|
AUDIENCIA GENERAL: “EL MATRIMONIO ASEGURA EL FUTURO DE LA HUMANIDAD” Juan Pablo II, en su catequesis de la Audiencia General del miércoles, afirmó que el “matrimonio asegura el futuro de la humanidad”, gracias a que una de las realidades inherentes al mismo es la “fecundidad”. Saludando en español, el Santo Padre, que denunció la cada vez menor natalidad en el mundo occidental, pidió al Señor “por todos los matrimonios, llamados a ofrecer nuevas vidas continuadoras de la civilización y de la historia de la salvación”. Juan Pablo II dedicó su habitual catequesis de la Audiencia General para proseguir explorando el camino bíblico del Libro de los Salmos. Concretamente, en la plaza de san Pedro, el Papa habló del segundo cuadro del díptico del salmo 44. Se trata de un “dulce retrato femenino” que constituye “un sereno y dichoso canto nupcial” cuyo título “La Reina y la Esposa” está dedicado a “las parejas que viven con intensidad y frescura interior su matrimonio, signo de un ‘misterio grande’, como sugiere san Pablo: aquel del amor del Padre por la humanidad y el del amor de Cristo por su Iglesia”. El poeta autor del Salmo, dibuja con gran delicadeza y sentimiento el perfil de la Reina, que es una princesa extranjera. “Es por ello que adquiere un significado particular el llamamiento a olvidar el pueblo y la casa del padre, de los cuales la princesa se ha visto obligada a alejarse. “La vocación nupcial -dijo el Papa- representa un cambio en la vida y en la existencia como indica ya el libro del Génesis”. Relevante es la insistencia con la que el salmista exalta a la mujer: “ella es toda esplendor” -dijo- y esta magnificencia viene expresada por el vestido nupcial tejido en oro y enriquecido con preciosos recamados. “La Biblia ama la belleza como reflejo del mismo esplendor de Dios”. La imagen nos lleva a recordar, por un lado, las admirables páginas del Cantar de los Cantares y, por otro, el Apocalipsis que bosqueja las “bodas del Cordero”, es decir, de Cristo con la comunidad de los redimidos. A lado de la belleza, es exaltada también la dicha del cortejo de las “vírgenes”, de las damas de honor que acompañan a la esposa. “El regocijo, mucho más profundo que la simple alegría, es expresión de amor, participación en el bien de la persona amada”. Finalmente, en las palabras conclusivas, el salmista insiste en otra realidad radical del matrimonio: la fecundidad. Un tema relevante en nuestros días, dijo el Papa, especialmente en los países Occidentales “donde a menudo se es incapaz de asegurar la propia existencia en el futuro a través de la generación y tutela de nuevas criaturas, que prosigan la civilización de los pueblos y realicen la historia de la salvación”. Este fue el resumen de la catequesis en español leído por Mons. Vicente Juan Segura, de la Secretaría de Estado.
Como siempre, Juan Pablo II saludó en distintas lenguas. Éstas fueron sus palabras en español, en las que volvió a insistir en el matrimonio fuente de vida continuadora de la civilización y de la historia de la salvación. Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, especialmente a los de España, Argentina, Costa Rica y México. Pidamos al Señor por todos los matrimonios llamados a ofrecer nuevas vidas continuadoras de la civilización y de la historia de la salvación.
EUCARISTÍA Y MISIÓN SON DOS REALIDADES INSEPARABLES “Eucaristía y Misión son dos realidades inseparables. Eucaristía es el memorial de la oferta redentora de Jesús al Padre para la salvación de los hombres. La Misión presupone otro esencial rasgo eucarístico: la unión de los corazones”. Eran palabras del Papa a los jóvenes de la diócesis de Roma, en preparación del Año de la Eucaristía y del encuentro de los representantes de los grupos juveniles europeos de la Adoración Eucarística. Desde muy joven el Papa ha hecho ''constantemente'' adoración eucarística. Una práctica que “ha producido grandes frutos de bien no sólo para mí personalmente -dijo Juan Pablo II- sino para todos aquellos que la Divina Providencia me ha confiado”. La nota autobiográfica fue sacada a colación por el Pontífice el sábado para animar al uso de esta costumbre a los más de 800 jóvenes participantes en la Misión de la diócesis de Roma “Jesús en el centro”, en preparación del Año de la Eucaristía y del encuentro de los representantes de los grupos juveniles europeos de la Adoración Eucarística, recibidos en audiencia en el Vaticano. “A las puertas del Año de la Eucaristía -dijo el Papa- iniciativas pastorales como ésta, con tantos jóvenes de Italia, Europa y EE.UU., nos introducen en un tiempo especial de gracia para toda la Iglesia”. “Eucaristía y Misión son dos realidades inseparables. Eucaristía es el memorial de la oferta redentora de Jesús al Padre para la salvación de los hombres. Este misterio del sacrificio en la Cruz pide que cada uno de nosotros dé las gracias con Cristo al Padre, no sólo con las palabras, sino sobre todo con nuestra propia vida unida a la suya”, dijo el Pontífice. “No hay por tanto, auténtica celebración y adoración de la Eucaristía que no conduzca a la misión. Y la misión presupone otro esencial rasgo eucarístico: la unión de los corazones”. En esta especial circunstancia, el Santo Padre quiso confiar a los jóvenes algunas consignas. Ante todo “el amor por la Eucaristía”. “No os canséis nunca de celebrarla y adorarla con toda la comunidad cristiana. Ponedla en el centro de vuestra vida personal y comunitaria”. Juan Pablo II animó a los jóvenes a vivir con generosidad la “pasión misionera”, “a no tener miedo en dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza”. Finalmente les dijo que no se cansen nunca en formarse “en la escuela de la escucha de la Palabra de Dios, de la oración, de la celebración de los sacramentos”. “Recordad siempre que el primer lugar de la Evangelización es la persona humana, hacia la cual la Eucaristía nos empuja , pidiéndonos capacidad de escucha y de amor”.
QUE EL EJEMPLO DE LOS NUEVOS BEATOS AYUDE A LAS COMUNIDADES CRISTIANAS DE HOY A CENTRAR SU VIDA EN LA EUCARISTÍA El Papa recibió a los participantes en la beatificación del emperador Carlos de Austria, de los franceses Joseph Marie Cassant y Pierre Vigne; de Anna Katharina Emmerick y María Ludovica De Angelis, y a todos ellos deseó que su «ejemplo e intercesión ayuden a las comunidades cristianas de hoy a centrar su vida en la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida de la Iglesia». Como es tradicional, el Papa recibió, una día después de la ceremonia de beatificaciones, en audiencia a los participantes en la solemne liturgia de beatificación con la que el domingo elevó al honor de los altares a cinco nuevos beatos. El emperador Carlos de Austria; dos sacerdotes franceses, Joseph Marie Cassant y Pierre Vigne; y dos religiosas: Anna Katharina Emmerick, y la italo-argentina, María Ludovica De Angelis. Recordando y el carisma de todos ellos, el Santo Padre deseó que su «ejemplo e intercesión ayuden a las comunidades cristianas de hoy a centrar su vida en la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida de la Iglesia». Y tras hacer hincapié también en el anhelo de que «la Eucaristía suscite el impulso misionero que el mundo necesita para conocer la Buena Nueva», Juan Pablo II evocó la figura de la beata Ludovica De Angelis: “La existencia de la Madre Ludovica de Angelis estuvo consagrada a la gloria de Dios y al servicio de los hermanos. Los largos años pasados en el Hospital de Niños de La Plata - centro que hoy lleva su nombre - tuvieron como programa: “Hacer el bien a todos, no importa a quién”. En esta tarea se desvivió por atender a los niños enfermos, trabajando con competencia con el personal sanitario y siendo como superiora de la comunidad ejemplar para sus Hermanas. Su vida fue un continuo camino hacia la santidad, presentándose a nuestra consideración como intercesora y testimonio de caridad.
HACED OÍR CLARAMENTE VUESTRA VOZ, ANUNCIANDO MENSAJE DE SALVACIÓN «Haced oír claramente vuestra voz, anunciando el mensaje de la salvación a tiempo y a destiempo (cf. 2 Tim 4,1). Y predicando confiadamente la Buena Nueva de forma que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad» (cf 1 Tim 2,4). Es la exhortación que Juan Pablo II dirigió el viernes, en su discurso a los obispos de la segunda región de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, que han finalizado su quinquenal visita ad limina apostolorum. Expresando su aprecio por el apostolado que cumplen estos prelados de la provincia eclesial de Nueva York, «en particular por sus declaraciones en lo que se refiere a los importantes temas de la vida, la educación y la paz», el Papa los exhortó a prestar atención también a otras realidades igualmente apremiantes, «que afectan directamente a la misión de la Iglesia y a su integridad espiritual». En este contexto, el Pontífice citó la disminución del número de fieles que asisten a la Santa Misa y de aquellos que recurren al Sacramento de la Reconciliación, así como las amenazas contra el matrimonio y las necesidades de los inmigrantes. Concluyendo sus observaciones, Juan Pablo II hizo suyas las palabras de San Pablo «Animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros» (2 Cor 13,11). «Hermanos, rezo con el fin de que, en toda oportunidad, podáis trabajar juntos, de forma que el Evangelio pueda ser proclamado efectivamente en vuestro país», reiteró textualmente Juan Pablo II, tras hacer hincapié en la importancia de la colegialidad episcopal y de la unidad con el Sucesor de Pedro. Recordando una vez más que la misión de los obispos es la de servir al Pueblo Dios.
SESIÓN PLENARIA DE LA COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL Juan Pablo II recibió el jueves en audiencia a los miembros de la Comisión Teológica Internacional, que está celebrando estos días su Sesión Plenaria en los que aborda los temas de estudio previstos para los próximos años. Entre los temas elegidos, que el Papa definió de máximo interés, se encuentra el de la ley moral natural. La Iglesia ha estado siempre convencida – les dijo el Pontífice - de que Dios ha dado al hombre la capacidad de conocer, a través de su razón, verdades fundamentales sobre su vida y su destino, en concreto, sobre las normas del comportamiento recto. “Subrayar ante nuestros contemporáneos esta posibilidad es de gran importancia para el diálogo con todos los hombres de buena voluntad y para la convivencia, en todos los niveles, sobre una base ética común”. Otro de los temas mencionados por el Papa fue el de la suerte de los niños fallecidos sin haber sido bautizados. “No es un problema teológico aislado –manifestó el Pontífice-. Otros muchos temas fundamentales se entrelazan con él, como la voluntad salvífica universal de Dios, la mediación única y universal de Jesucristo, el papel de la Iglesia, el sacramento universal de salvación, la teología de los sacramentos, el sentido de la doctrina sobre el pecado original”. “Vosotros –les dijo a los miembros de la Comisión Teológica Internacional – debéis escrutar el nexo entre todos estos misterios para ofrecer una síntesis teológica que pueda servir de ayuda a una praxis pastoral más coherente y clara”.
ÁNGELUS: INICIO DEL AÑO DE LA EUCARISTÍA Juan Pablo II presidió el segundo domingo de octubre, el rezo mariano del Ángelus en la Plaza de San Pedro del Vaticano. En su alocución previa a la oración el Papa recordó a todos los presentes que ese domingo iniciaban los trabajos del Congreso Eucarístico Internacional en Guadalajara, México, siguiendo el tema: “La eucaristía, luz y vida del Nuevo Milenio”. “Me uno espiritualmente a este acontecimiento eclesial” – dijo el obispo de Roma, recordando que con este acto se da inicio también al “Año de la Eucaristía”. Precisamente el Papa dirigió una Carta Apostólica a la Iglesia para conmemorar este Año especial, dicha misiva iniciaba diciendo: “Mane nobiscum, Domine – Quédate con nosotros, Señor” (Lc 24, 29): “Que resuene esta invocación en todas las comunidades cristianas: reconociendo a Cristo resucitado “en el partir el pan” (Lc 24, 35), para que los fieles estén preparados para ser testigos con la caridad de sus obras”. Asimismo Juan Pablo II recordó la importante labor que desarrolla en la Iglesia local, Cáritas Diocesana, en particular subrayó la conmemoración del 25 Aniversario de la fundación de dicha comunidad en Roma. “Agradezco a Dios todos los frutos madurados en estos años – subrayó el Papa – animo a la Comunidad eclesial a proseguir con el trabajo de formación y de actividades al servicio de los pobres y los necesitados”. Por último Juan Pablo II confió a todos los presentes en la Plaza de San Pedro del Vaticano a María Santísima, “Mujer de la Eucaristía”. Y tras el rezo mariano del Ángelus, el Santo Padre saludó a todos los participantes en la Semana Social de Católicos Italianos que ha tenido lugar estos días en Bolonia (Italia) y donde se han analizado los temas: “Democracia, nuevos escenarios, nuevos poderes”. “Pueda la reflexión de este importante congreso ofrecer nuevos estímulos a la comunidad eclesial de la Iglesia italiana –afirmó Juan Pablo II– para lograr un testimonio más nítido en la vida de cada ciudad”. El Santo Padre finalizó recordando a todos los presentes la celebración del próximo domingo 17 de octubre, día en el que Juan Pablo II celebrará en la plaza de San Pedro, el cierre del Congreso Eucarístico Internacional y la apertura del Año eucarístico de la Iglesia: “Invito a todos los fieles a que participen de forma numerosa en este importante acontecimiento eclesial, como ofrenda coral a Cristo, Luz y Vida del nuevo milenio”.
VIVIR
LA EUCARISTÍA COMO UNA GRAN ESCUELA DE PAZ La imagen lacerada de nuestro mundo, que ha comenzado el nuevo milenio con el espectro del terrorismo y la tragedia de la guerra, reclama que los cristianos, más que nunca, vivan la Eucaristía como una gran escuela de paz. Esta es la exhortación del Papa en su Carta Apostólica “Mane nobiscum Domine” para el Año de la Eucaristía, que fue presentada el viernes en la sala de prensa de la Santa Sede. El Santo Padre reivindica esta “gran escuela de paz” donde se formen hombres y mujeres que, a distintos niveles de responsabilidad en la vida social, cultural y política, se convierten en artesanos de diálogo y comunión. De hecho el Papa subraya que la Eucaristía, a la que está dedicada íntegramente esta Carta Apostólica, no es sólo la expresión de comunión en la vida de la Iglesia, sino que también es un proyecto de solidaridad para toda la humanidad. “La Iglesia renueva continuamente en la celebración eucarística su conciencia de ser signo e instrumento no sólo de la íntima unión con Dios, sino también de la unidad del todo el género humano. Cada misa, aunque se celebre a escondidas y en una región perdida de la tierra, conlleva siempre el signo de la universalidad. El cristiano que participa en la Eucaristía se hace promotor de comunión, de paz, y solidaridad en todas las circunstancias de su vida”. Sosteniendo esta afirmación, el Pontífice subraya que en la Eucaristía Dios ha manifestado la forma extrema del amor, derrocando todos los criterios de dominio que a menudo rigen las relaciones humanas y afirmando de forma radical el criterio del servicio: “Si uno quiera ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos” (Mc 9, 35). Y para alcanzar este objetivo Juan Pablo II exhorta a transformar este Año de la Eucaristía en un periodo en el que las comunidades diocesanas y parroquiales se comprometan de forma especial en salir al encuentro de tantas formas de pobreza en nuestro mundo. En concreto el Papa cita el drama del hambre que atormenta a cientos de millones de seres humanos, las enfermedades que flagelan los países en vías de desarrollo, la soledad de los ancianos, las estrecheces de los parados, las adversidades de los emigrantes. Con la misma intensidad el Santo Padre reafirma la necesidad de que en este Año de la Eucaristía los cristianos se comprometan en dar un testimonio inequívoco de la presencia de Dios en el mundo. “No tengamos miedo de hablar de Dios –escribe el Papa- y llevemos con la frente alta los signos de la fe..., porque la cultura de la Eucaristía promueve una cultura del diálogo. Además el Santo Padre califica de equivocada la creencia de que la referencia pública a la fe pueda interferir en la justa autonomía del Estado y de las instituciones civiles, o que pueda alentar comportamientos de intolerancia. “Si históricamente no han faltado errores en este campo incluso por parte de los creyentes, -insiste el Papa- no se debe a las raíces cristianas, sino a la incoherencia de los cristianos con relación a sus propias raíces. Quien aprende a decir gracias como Cristo crucificado, podrá ser un mártir, pero jamás un verdugo”. En otro capítulo de la Carta, que consta de introducción, 4 capítulos y conclusión, el obispo de Roma subraya que la Iglesia tiene que recordar de manera "urgente" a todos los hombres de esta sociedad secularizada, "que presume del olvido de Dios y cultiva la vana autosuficiencia del hombre", que la realidad humana no se justifica sin referencia al Creador. "La criatura, sin el Creador, se desvanece". A este respecto el Santo Padre precisa que este Año de la Eucaristía debe servir para redescubrir la celebración Eucarística como corazón del domingo, para reavivar la celebración y para incrementar la adoración eucarística fuera de la Misa. Asimismo aboga para que se viva con mayor intensidad de la tradicional procesión del Corpus Christi. La Eucaristía, afirma también el Papa, tiene que ser "bien celebrada, de forma decorosa, según las normas establecidas y con la participación del pueblo y con varios ministros. Teniendo en cuenta la presencia real de Cristo durante la Eucaristía, el Papa hace especial hincapié en la relevancia que hay que dar a los gestos, las palabras y los momentos de silencio. "Ninguna dimensión de este Sacramento puede ser olvidada". En el mismo nivel de importancia se sitúa la lectura de los textos bíblicos en lenguas a todos comprensibles, pero teniendo muy en cuenta que los textos elegidos tienen que ser preparados con esmero y escuchados con atención. Este Año de la Eucaristía comienza con el Congreso Eucarístico Internacional que se celebra del 10 al 17 de ese mes en Guadalajara (México) y concluirá en octubre de 2005, coincidiendo con el Sínodo de Obispos que se celebrará en el Vaticano. "No pido que se haga cosas extraordinarias y si el fruto sólo fuese la revitalización de las misas dominicales y el incremento de la adoración eucarística fuera de la misa, este año de gracia habrá dado un importante resultado", concluye el Papa en su carta.
ALENTAR
A LOS PUEBLOS DE EUROPA EN SU ESFUERZO POR
CONSTRUIR «El Evangelio sigue siendo ‘una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree’ (Rom 1,16) y una fuerza formadora para construir la civilización de la vida y del amor». Lo recordaba el mensaje enviado, en nombre de Juan Pablo II, por el cardenal Secretario de Estado, Angelo Sodano a los obispos de toda Europa que celebraron una reunión de cuatro días en la ciudad inglesa de Leeds. Tras subrayar la confianza del Santo Padre en los prelados europeos «que guían a las Iglesias que les han sido encomendadas, confiando en la presencia del Señor», el mensaje asegura que Juan Pablo II «conoce el compromiso» de los obispos del viejo continente en impulsar la nueva evangelización, «como acto de fe en los valores perennes del Evangelio, que ha producido abundantes frutos de santidad, educación, cultura y civilización en los pueblos de Europa». Ante la creciente secularización, el Santo Padre ruega a Dios para que los obispos de Europa guíen a sus respectivos pueblos hacia «el redescubrimiento de sus comunes raíces espirituales y de la permanente sabiduría de la herencia cristiana». Aún más, Juan Pablo II recuerda a los prelados europeos que «por medio de su testimonio, los creyentes podrán fortalecer su propia específica identidad, para poder ser capaces de construir juntos «una cultura cristiana capaz de evangelizar la cultura más amplia en la que vivimos» (Ecclesia in Europa, 50). El mensaje finaliza con un apremiante llamamiento del Papa para que los obispos de Europa sigan impulsando «el diálogo positivo con los representantes de los distintos campos de la cultura contemporánea: ciencia, tecnología, arte, medios de comunicación, economía y política», con el fin de alentar a los pueblos de Europa en su esfuerzo por construir una sociedad digna del ser humano. En la trigésimo cuarta asamblea plenaria del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas los prelados de 34 países del continente reflexionaron sobre importantes temas que abarcaron el significado del cristianismo en la Europa de hoy, las Iglesias y la constitución europea, la cooperación entre las mismas conferencias de obispos y el mencionado Consejo, la evangelización, los planes pastorales y la celebración de una tercera Asamblea Ecuménica en el continente.
XXV ANIVERSARIO DE CARITAS DE ROMA Con motivo del 25 aniversario de Caritas de Roma, Juan Pablo II envió un mensaje de felicitaciones, publicado el jueves, en el que expresa su profunda satisfacción al constatar los frutos cosechados - a lo largo de este cuarto de siglo – por la mencionada institución en favor del desarrollo integral de la persona. En una preciosa misión, cumplida con valentía, saliendo al paso de los pobres y consolando a los enfermos y los que sufren. En este contexto, el obispo de Roma exhortaba a los miembros de la Caritas de su diócesis a permanecer «fieles a su carisma original» y a su «adhesión al Evangelio de Cristo manantial de vitalidad apostólica, para afrontar con valentía los desafíos de nuestro tiempo». Puesto que hoy, al igual que en el pasado, «a los agentes de la caridad cristiana se les pide, ante todo, que vivan en constante familiaridad con el Maestro divino, para que el servicio a los hermanos más necesitados se exprese con pasión ardiente por la Iglesia y por la salvación del mundo».
POLONIA: IV JORNADA PONTIFICIA Juan Pablo II se dirigió, en un mensaje televisivo, a sus connacionales que celebraban el domingo en Polonia la IV Jornada Pontificia. En particular el Papa saludó a la Fundación “Obra del Nuevo Milenio” y a todos los que con ocasión del aniversario del pontificado han acometido distintas iniciativas religiosas, culturales y sociales. El Pontífice manifestaba su alegría por que el recuerdo del día en el que el Señor le llamó a la sede de Pedro, se convierta en una ocasión para la oración, la reflexión sobre cuestiones de la fe y sobre la realidad de la Iglesia, además de gestos concretos de misericordia, sobre todo en favor de la juventud.
MEMORIA E IDENTIDAD. CONVERSACIONES ENTRE DOS MILENIOS La próxima primavera verá la luz el nuevo libro del Papa, titulado Memoria e identidad. Conversaciones entre dos milenios y que será publicado por la editorial Rizzoli. En la feria del libro de Frankfurt, el portavoz vaticano Joaquín Navarro Valls anunciaba la próxima publicación de este libro que sin embargo fue gestado en 1993, y en el que desde entonces Juan Pablo II ha continuado pensando para retomarlo hace un año. Navarro Valls enumeró una serie de temas que el Pontífice afronta en este nuevo libro como la democracia contemporánea, la libertad humana, los conceptos de nación, patria y Estado, las relaciones entre nación y cultura, los derechos del hombre, la relación iglesia-Estado, la ideología del mal y los frutos del bien de los últimos siglos.
NUNCA SE DEBE USAR EL NOMBRE DE DIOS PARA JUSTIFICAR EL TERRORISMO La delegación de la Santa Sede ante la 59 Asamblea General de Naciones Unidas, sobre Desarme general y total, «reitera que el nombre de Dios nunca se debe usar para justificar el terrorismo, en cualquiera de sus formas, y vuelve a dirigir un llamamiento a los líderes religiosos en favor del diálogo y a la acción en contra del terrorismo». Son palabras del arzobispo Celestino Migliore, ante el primer comité de la ONU, que en su intervención hizo hincapié también en la importancia de que los gobiernos, en lugar de aumentar los gastos militares, derroten las causas de la pobreza e inviertan en sectores importantes para los pueblos, como son los de la educación, la salud y la vivienda. Lamentando que en la actualidad, el temor al terrorismo, a nuevas guerras y a un fracaso del derecho internacional está ensombreciendo la búsqueda de la paz por medio de la organización y cooperación internacional, el observador permanente de la Santa Sede ante la ONU señaló el aumento de los gastos militares por parte de numerosos gobiernos. En este contexto, Mons. Migliore recordó que la seguridad de todos está enlazada con el desarrollo y el desarme. «Aunque no se pueda afirmar que la pobreza conduce directamente al terrorismo, también es verdad que los terroristas explotan las condiciones de pobreza que producen la intensificación de conflictos y de la violencia», reiteró el prelado, recordando luego que «la brutalidad de los ataques terroristas del último año es una clara señal de una cultura del temor y de muerte». Una vez más, Mons. Migliore enfatizó que la Santa Sede, respondiendo al origen ideológico y supuestamente religioso del terrorismo internacional, «ha condenado siempre estos ataques blasfemos». También en esta oportunidad, el Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU puso en guardia contra el frágil y preocupante estado del Tratado de no proliferación nuclear, que podría ser utilizado por los terroristas para comprar este tipo de armas en el mercado negro. Por lo que, «ante la gravedad de la crisis presente», subrayó la importancia de que los estados aseguren, en la Conferencia especial, que tendrá lugar el próximo año, condiciones claras y firmes de verificación de las medidas de desarme nuclear. Mons. Migliore dirigió un llamamiento también con el fin de que la ONU y todos los estados miembros colaboren en los esfuerzos de África en el desarme, desmovilización y reintegración social. Brindando una atención especial a los niños, víctimas de los conflictos. Asimismo el prelado aseguró que la Santa Sede dirige un llamamiento a la comunidad internacional para que no escatime esfuerzos y participe en pleno en la Conferencia que se celebrará en Nairobi, dentro de dos meses, sobre la convención contra las minas antipersona.
LOS DERECHOS RECONOCIDOS A LOS REFUGIADOS A MENUDO SON SOLO PALABRAS El observador permanente de la Santa Sede en la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, el arzobispo Silvano M. Tomasi, intervino esta semana en la 55 sesión del Comité Ejecutivo del Programa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que ha tenido lugar del 4 al 8 de octubre. "Los derechos reconocidos a los refugiados en las herramientas nacionales -dijo el arzobispo- demasiado a menudo son solo palabras. En muchos países no se permite a los refugiados que trabajen, un derecho fundamental con el que se gana el sustento"; un gran número "depende de raciones alimenticias" y otros tantos "ven sus movimientos limitados habitualmente a los alrededores del campo en que residen, a menudo situados en regiones periféricas. (...) La capacidad institucional de la comunidad internacional para que los refugiados disfruten de sus derechos parece insuficiente. (...) Garantizar a los refugiados sus derechos les ayudará a la hora de transformarse en 'sujetos del desarrollo', incluso en el país de acogida". Sobre la cuestión de la repatriación voluntaria, el nuncio afirmó: "La diferencia entre una repatriación voluntaria satisfactoria y una insatisfactoria estriba en cómo vuelven las personas a su país de origen: si lo hacen en condiciones de seguridad y dignidad, el tipo de garantías de las que se benefician y qué actividades de seguimiento están en marcha. (...) También es necesario contar con procedimientos que regulen las cuestiones de propiedad y derechos de las tierras". "Los derechos humanos internacionales y el derecho humanitario -concluyó el arzobispo Tomasi- obligan a los gobiernos a ocuparse de la seguridad y el bienestar de los que se encuentran bajo su jurisdicción. En particular, todo ciudadano tiene derecho a la protección por parte de su país. Si, por el contrario, un Estado no asume o no puede asumir esta responsabilidad y los derechos humanos de una población siguen siendo pisoteados, la comunidad internacional puede y debe manifestar su interés, intervenir y hacerse cargo de esta obligación".
EL PROGRESO ECONÓMICO NO BASTA PARA GARANTIZAR QUE UNA PARTE DEL BENEFICIO GENERAL SE DESTINE A FINES SOCIALES Los jóvenes y ancianos, los enfermos, las poblaciones indígenas, los emigrantes, mujeres y las familias "de alguna forma han pasado a ocupar un lugar secundario y están más expuestos a la pobreza. El progreso económico, por sí solo, no basta y debe estar acompañado del progreso sociopolítico para garantizar que una parte del beneficio general se destine a fines sociales". Esta fue una de las afirmaciones del observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, el arzobispo Celestino Migliore, durante su intervención del 5 de octubre sobre Desarrollo Social. El nuncio abordó una serie de cuestiones ligadas a la situación social del mundo y a la de las familias, los ancianos los jóvenes, los enfermos y los discapacitados. El arzobispo Migliore, en otra intervención el mismo día, esta vez sobre desarrollo sostenible, explicó que "sería muy útil si las personas que viven en el margen o más allá del margen de la sociedad se considerasen como verdaderos protagonistas del propio desarrollo. Las personas no son herramientas sino los primeros actores a la hora de determinar su futuro. En sus específicas circunstancias económicas y políticas, deben poder ejercer la creatividad, que es característica del ser humano y de la que depende la riqueza de las naciones. El desarrollo sostenible debe aspirar a la inclusión, que se alcanzará sólo mediante una equitativa cooperación, participación y asociación internacional".
PUBLICACIÓN DEL COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA El Compendio de la doctrina social de la Iglesia se publica el 25 de octubre, en ocasión de la apertura de la plenaria del Consejo Pontificio Justicia y Paz. Lo anunció su presidente, el cardenal Renato Martino, al saludar a los participantes en la 44 semana social de los católicos italianos, que – con el tema «la democracia, nuevos escenarios y nuevos poderes» - se ha celebrado en Bolonia. El purpurado señaló que el citado Compendio, en el que ha venido trabajando, desde hace varios años, el Consejo Pontificio Justicia y Paz con el aporte de destacados expertos, «es un instrumento indispensable para anunciar y actualizar el Evangelio en la compleja red de las relaciones sociales». Y de gran utilidad «en el discernimiento moral y pastoral de los complejos eventos que caracterizan a nuestros tiempos». Tras explicar que se divide en «tres partes, que tratan sobe los cimientos, los contenidos y las perspectivas pastorales – ofreciendo un cuadro de conjunto de las líneas fundamentales del magisterio social católico -», el cardnal Renato Martino expresó el anhelo de que las semanas sociales, que se realizan en la actualidad en 15 países, se puedan celebrar también en otras naciones y se impulsen las Semanas sociales de los católicos europeos. Refiriéndose concretamente al tema tratado en la ciudad italiana de Bolonia, el Presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz ha subrayado la dimensión humana de la persona que presenta el Magisterio social de la Iglesia y los límites del individualismo, que ha «generado las degeneraciones más graves del ideal democrático». El cardeal Martino ha reiterado que «la salvaguarda de los valores de la democracia se realiza por medio de la tutela de los más débiles en cada rincón de la tierra y del apoyo a una política atenta a los derechos, no sólo de los individuos, sino también de los pueblos, respetados en su historia, en sus tradiciones y en sus costumbres». Aún más, el purpurado ha señalado que «la democracia del mañana no puede ser concebida sólo dentro de los confines de las naciones». Y que ésta «requiere instituciones, procedimientos y reglas nuevas de alcance internacional».
BENDICIÓN DE LA IMAGEN DE SANTA TERESA DE JESÚS DE LOS ANDES Desde el miércoles, una nueva estatua adorna la parte exterior del ábside de la basílica vaticana, tras ser bendecida por el Santo Padre, antes de la Audiencia General de los miércoles en la Plaza de san Pedro. Se trata de la imagen de Santa Teresa de Jesús de los Andes, una joven carmelita, muerta en 1920, la primera chilena que ha sido elevada por Juan Pablo II al honor de los altares. La estatua es una donación del estado chileno al Papa y es obra del escultor de este país, Juan Eduardo Fernández Cox, realizada en mármol de Carrara. En la ceremonia de la Bendición, que empezó a las 9 y media de la mañana, participó el ministro chileno de Asuntos Exteriores, Ignacio Walker, el presidente del Episcopado y del CELAM, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, y el Arcipreste de la Basílica Vaticana, Cardenal Francesco Marchisano. A las 10 y media, el Cardenal Secretario de Estado Angelo Sodano presidió la Santa Misa de acción de gracias por la inauguración de la escultura, en el Altar de la Cátedra de la Basílica de san Pedro. Tuvimos ante nuestros micrófonos al embajador de Chile ante la Santa Sede, Máximo Pacheco Gómez. El embajador chileno nos habló también de la construcción y financiación de la estatua de Santa Teresa de Jesús de los Andes.
REUNIÓN PLENARIA DE LA COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL Desde el lunes y hasta el viernes tuvo lugar en el Vaticano, concretamente en la “Domus” Santa Marta, la reunión plenaria de la Comisión Teológica Internacional. El Jesuita español, Luis Ladaria, nuevo Secretario General de al Comisión Teológica Internacional, nos explicó la finalidad de la misma: Recordamos que el pasado quinquenio, entre otros argumentos, se profundizó sobre el diaconado y la creación. P. Ladaria, ¿Temas que tratarán en esta reunión?
BRASIL: I ENCUENTRO OBISPOS Y DIRECTORES DE CENTROS CULTURALES CATÓLICOS A partir del lunes ha tenido lugar en Brasil, el primer encuentro de Obispos y directores de Centros Culturales Católicos, organizado por el Consejo Pontificio de la Cultura y la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB), que se celebró en Joao Pessoa (Paraíba), los días 4-5 de octubre, y en Sao Paulo, del 7 al 8 octubre, con el título “Centros Culturales Católicos: Un foro de diálogo entre la identidad católica, la globalización, la increencia y el pluralismo étnico”. Presidió el encuentro, el cardenal Poupard, Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, que también el día 10 de este mes inauguró en Bogotá un seminario del CELAM. Este encuentro que en Brasil, trata de impulsar una red de estos centros en el Continente Americano. El encuentro brasileño se suma a los encuentros regionales ya celebrados en Valparaíso, Chile, para el Cono Sur; en Medellín, Colombia, para los países bolivarianos; y en Puebla, México, para América Central. La primera parte de este seminario, en la ciudad de Joao Pessoa, estuvo dedicada a afrontar los desafíos de la identidad católica en el ambiente rural. En su intervención inaugural, “La identidad católica de los Centros Culturales, un principio de diálogo cultural”, el presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, cardenal Paul Poupard, presentó la misión de estos Centros, a la luz de tres importantes acontecimientos de la Iglesia en América: Santo Domingo, el Sínodo para América y el documento del Consejo Pontificio de la Cultura, “Para una pastoral de la cultura”. Estos documentos permitirán un análisis de los desafíos del mundo rural en América, donde un proceso de urbanización galopante empobrece el campo, privándolo de recursos; al mismo tiempo, la invasión de las sectas contribuye a la erosión de la identidad de las comunidades. Para hacer frente a estos desafíos, los centros culturales deben recuperar la localidad y la recuperación de la memoria. La segunda parte del seminario, en Sao Paulo, ha estado dedicada a la identidad católica en la ciudad. Está previsto que el Cardenal francés, en su reflexión, aborde la cuestión del diálogo como medio de evangelización en el ámbito urbano. Para ello, tras esbozar los principios teológicos que deben orientar el diálogo de los centros culturales, planteará el verdadero desafío. Si el diálogo supone el recurso a un lenguaje adecuado para hablar al hombre de la ciudad, ¿cómo adecuar el lenguaje a una sociedad en permanente cambio? En este diálogo algunos elementos son insustituibles: la gratuidad, la diversidad en la comunión, la novedad radical de Cristo, la gradualidad y la iniciación al misterio cristiano. Finalmente, y como conclusión de estos encuentros, el cardenal Poupard, se desplazó a Bogotá, para inaugurar el Seminario de formación para agentes de pastoral de la Cultura, convocado por el servicio para la cultura del CELAM, del 10 al 13 de octubre. Este seminario se inscribe dentro de la preparación a la próxima Asamblea Plenaria del Episcopado Latinoamericano, que tendrá lugar en Roma el año 2007.
ORDINARIATO
MILITAR PARA CHILE DIÓCESIS
DE SURAT THANI (TAILANDIA)
COMENTARIO A LA LITURGIA DEL DOMINGO DOMINGO
28 DEL TIEMPO ORDINARIO (C): 10 de octubre de 2004 La primera lectura de este domingo nos relata el agradecimiento de Naamán: aquel jefe del ejército sirio que había sido curado de lepra, siguiendo las recomendaciones del profeta Eliseo. Cuándo vio su piel limpia, volvió con su comitiva a donde estaba el profeta, diciendo: «Ahora reconozco que no hay otro dios en toda la tierra más que el de Israel. Acepta un regalo de tu servidor». Pero, a pesar de sus insistencias, el profeta no aceptó regalo alguno. Naamán, entonces, le pidió: «permíteme llevarme dos cargas de tierra, porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses fuera del Señor». Según su mentalidad religiosa, aquel extranjero quería mantener la relación con el Dios de la tierra de Israel, cuando ya estuviese en su país. Era el reconocimiento del verdadero Dios, por parte de un pagano; era su conversión al Dios vivo, frente a todo otro ídolo ya extraño; era su deseo de no olvidar nunca el lugar donde se había encontrado con el único que puede salvar. La misma experiencia tuvo otro leproso, sólo que el lugar donde reconoció a Dios no era una tierra, sino una persona concreta: el mismo Jesús. De paso hacía Jerusalén, entraba aquél día el Señor en un pueblo. Desde lejos, diez leprosos, que de sus milagros habían oído hablar, le gritaban: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al escucharlos, les dijo sin más: «Id a presentaros a los sacerdotes». Aquellos leprosos, sin verse aún limpios, confiaron en su palabra y siguieron su instrucción. Y, efectivamente: fue mientras iban de camino, cuando se vieron curados. Pero sólo uno volvió. Justo un samaritano, a quienes los judíos consideraban herejes y paganos. De los otros, nunca más se supo. Se conformaron con el certificado, que daban los sacerdotes, de que estaban ya curados. Su problema se había resuelto. Aquél Jesús, de quien todos decían que era muy milagroso, les había concedido lo que querían. Ahora, ya podían volver a casa y seguir con sus asuntos. Pero este samaritano, no actuó así. Al contrario de los otros nueve que, una vez curados, se olvidaron de quien los sanó, éste quería agradecérselo personalmente. A diferencia de los otros que se conformaron con cumplir la ley, éste quería saber más de Él. Antes estaba leproso y no podía acercarse, pero ahora ya nada impedía entrar en una relación más estrecha con Él. Sólo lo había visto de lejos, pero ahora quería conocerlo mejor. Por eso, éste volvió en busca de Jesús, alabando con gritos a Dios. Y, cuando lo encontró, se echó por tierra a sus pies, dándole las gracias. Como haría Naamán el Sirio, sobre la tierra que se llevó, con la ilusión de poder así seguir encontrándose con el único Dios que salva. Ante aquel samaritano que había vuelto agradecido, y para que nosotros entendamos hoy su lección, Jesús preguntó: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?». Y dirigiéndose al samaritano, que nos quiere poner hoy de ejemplo, le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado». Sí, esta es la forma de encontrarse de veras con Dios; así es como se alcanza la auténtica salvación. Jesús es el único lugar donde reconocer sin sombras el verdadero rostro de Dios; Jesús es ya el templo, no hecho por manos de hombres, donde rendir el culto que busca Dios. Por eso, diez fueron los curados por fuera, pero sólo uno fue el sanado también por dentro; los otros pudieron reincorporarse de nuevo a la sociedad de los hombres, pero éste entró también en la comunión con Dios. Esta es nuestra fe, hermanos: no en los milagros que podamos pedir, sino en esa persona concreta donde se ha manifestado la salvación de Dios para todos. Por eso, S. Pablo nos recomienda hoy: Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Éste ha sido mi evangelio por el que sufro hasta llevar cadenas... pero todo lo aguanto para que a todos llegue la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna. Ésta es la doctrina segura: que, si persevera nuestra fe en Él, también con Él reinaremos».
JUAN PABLO II CUENTA EN PRIMERA PERSONA SU VIDA Juan Pablo II cuenta en primera persona su vida. A partir del viernes 7 de octubre, el periódico italiano Il Giornale, pone a la venta una colección de 5 DVDs donde la misma voz del Santo Padre evoca con emoción el contexto que le vio nacer en un pequeño pueblo de Polonia, la escuela donde estudió, su pasión por el teatro y la busca llegada de la guerra que le obliga a interrumpir los estudios para comenzar a trabajar. Una iniciativa única en su género que condensa en 5 DVDs las etapas fundamentales de la vida del Santo Padre y cuenta con imágenes de archivo, muchas de ellas inéditas proporcionadas por el Centro Televisivo Vaticano. El primer DVD a la venta con Il Giornale, recoge el periodo que abarca desde la infancia hasta el episcopado. Los tres siguientes estarán dedicados al Pontificado y el quinto y último DVD de la serie explica cómo funciona el estado más pequeño del mundo, el Estado de la Ciudad del Vaticano. Será posible acceder a las habitaciones más inaccesibles y comprender de qué forma todo gira en torno a la figura del Papa y a su servicio.
RADIO VATICANO, AL LADO DE LOS ANUNCIADORES DE PAZ «En este un mundo nuestro perturbado por tantas formas de odio y violencia, el deporte debe servir para promover el entendimiento y la paz entre los pueblos». Con estas palabras del mensaje de Juan Pablo II a los organizadores y participantes en las olimpiadas de Atenas, el director general de Radio Vaticano se dirigía a los miembros de la Unión de radiodifusión y televisión de África, que celebraban su 42 asamblea general, dedicada, precisamente, a la cobertura informativa de los eventos deportivos. Tras destacar la importancia de poner los medios de comunicación «al servicio de la paz», también en lo que respecta al deporte, el Padre Pasquale Borgomeo se refiere a los problemas que sufre el continente africano y a la esperanza de paz que parece que se vislumbra en algunos países. Como en Angola, Burundi, República democrática del Congo y Costa de Marfil. Advirtiendo que se trata de procesos marcados por una gran fragilidad que se podrían dañar por medio de una «información irresponsable», el director general de nuestra emisora señala que «podemos constatar los contrastes que plantean, ahora más que nunca, un verdadero desafío para nuestra capacidad de decirle a África y al mundo que la historia, tanto del continente africano como por doquier, no se escribe sobre líneas derechas, como nos demuestra la situación en Sudán». El mensaje de Padre Pasquale Borgomeo finaliza asegurando que «Radio Vaticano está desde siempre al lado de los anunciadores de paz» y que apoya los trabajos de la Unión de radiodifusión y televisión de África, exhortando a sus miembros a impulsar la paz. Exhortación que enfatiza evocando las palabras con las que Juan Pablo II, en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2000, ponía de relieve que en el curso del siglo pasado, el final de las guerras y de la violencia, así como la caída de sistemas inicuos, se realizaron gracias a «aquellos que hablaron y obraron en nombre de la paz». Mensaje que es una invitación permanente al compromiso valiente de los comunicadores en favor de la paz.
ESPAÑA: INDIGNACIÓN, SORPRESA Y PREOCUPACIÓN EN LA IGLESIA Ha causado indignación, sorpresa y preocupación en la Iglesia la aprobación en España del anteproyecto de Ley que pretende equiparar al matrimonio la unión de personas del mismo sexo. Se trata de “una propuesta errónea e injusta”, ha dicho la Conferencia Episcopal Española. En esta línea de contrariedad e injustificada regulación de un proyecto que va contra la ley natural, el cardenal Alfonso López Trujillo, prefecto de la Consejo Pontificio para la Familia. |