxito a esta iniciativa, dedicada a la memoria de la Madre Teresa de Calcuta, y cuya finalidad es la promoción de la donación de sangre.
FALLECE EL CARDENAL ESTADOUNIDENSE JAMES HICKEY Juan Pablo II transmitió su profundo pesar al conocer la noticia del fallecimiento del cardenal estadounidense James Hickey, arzobispo emérito de Washington, que murió a los 84 de edad. En telegrama enviado al Card. Theodore McCarrick, actual arzobispo de Washington, el Papa recuerda el compromiso del purpurado en la difusión del Evangelio, en la enseñanza de la fe y en la formación de los futuros sacerdotes. El Pontífice se une en la oración a todos los miembros de la archidiócesis de la capital estadounidense, con la certeza de que Dios misericordioso, nuestro Padre misericordioso recompensará la labor de este Pastor y acogerá su alma en la dicha y en la paz de su reino eterno. Con el fallecimiento del cardenal James Hickey, el número de purpurados que integran el Colegio Cardenalicio desciende a 187, de los que 122 son electores.
DESTRUCCIÓN DE LAS ÚLTIMAS MINAS ANTI-PERSONA EN COLOMBIA Juan Pablo II transmitió su satisfacción a las autoridades de Colombia por la destrucción, en aplicación de la Convención de Ottawa de 1997, de las últimas 6.814 minas anti-persona almacenadas por la Fuerza Pública colombiana. Fue la base militar de Ponedera, en el Departamento de Atlántico, el escenario de la destrucción de estos artefactos. En el acto simbólico participaron el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, la reina Noor de Jordania - que lidera la Red de Supervivientes de Minas Anti-persona- y altos funcionarios del gobierno; en el lugar de la destrucción, militares canadienses y franceses. En nombre del Santo Padre, el cardenal Secretario de Estado, Angelo Sodano, en un mensaje, ha querido hacer llegar a las autoridades colombianas «el aprecio de la Santa Sede por la Jornada de sensibilización de la opinión pública contra el uso de las minas antipersonales». «Su Santidad Juan Pablo II, ha seguido con gran interés el proceso político internacional que ha producido importantes resultados en vista a la eliminación total de estas armas terribles, que matan, mutilan o hieren de manera indiscriminada a poblaciones e impiden el desarrollo de las zonas deterioradas por los conflictos», expresa en su misiva. «Prueba de tal interés -recuerda- es la activa participación de la Santa Sede en la redacción, puesta en marcha y aplicación de la Convención sobre la prohibición de minas antipersonales y la ratificación de ese instrumento jurídico» el 4 de diciembre de 1997. COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA El cardenal Renato Martino presentó el lunes a la prensa el «Compendio de la doctrina social de la Iglesia», elaborado por encargo del Santo Padre y dedicado a Juan Pablo II. El presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, dicasterio responsable de este esperado documento, subrayó que el mismo Compendio tiene «un destino universal» y «se pone a disposición de cuantos – católicos, otros cristianos y personas de buena voluntad – buscan indicaciones de verdades seguras para promover mejor el bien social de las personas y de las sociedades». El mismo documento «sin precedentes en la historia de la Iglesia», - elaborado con el fin de colocar la doctrina social de la Iglesia en el mundo de hoy» - está dirigido, ante todo, a los católicos» - explicó asimismo el cardenal Martino - haciendo hincapié luego en que «la primera destinataria de la doctrina social de la Iglesia es la comunidad eclesial» y en que «todos sus miembros tienen responsabilidades sociales que asumir… En las tareas de evangelización, es decir de enseñanza, de catequesis y de formación, que la misma doctrina social de la Iglesia suscita». Ésta está destinada «a todo cristianos, según sus competencias, carismas, oficios y misión de anunciar propios de cada uno». El presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz puso de relieve además que «la doctrina social implica asimismo responsabilidades relativas a construcción, organización y funcionamiento de la sociedad. Es decir, obligaciones políticas, económicas y administrativas, o sea de naturaleza secular, que pertenecen a los fieles laicos en especial, en razón de la condición secular de su estado de vida y de la índole secular de su vocación. Mediante dichas responsabilidades, los laicos ponen en obra la enseñanza social y cumplen la misión secular de la Iglesia». «En fidelidad a las autorizadas indicaciones que el Santo Padre Juan Pablo II había ofrecido en el n. 54 de la Exhortación Apostólica ‘Ecclesia in America’» - señaló el cardenal Martino - este documento «presenta en su conjunto y de forma sistemática, aun sintéticamente, la enseñanza social, que es fruto de la sabia reflexión magisterial y expresión del constante compromiso de la Iglesia en fidelidad a la Gracia de la salvación de Cristo y en la amorosa solicitud por la suerte de la humanidad». El Compendio tiene una estructura sencilla y lineal. Después de la Introducción se desarrollan tres partes. La Conclusión se titula «Por una civilización del amor». El documento abarca, entre otros temas importantes, el «diseño de amor de Dios para con el hombre y la sociedad, dignidad y derechos humanos, la familia, el trabajo, la vida económica y política, la comunidad internacional, el ambiente y la paz. Destacando uno de los desafíos actuales que proviene de la situación de «indiferencia ética y religiosa», la necesidad de una «renovada colaboración interreligiosa», así como la separación entre «ética y política», el mismo cardenal Martino subrayó también la necesidad de seguir impulsando diálogo entre las confesiones cristianas y «la colaboración interreligiosa, como «uno de los caminos de valor estratégico por el bien de la humanidad». «Mirando a lo sucedido a finales del siglo XX y a comienzos del milenio… guiados por el Santo Padre», el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz» señaló «el tema de la paz y de los derechos humanos», evocando los múltiples y apremiantes llamamientos de Juan Pablo II a lo largo de estos 26 años de Pontificado. Reiterando «el espíritu de Asís», el cardenal Martino citó lo que afirmaba el Papa en su Mensaje para la Jornada mundial de la Paz 2002: «Las confesiones cristianas y las grandes religiones de la humanidad han de colaborar entre sí para eliminar las causas sociales y culturales del terrorismo, enseñando la grandeza y la dignidad de la persona y difundiendo una mayor conciencia de la unidad del género humano. Se trata de un campo concreto del diálogo y de la colaboración ecuménica e interreligiosa, para prestar un servicio urgente de las religiones a la paz entre los pueblos». En este contexto, el purpurado recordó que «el terreno de los derechos humanos, de la paz, de la justicia social y económica, del desarrollo en el próximo futuro, será cada vez más el centro del diálogo interreligioso, en el que los católicos deberán participar con su doctrina social, entendida como ‘corpus dottrinale’, que estimula pero que también se alimenta por ‘la laboriosidad fecunda de millones y millones de hombres, que… se han esforzado en inspirarse en él en orden a su propio compromiso en el mundo’» (Centesimus Annus, 3). Testigos valientes, fruto de «una vida cristiana adulta, profunda y madura, que anhelan la construcción de una civilización nueva, en diálogo con las disciplinas del saber humano, con las demás religiones y con todos los hombres de buena voluntad para realizar un humanismo integral y solidario».
ACTUALIDAD DE LA CONSTITUCIÓN CONCILIAR GAUDIUM ET SPES El lunes comenzó la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio Justicia y Paz sobre: “La acción pastoral de la Iglesia en el ámbito social de la Gaudium et Spes hasta hoy: problemas y perspectivas”. Y el miércoles inició el Primer Congreso Mundial de los Organismos eclesiales que trabajan por la Justicia y la Paz, promovido precisamente por el mencionado Dicasterio sobre el tema, “Anunciar el Evangelio de la Justicia y de la Paz”. El Santo Padre, recordó el viernes a los participantes en ambos encuentros, entre otras cuestiones, la reciente publicación del Compendio de la doctrina social de la Iglesia, “un instrumento, -subrayó-, en grado de ayudar a los cristianos en su cotidiano compromiso de hacer un mundo más justo”. El Papa señaló la necesidad de difundirlo integralmente y testimoniarlo con una acción pastoral constante y coherente. Pudimos escuchar el testimonio del cardenal arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, miembro del Consejo Pontificio Justicia y Paz, quién valoró la actualidad de la Constitución Conciliar Gaudium et Spes: Paralelamente a esta Plenaria se ha celebrado también, en el Hotel Ergife de Roma, el Primer Congreso Mundial de los organismos eclesiales que trabajan en el campo de la justicia y de la paz. Estuvo con nosotros a Isabel Cuenca Anaya, que es la presidenta de la Comisión General de Justicia y Paz de España, y que nos habló en primer lugar de lo que ha significado este Congreso. El Papa ha hablado de la importancia de la caridad social y del compromiso político de los cristianos. ¿Cuál es el compromiso de la Iglesia en España en estos momentos difíciles en que vive el mundo? El Santo Padre recomienda a los jóvenes y a los laicos en general un empeño serio y valiente con la evangelización y en lo social. ¿Cómo entienden este mensaje los jóvenes? Juan Pablo II recomienda ante el terrorismo y las guerras en el mundo un respeto de los derechos humanos, solidaridad con los más débiles y un diálogo, también interreligioso, que lleven la paz a todos los hombres para un planeta más justo ¿Cuál es el empeño de los jóvenes españoles? El Papa ha manifestado siempre un gran amor por España, Después de 26 años de Pontificado. ¿Cómo ven los españoles al Papa?
«ANUNCIAR
EL EVANGELIO DE LA JUSTICIA Y DE LA PAZ» «Anunciar el Evangelio de la Justicia y de la Paz», es el tema del primer congreso mundial de organismos eclesiales que trabajan en favor, precisamente, de la justicia y de la paz, promovido por el Pontificio Consejo encargado de este sector. El presidente del mismo dicasterio vaticano, cardenal Renato Martino, abrió los trabajos de este encuentro, que se celebró en Roma, del lunes al sábado. En la inauguración intervino el subsecretario general para los asuntos económicos y sociales de Naciones Unidas, José Antonio Ocampo, sobre el tema «Justicia y Paz hoy». El cardenal Secretario de Estado, Angelo Sodano, habló sobre «El compromiso de la Iglesia en favor de la Justicia y la Paz». El programa incluyó un enfoque de las actividades de la Iglesia en ámbito social en los cinco continentes y una profundización pastoral en lo que respecta a la justicia en la era de la globalización; el compromiso en favor de la paz y la defensa y promoción de los derechos humanos. También dos mesas redondas para reflexionar sobre «La doctrina social de la Iglesia como instrumento de evangelización» y sobre la «Identidad eclesial de los organismos que trabajan por la justicia y la paz. “Ojos abiertos, corazón sensible y manos preparadas y dispuestas a promover la justicia y la paz”: son los tres criterios indicados, en nombre del Papa, por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, a los más de trescientos agentes y cooperantes de los organismos eclesiales comprometidos en el trabajo de la promoción de la justicia y de la paz. Religiosos y la licos que han estado reunidos en Roma desde el miércoles hasta el sábado, en su primer Congreso mundial. Una iniciativa que ha sido promocionada por el competente Dicasterio vaticano bajo el tema: “Anunciar el Evangelio de la justicia y de la paz”. Los congresistas provienen de 92 países del mundo. Participan además los representantes de 15 Conferencias Episcopales regionales y representantes de varias Organizaciones internacionales. “Ojos abiertos -explicó el cardenal Sodano, en su discurso- quiere decir estar atentos a los signos de los tiempos para ver el mundo con los ojos de Dios, con una mirada de amor, sin discriminación alguna, viendo a Dios en las mismas personas y en los acontecimientos cotidianos”. “Corazón sensible” significa, prosiguió el purpurado, simpatía y atención por las personas distintas de nosotros y por tanto lo opuesto al egoísmo y a la cerrazón. Y “manos preparadas” a hacer el bien, porque la fe sin las obras, está muerta en sí misma: el mensaje social de la Iglesia encontrará credibilidad en el testimonio de las obras, antes que en su coherencia y lógica interna, como enseña la encíclica “Centesimus Annus”. “A lo largo de la historia, la Iglesia -dijo más adelante el secretario de estado a los presentes- se ha esforzado siempre, ya sea como institución o través de sus fieles, en la promoción de la justicia y de la paz”. “Tenemos la responsabilidad de continuar esta tarea por este camino, anunciando el Evangelio de Cristo, que es el Evangelio de la de justicia y de la paz”. Por su parte, el cardenal Renato Martino, presidente del dicasterio en su saludo a los participantes a este Congreso mundial de los organismos eclesiales operadores en el campo de la justicia y de la paz, puso de relieve los objetivos principales del mismo. Sobre todo habló de la justicia en la era de la globalización, “un desafío que tiene un significado mucho más profundo -dijo- que el puramente económico”, ya que “en la historia se ha abierto un nueva época que afectará el destino de la humanidad”. Después hablando del gran tema de la paz, el cardenal Martino dijo que la guerra ha cambiado de rostro y el mundo actualmente debe afrontar con el “terrorismo terrible y devastador una guerra fuera de cualquier tipo de cánones políticos y jurídicos” con una inédita irrupción en nuestra realidad cotidiana. “Un acto que se hace más siniestro, si cabe, cuando con horrible blasfemia se cumple invocando el nombre de Dios”. Y finalmente, el tema de los derechos humanos con el grito de millones de personas en el mundo a las que se niega la dignidad. Argumento este último, en el centro del Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, hecho público el lunes. “Instrumento importantísimo -afirmó el presidente de Justicia y Paz-, para realizar la nueva evangelización solicitada con insistencia por Juan Pablo II, con el fin de construir una ciudad del hombre más humana”. Y al mismo tiempo instrumento también para alimentar el diálogo ecuménico. El Congreso, en las intenciones del Pontificio Consejo, servirá además para encontrar los caminos más oportunos y eficaces para el relanzamiento de una acción pastoral de la Iglesia “en la realidad social, capaz de afrontar los grandes desafíos de hoy en la realización de la civilización del amor fundada en un humanismo integral y solidario”. Sobre los objetivos y la marcha de los trabajos del Congreso, nos habló el padre, Carlos Lara, oficial del Pontificio Consejo Justicia y Paz.
I ENCUENTRO INTERNACIONAL PARA PASTORAL DE “NIÑOS DE LA CALLE” A partir del lunes se celebró en el Vaticano, el primer Encuentro Internacional para la Pastoral de los “niños de la Calle”, promovido por el Consejo Pontificio para los Migrantes. Introdujo los trabajos el presidente del Dicasterio, cardenal Stephen Fumio Hamao, con una relación sobre el tema “Los niños de la calle a la luz de las recientes enseñanzas de Juan Pablo II”. Participó en el mismo el Padre Hugo Orozco Sánchez, director del proyecto “niños” de Don Bosco de san Juan Crisóstomo en Méjico. En primer lugar nos habló de la situación de los “niños de la calle” en su país: Padre Orozco, ¿De donde proceden estos niños? ¿Se pueden dar cifras sobre el número de niños que sufren este desamparo? ¿Qué iniciativas y realidades promueve la Iglesia en Méjico respecto a este fenómeno? Finalmente. Padre Hugo Orozco, a su juicio ¿Qué importancia tiene este Encuentro internacional?
V ANIVERSARIO DECLARACIÓN CONJUNTA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACIÓN Se celebró el domingo el 5º aniversario de la firma, en Ausburg en Alemania, de la "Declaración conjunta entre la Iglesia católica y la Federación Luterana Mundial sobre la Doctrina de la Justificación". La ratificación fue rubricada por el cardenal Edward Idris Cassidy, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos y por el presidente de la Federación Luterana Mundial, el obispo Christian Krause, junto a otros responsables de las dos confesiones cristianas. La celebración del aniversario, con el lema "Justificados: liberados para la vida", ha tenido lugar ayer, 30 de octubre, en Johannesburg con la participación del actual presidente del dicasterio vaticano para la unidad de los cristianos, el cardenal Walter Kasper, y del secretario general de la Federación, el pastor dr. Ismael Noko, con un seminario y una celebración ecuménica, en la que la predicación la han realizado los obispos locales luterano y católico.
DIÓCESIS
DE GETAFE (ESPAÑA) Nada más hacerse público su nombramiento, el nuevo obispo de Getafe nos concedió unas declaraciones, que resumen sus primeras emociones – «gratitud, responsabilidad, esperanza»…: Siendo hasta ahora auxiliar de Getafe, Mons. Joaquín María López de Andújar y Cánovas del Castillo nos habló también de la realidad de su diócesis «tan joven»: DIÓCESIS
DE AUTLÁN (MÉXICO) Curriculum
vitae Después de 3 años de ministerio parroquial fue enviado a Roma donde frecuentó la Pontificia Universidad Gregoriana, donde se licenció en Derecho Canónico. Regresó a su diócesis en 1982, donde desempeñó distintos encargos: profesor de Derecho en el Seminario de León, oficial y notario de la Curia diocesana, asistente eclesiástico de Acción Católica y de los Cursillos de Cristiandad, juez, promotor de justicia y defensor del vínculo en el Tribunal Diocesano. De 1996 a 2001 ha sido párroco en León en la parroquia del Divino Redentor; en 1998, Vicario episcopal de la Zona pastoral ciudadana y, desde 2001, Párroco de S. Massimiliano Kolbe y Vicario judicial di León. PRELATURA
TERRITORIAL DE CANCÚN-CHETUMAL (MÉXICO) DIÓCESIS
DE JUIGALPA (NICARAGUA) DIÓCESIS
DE QUICHÉ (GUATEMALA) DIÓCESIS
DE LAGHOUAT (ARGELIA)
COMENTARIO A LA LITURGIA DEL DOMINGO DOMINGO
31 DEL TIEMPO ORDINARIO (C): 31 de octubre del 2004 El libro de la Sabiduría, que leemos hoy en la primera de las lecturas, fue el último escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo, entre los del Antiguo Testamento. Lo escribió en Alejandría un judío, que vivió medio siglo antes del nacimiento de Jesucristo. Era un hombre piadoso, perteneciente al Pueblo de Dios, y estaba instruido en la cultura griega. Escribió su libro, pensando en sus hermanos judíos; pero tuvo también en cuenta a sus conciudadanos no judíos. Escribió en griego, para hacer más accesible su lectura a los paganos. Lo puso bajo el nombre del más sabio entre los sabios de Israel: “Sofía Salomonis”. Aunque el rey Salomón, el hijo de David, había muerto novecientos años antes. La visión del autor, profundamente religioso, es ya casi una visión cristiana de Dios, del mundo y de la Historia. Se aproximaba "la plenitud de los tiempos, y la revelación de Dios alcanzaba claridades meridianas. No hay más que releer con atención: "Señor – escribe –, el mundo entero es ante ti como un grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra. Te compadeces de todos, porque todo lo puedes; cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho .... A todos perdonas, porque son tuyos, Señor, amigo de la vida .... Corriges poco a poco a los que caen; a los que pecan les recuerdas su pecado, para que se conviertan y crean en ti, Señor". Hay aquí todo un tratado de pedagogía; de la pedagogía divina, para educar a los hombres, llamarlos a conversión y salvarlos de sus pecados. ¡Ojalá que todos nosotros acertáramos a calcar nuestros métodos y nuestra labor en esta técnica pedagógica de Dios! Que, por cierto, se nos ha hecho plenamente asequible en Jesucristo, nuestro único Maestro. Necesitamos, hermanos, volver continuamente nuestras miradas al Evangelio, para captar en profundidad las lecciones del Maestro. Os invito con especial interés a con templar la actitud de Jesús, en el relato evangélico de este día. Es exclusivo del evangelista San Lucas, "el escriba de la mansedumbre de Dios", como alguien lo ha llamado. Ciertamente, Lucas es un artista escribiendo. Hasta literariamente, la suya es una obra maestra. Discípulo y compañero de San Pablo, colaboró íntimamente con el Apóstol de las gentes, en su obra evangelizadora. Puso al servicio del Evangelio, que le había oído predicar en tan diversas ocasiones, su fina sensibilidad, su notable cultura, su profunda religiosidad, su conocimiento de los hombres y del mundo. Parece tener preferencia por determinados temas: los niños, la oración, la fidelidad de las mujeres, la misericordia del Señor para con los pecadores. La lección de este Domingo viene a ser una especie de drama en dos actos. El primero se desarrolla en plena calle, a la entrada de la antigua ciudad de Jericó; el segundo, en la misma sala del banquete, en casa de Zaqueo, jefe de publicanos y hombre rico. Precisamente, a través de estos dos actos, Lucas nos facilita el que podamos contemplar de cerca esa pedagogía de Dios, en sus relaciones con los pecadores; encarnada en Jesucristo, en una forma, al mismo tiempo, tan humana y tan divina. Primer acto: Zaqueo intenta ver a Jesús, se encuentran. En esta parte todo es movimiento. Jesús atraviesa la ciudad, acompañado de sus discípulos y de la multitud, apenas entrado por sus calles. La multitud se agolpa tras él. Zaqueo echa a correr y se encarama en la higuera para verlo. Baja luego en seguida. Acompaña al Maestro hasta su casa y lo recibe en ella gozoso. Hasta la alegría es movimiento aquí. Al paso de la proyección, hecha por cierto con tal maestría captamos cuatro momentos de sumo interés: el deseo, el encuentro, la invitación, la acogida. El segundo acto, es un juicio, con toda su formalidad. No, el acusado no es precisamente Zaqueo; es Jesús, siempre calumniado por sus enemigos, siempre despreciado por los que se consideraban justos. Su gran pecado es reunirse con los pecadores, tratarlos con toda comprensión y afecto. Y la sentencia no se hace esperar: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido". ¡Qué bello es el Evangelio, hermanos! ¡Qué humano, qué profundo, cuán entrañable! Digámosle hoy a Jesucristo, a semejanza de Pedro: “Señor, ¿dónde vamos a ir a resolver nuestros problemas? Tú tienes palabras de vida eterna”.
NUEVO LIBRO SOBRE SAN JUAN DE ÁVILA Recientemente la prestigiosa editorial BAC acaba de publicar un volumen sobre una figura de relieve de la Iglesia española: San Juan de Ávila, patrono del clero de nuestro país, de los sacerdotes españoles. El autor del libro es el hermano José Luis Martínez Gil, de los Hermanos de San Juan de Dios, que ha sido entrevistado con este motivo por Mons. José Manuel del Río.
XI CONFERENCIA INTERNACIONAL DE LA FRATERNIDAD CATÓLICA ASOCIACIONES CARISMÁTICAS Del 29 de octubre al uno de noviembre se celebra en Fiuggi, Italia, la XI Conferencia Internacional de la Fraternidad Católica de Asociaciones Carismáticas, que tendrá como tema “Comunión y Misión en el Tercer Milenio”. Efectivamente, los cerca de 800 participantes tienen la oportunidad de dar testimonio sobre la Comunión y sobre la Misión a la luz del reciente Magisterio del Santo Padre Juan Pablo II y de profundizar sobre las relaciones espirituales y pastorales con el Pontificio Consejo para los Laicos, siendo este el Dicasterio encargado del apostolado de los seglares de la Iglesia Católica. La Fraternidad Católica de Asociaciones Carismáticas es el primer organismo internacional que federa las principales e históricas Comunidades de Renovación Carismática Católica, erigido por Pontificio Consejo para los Laicos, que tiene su sede en Bari. Con el reconocimiento Pontificio del 30 de noviembre de 1990, la Fraternidad Católica ha sido erigida canónicamente en Asociación Privada Internacional de Fieles de la Iglesia Católica, dotada de personalidad jurídica. El Movimiento de Renovación Carismático Católico, difundido en el mundo entre 120 millones de católicos romanos es la mayor corriente espiritual en la Iglesia Católica. El Movimiento está extendido entre los más diversos ambientes de la Iglesia y del mundo y asume distintas forma s de apostolado, como: Grupos de Oración; Comunidades de Alianza; Comunidades de vida con laicos, clérigos o consagrados; Comunidades y asociaciones ecuménicas; Congregaciones Religiosas y Monásticas; Universidades, ect.. Una variedad de distintas expresiones carismáticas que representa una verdadera riqueza para la Iglesia.
“ENVIADAS A ANUNCIAR A JESUCRISTO EN UN MUNDO GLOBALIZADO” El 31 de octubre finalizó el Capítulo General de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, que comenzó el día uno. Durante el mismo, que se ha celebrado en la Curia General de Roma, ha sido elegida Superiora General, la hermana María Luisa Apesteguía Mariezcurrena, anterior Vicaria General, a la que acompañarán en el servicio de Gobierno las Consejeras, Hermanas, María Amelia Luengas Herreño, María Yalile Jurado Fajardo, María Amparo Alejos Morán y Aleyda Garcés Fernández. Dando cumplimiento al tema del capítulo General: “Enviadas a anunciar a Jesucristo en un mundo globalizado”, en fidelidad a su vocación de terciarias Capuchinas, en comunión con la Iglesia y con la fuerza del Espíritu, quieren reemprender y animar en su Congregación, un proceso permanente de identificación con Cristo y de compromiso evangelizador al servicio de la humanidad.
En el Documento Final del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de 1978 dedicado al desarme, se pidió la observancia anual de la Semana del Desarme, que comienza en la fecha en que se celebra el aniversario de la fundación de las Naciones Unidas, el 24 de octubre. De este modo se invita a todos los estados a poner de relieve el peligro que representa la carrera de armamentos, propagar la necesidad de que cese y hacer que se entienda mejor públicamente la urgencia de las tareas de desarme. En la declaración relativa al futuro, las Naciones Unidas reconocen que el desarme en sí mismo no conduce a la paz mundial. Sin embargo, también sostiene que la eliminación de las armas de destrucción en masa, del tráfico ilícito y de las crecientes reservas de armas anticipa las metas tanto de paz como de desarrollo. Este objetivo, según la ONU, se puede lograr mediante la reducción de los efectos de las guerras, la eliminación de algunos estímulos clave para nuevos conflictos y la liberación de recursos para mejorar las vidas de todos los pueblos de las Naciones Unidas y el entorno natural en el que viven. Porque, hoy por hoy en el mundo, durante el periodo de 1946 – es decir, tras la II Guerra Mundial - hasta 2002, tuvieron lugar en el mundo 226 conflictos armados de distinta intensidad, el 90% de los cuales se produjeron en países del sur donde la población civil se ha convertido en principal objetivo. Además de los conflictos armados de los que los medios de comunicación nos informa, existen las llamadas “guerras olvidadas”, se trata de enfrentamientos armados prácticamente desconocidos para la mayoría. Países como la República Democrática del Congo, Sudán, el Norte de Uganda, entre tantos otros, sufren en silencio estas guerras olvidadas. Por todo esto, en 1995, la Asamblea invitó a los gobiernos y a las organizaciones no gubernamentales a que siguieran participando activamente en la Semana del Desarme. Asimismo, a Asamblea invitó al Secretario General a seguir utilizando en la mayor medida posible los órganos de información de las Naciones Unidas para fomentar entre el público de todo el mundo una mejor comprensión de los problemas relacionados con el desarme y de los objetivos de la Semana del Desarme. El Departamento de Asuntos de Desarme (DAD) fue reestablecido en enero de 1998. Este Departamento había sido instaurado por primera vez en 1982 para asesorar al Secretario General en cuestiones de seguridad relacionadas con el desarme; además sirve para controlar y analizar los desarrollos y tendencias en esta esfera, apoyando la revisión y el cumplimiento de acuerdos sobre desarme ya existentes. Asimismo ayuda a los estados miembros en las actividades de negociación y deliberación multilaterales relativas al desarme orientadas hacia el desarrollo de normas y la creación de acuerdos y fomenta la claridad y la transparencia en asuntos militares, la verificación, las medidas para fomentar la confianza y los enfoques regionales sobre desarme. Las normas mundiales de desarme son de importancia vital para el desarrollo sostenible, la calidad de vida y, en último término, para la supervivencia de este planeta. La necesidad de dichas normas deriva directamente del legado que ha dejado el último siglo de guerras y de preparaciones para la guerra. Los costes de estos conflictos han sido extraordinarios y han supuesto la pérdida de incalculables millones de civiles inocentes. Las armas de destrucción en masa, junto con el almacenamiento de excedentes y las transferencias ilícitas de armas convencionales, hacen peligrar la paz y la seguridad internacionales. La ONU a través de esta semana del desarme, afirma su compromiso de desempeñar las funciones de desarme y vela de los derechos humanos fomentando, de este modo, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres al mismo tiempo que las perspectivas de género sobre el desarme.
II FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE Y DERECHOS HUMANOS Desde los cinco continentes han llegado cintas al II Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos que se ha celebrado en este mes de octubre en seis ciudades españolas simultáneamente. Un total de 140 países han enviado 180 películas con temáticas que van desde la pobreza, a la exclusión, a los problemas sociales, a los campos de refugiados a los derechos de las mujeres, a la tolerancia y a la paz entre otros muchos argumentos. Desde Cuba a Israel, desde Nepal hasta Palestina, desde Burquina Faso hasta Mongolia, han llegado cintas que persiguen el objetivo de este Festival: utilizar el poder de denuncia del cine para que los Derechos Humanos dejen de ser una utopía. Barcelona, Bilbao, Madrid, Gerona, Santiago de Compostela y Vinaroz, han sido los escenarios elegidos oficialmente por la organización, que ha contado, como en la pasada edición, con multitud de festivales itinerantes a lo largo de toda la geografía española. La iniciativa de esta muestra de cine y derechos humanos, forma parte de una red de festivales de más de veinte países, la llamada Alianza Fílmica para los Derechos Humanos, que firmo un acuerdo en Praga el pasado abril – con mas de 14 premios Nóbel presentes – para unir fuerzas y mejorar la calidad. De este modo se cuenta con seis secciones, todas gratuitas, y con una nutrida y singular participación. El primero de los apartados lleva el titulo de “El ser humano” y da voz a los héroes anónimos, esta sección se ha proyectado por primera vez en las cárceles de las ciudades anfitrionas. La segunda temática ha sido “Fronteras, refugiados y memoria”, sección complementada con el apartado “Un grito desde el corazón: Palestina”. La que ha acogido más obras, un total de sesenta, ha sido la parte dedicada a Asia, en especial a las mujeres, bajo el titulo: “El gran sol del Este”. Precisamente estas mujeres fueron las destinatarias de la recaudación de la gala de apertura, que reunió en Barcelona a unas 1.200 personas, con el objetivo de contribuir al proyecto “Las repúblicas de las mujeres” que la fundación Vicente Ferrer lleva a cabo en la India. La quinta sección, “Trabajando con los otros”, hace un homenaje a la gente que da su vida por la paz. Por último, las piezas con más peso se proyectaron en la Sección Oficial, entre las cintas que se han vista ha estado “La rueda del tiempo” de Herzorg Werner, una película que trata la temática de los trabajadores tibetanos en la India, y “20 dedos”, de Mania Akabari, que a través de un enfoque muy original sobre la mujer en Irán, ganó en la sección digital de la Mostra de Venecia de este año. El cine esta considerado por los organizadores de este certamen como uno de los medios más eficaces para transmitir la sensibilidad y la necesidad de desarrollar valores más humanos entre las poblaciones, porque a través de una gran pantalla como es la de una sala de cine nos damos cuenta que lo que estamos viendo es una realidad que nos está entorno y por la cual hay qua hacer algo, de ahí que todos sean considerados ganadores, porque todos han conseguido transmitir unos valores y unas realidades que no pueden quedar ignoradas. De este modo, realidades como la del pueblo chechenio, realidades como las minorías étnicas y religiosas, realidades que a fin de cuentas nos circundan y por las cuales podemos hacer algo aunque sólo sea a través de unos pocos minutos de película.
El 24 de octubre de 1945 entró en vigor la Carta de Naciones Unidas persiguiendo las finalidades de: preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra; de reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de los derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas; de crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes de derecho internacional; y de promover el progreso social elevando el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de libertad. Para lograr tales objetivos, la Asamblea General de la ONU propuso: practicar la tolerancia y la convivencia pacífica en paz como buenos vecinos; unir las fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales; asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de método, que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común; y emplear mecanismos internacionales para promover el progreso económico y social de todos los pueblos. Ante las puertas de un nuevo milenio, en 1999 el presidente de la Organización de Naciones Unidas, Kofi Annan, hacia un repaso de la situación. En su carta afirmaba que el hambre y la pobreza siguen azotando al mundo, ya que al inicio de este nuevo milenio más de la mitad de la población mundial vive contando sólo con dos dólares diarios, o menos, para subsistir. En 2004 la situación no es que haya mejorado tanto, pero en materia de pobreza y alimentación queda mucho por hacer, ya que 840 millones de personas en todo el mundo siguen padeciendo hambre y aún más sufren por la carencia de micronutrientes. Otro de los temas contra los que la ONU se propuso luchar fue la guerra, esperando que el siglo XXI fuera más pacífico y más humano que el anterior donde se habían vivido dos guerras mundiales. Buenas eran las predicciones pero el nuevo milenio desenmascaró una nueva lacra en la humanidad: el terrorismo. Ante los atentados terroristas de 2001 en Nueva York y de 2004 en Madrid, la solidaridad y la búsqueda de la paz se convirtieron en las herramientas de la población cansada de luchar contra sus semejantes, de ahí que la ONU en el día de su aniversario haya querido recordar a todos la importancia del mantenimiento de una solidaridad mundial que lleve a la paz. La fecha del 24 de octubre de 1945 tiene que quedarse impresa en nuestra memoria, porque además del nacimiento de las Naciones Unidas, lleva intrínseco el significado de la búsqueda de una convivencia pacífica entre las naciones tras las dos guerras mundiales que azotaron a toda la humanidad en el siglo XX. Veamos como fue esta parte de la historia; al concluir la Primera Guerra Mundial (1914-1918), los países involucrados buscaron la manera de evitar un nuevo enfrentamiento, por lo cual se crea la Sociedad de Naciones en 1918, organismo que mostró su inoperancia en 1939 cuando se desató la Segunda Guerra Mundial. Tras el segundo conflicto bélico, en San Francisco (Estados Unidos) se celebró a mediados de 1945 la conferencia que aprobó la Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. Dicha Carta firmada por cincuenta y un países, entró en vigor el 24 de octubre de 1945, estableciendo entre sus propósitos el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales; el fomento de las relaciones de amistad entre las naciones, basadas en el principio de igualdad de derechos y del respeto a la libre determinación de los pueblos; la cooperación entre los países en la solución de las problemáticas internacionales de tipo económico, social, cultural o humanitario, así como el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y, finalmente, la función de la ONU como concertador de los esfuerzos de dichas naciones para alcanzar estos propósitos. Los principales órganos de la ONU son: la Asamblea General, en la que están representados todos los miembros y el Consejo de Seguridad, cuya responsabilidad primordial es el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales entre otros. Asimismo, la ONU cuenta con otro tipo de organismos: los permanentes, como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y la Comisión Económica para Europa. Pero la labor de las Naciones Unidas sería inútil si no se contara con la ayuda de del resto de los actores interesados de la comunidad internacional, incluidas las organizaciones no gubernamentales, las instituciones financieras multilaterales, las organizaciones regionales y todos los miembros de la sociedad civil, de ahí que todos tenemos que tomar conciencia de la importancia de nuestro rol dentro de la ONU que además de haber abierto las fronteras europeas y creado una moneda común ha hecho que tanto españoles, como italianos, como franceses, todos, pertenezcamos a una misma comunidad que lucha por la paz y la igualdad de derechos, de ahí que el 25 de octubre sea el día de todos los que forman parte de esta comunidad internacional. |